Los cincuenta de Serrat Reviewed by Momizat on . Por Miguel Aranguren | www.miguel-aranguren.blogspot.com.es | Noto que me estoy haciendo mayor. No solo por las canas, que como en el tango “blanquearon mi sien Por Miguel Aranguren | www.miguel-aranguren.blogspot.com.es | Noto que me estoy haciendo mayor. No solo por las canas, que como en el tango “blanquearon mi sien Rating: 0
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Los cincuenta de Serrat

Los cincuenta de Serrat

Por Miguel Aranguren | www.miguel-aranguren.blogspot.com.es |

Noto que me estoy haciendo mayor. No solo por las canas, que como en el tango ‚Äúblanquearon mi sien‚ÄĚ, ni por la tripa rebelde que ya no hay valiente que la someta, sino porque mis hijos suelen iniciar muchos de sus interrogatorios con un concluyente ‚Äúpap√°, en tus tiempos‚Ķ‚ÄĚ, como si los padres nos jubil√°ramos del presente a partir del d√≠a en el que los hijos comprenden que hubo un antes y un despu√©s, es decir, un hoy que es solamente suyo y un ayer que, s√≠, nos perteneci√≥ a los que ya no logramos correr al ritmo del ahora.
‚ÄúEn mis tiempos‚Ä̂Ķ ¬ŅCu√°les fueron esos tiempos? Me lo pregunto con frecuencia, sobre todo cuando entre mis brazos escritores se asoman los ojos llenos de curiosidad de Sof√≠a. Nadie como ella, a sus cinco a√Īos, queriendo resolver la ecuaci√≥n de la vida a partir de esa nebulosa en la que su padre debi√≥ ser joven, debi√≥ ser ni√Īo, debi√≥ ser‚Ķ Es un √°mbito en blanco y negro, enmarcado por esas blondas de las fotograf√≠as antiguas, aquellas en las que mis padres viv√≠an ‚Äúsus tiempos‚ÄĚ, aquellas en las que mis abuelos vivieron ‚Äúsus tiempos‚ÄĚ, aquellas en las que mis bisabuelos‚Ķ ¬ŅEs que mis bisabuelos tuvieron ‚Äúsu‚ÄĚ tiempo? A veces lo dudo, pues parecen figuras de cera en su inmovilidad de fogonazo de magnesio, rostros imp√°vidos, de hombres y mujeres que se quedaron varados en ese arenal en el que se desmiga el recuerdo.
Joan Manuel Serrat tambi√©n es esclavo de su tiempo, de esa¬†Nova can√ßo¬†germinada en la agon√≠a de aquel viejo Caudillo del NODO. Lo conoc√≠ desempolvando √°lbumes en la casa de mi abuela, una portada -muy sencilla- de color burdeos con el busto de Antonio Machado entre llamas. Era ni√Īo -periodo en el que el arte de Serrat aburre-, pero no pude resistirme a la curiosidad por descubrir qu√© hab√≠a escondido en los surcos de vinilo, aquel homenaje al poeta que gast√≥ las suelas de sus zapatos en el camino del exilio hacia Colliure.
Serrat fue para m√≠ las coplas de Machado antes de saber que este poeta es el preferido de Alfonso Guerra (me cuesta creer que lengua tan viperina, dinosaurio calentador de esca√Īo, se estremezca con la fineza del trovador que paseaba por el invierno de Soria). La voz del catalanismo m√°s templado daba m√ļsica a aquellos poemas que evocan la Espa√Īa que fuimos, de calor y moscas, de escritor rasgando la pluma sobre el velador de un caf√©, de caballeros y doblar de campanas, de olmos heridos y escaleras para subir a la Cruz, de un patio de Sevilla, un huerto y un limonero, de una piel de toro hendida por la envidia.
Reconoce Joan Manuel que los cantautores nacieron al rebufo de la m√ļsica francesa, en la que artistas de la talla de Brassens abarrotaban los auditorios con los √ļnicos imanes de una guitarra y un cancionero en el que se mascaba el desencanto. En el espejo de los modernos juglares del teatro Olimpia se mir√≥ Serrat, que nunca ha pulseado bien la guitarra, que para √©l es un complemento, un atrezo, un s√≠mbolo de su imagen protestona. En el espejo de aquellos cantores se dibujaron tambi√©n los perfiles de Raimon, Llac, Bonet, Labordeta, Ib√°√Īez y otros que en sus n√ļmeros musicales parec√≠an estar siempre entristecidos.
Joan Manuel Serrat ha sido el √ļnico superviviente de aquella ola en la que los recitales eran tambi√©n un mitin, a veces un mitin bell√≠simo porque sus letras cuidadas pellizcan el coraz√≥n y la raz√≥n, lejos de la intrascendencia del pop, tambi√©n del que cantan¬†Miguel Bos√©¬†y¬†Sabina, por mucho que frunzan las cejas con gesto intelectual.
Para mis hijos la¬†nova can√ßo¬†es una pesadilla, un castigo, un remedio let√°rgico para el insomnio, un capricho de pap√°, ese pap√° que tuvo su √©poca antes de descabalgarse del tiempo para convertirse en viejo. Ellos prefieren la m√ļsica DJ, que a m√≠ me revienta los nervios por su agresividad sintetizada.
Conf√≠o que un d√≠a crecer√°n, que ‚Äďcomo me sucedi√≥ a m√≠- tararear√°n ‚ÄúMediterr√°neo‚ÄĚ para enseguida buscar el significado de ‚Äúrecodo‚ÄĚ, ‚Äúparca‚ÄĚ y ‚Äúgenista‚ÄĚ. Y no podr√°n resistir el asombro ante un artista que celebr√≥ cincuenta a√Īos de carrera sobre las tablas de un escenario.

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