Sacrificios humanos en México: Por cada bebé abortado se producirá otro crimen por parte de la delincuencia organizada Reviewed by Momizat on . Por Diana R. García B.| En abril de 2007 la Asamblea del Distrito Federal despenalizó el aborto. A partir de entonces, los crímenes relacionados con el narcotrá Por Diana R. García B.| En abril de 2007 la Asamblea del Distrito Federal despenalizó el aborto. A partir de entonces, los crímenes relacionados con el narcotrá Rating: 0
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Sacrificios humanos en México: Por cada bebé abortado se producirá otro crimen por parte de la delincuencia organizada

Sacrificios humanos en México: Por cada bebé abortado se producirá otro crimen por parte de la delincuencia organizada

Por Diana R. García B.| En abril de 2007 la Asamblea del Distrito Federal despenalizó el aborto. A partir de entonces, los crímenes relacionados con el narcotráfico se dispararon a niveles nunca antes vistos, y con un sadismo que nadie podría haber imaginado jamás.

LA OBSERVACIÓN DE UN SACERDOTE
El sacerdote tapatío Juan Rivas, L. C., destacado evangelizador y fundador del Centro Multimedia Hombre Nuevo, después de analizar la situación que veía en el país, concluyó tajantemente en una carta ofrecida a los mexicanos: «La violencia en México no va a acabar; por el contrario, va a aumentar». Entrevistado en 2012 al respecto por Isabel Álvarez, en el programa Novo Millennio, del canal de televisión María+Visión, el padre Rivas contó sus observaciones: «Cuando México votó por el aborto y comenzó este surgimiento de la violencia, a mí me llamaba mucho la atención; en primer lugar, porque México no es un país violento; en segundo lugar, porque puede haber crímenes, puede haber disparos, pero ese tipo de violencia, de crueldad, yo no me la explicaba sino por un agente espiritual, diabólico, que está motivando a estas personas; porque el hombre no es violento por naturaleza, así que esa violencia tiene que ser diabólica.

«Y entonces yo empecé a notar cómo ese tipo de violencia se parece mucho al aborto porque, ¿qué es un aborto?, es cortar las piernas, cortar los brazos, cortar la cabeza, y luego ese cuerpo lo meten en ácido o lo tiran a la basura; exactamente como el tipo de violencia que está viviendo México. La violencia estaba aumentando en proporción con los abortos cometidos en el Distrito Federal desde el día en que comenzó el aborto. Es decir, este tipo de violencia, en mi opinión, tiene relación con el aborto».

LA CONFIRMACIÓN DE UNA TEORÍA
El padre Rivas no tuvo que esperar demasiado para corroborar que su teoría era cierta. Cuenta: «Un día me encuentro en Morelia con un señor que yo no conocía, que nunca había visto, y me empieza a contar de sus experiencias espirituales muy fuertes, y me dice: ‘Padre, la violencia está relacionada con el aborto. La Virgen está muy triste porque en México, en la capital, donde Ella misma vino a arrojar a Satanás y a acabar con los sacrificios humanos, ha vuelto México a los sacrificios humanos’».

Más aún, este individuo, que hoy se sabe que es el endemoniado en silla de ruedas que el padre Juan Rivas llevó al Vaticano el día de Pentecostés de 2013 y sobre el cual el Papa Francisco oró imponiéndole las manos, le hizo en 2012 esta observación al presbítero jalisciense: «Padre, me puse a investigar: para mayo de 2011 había habido 40 mil abortos, y el número de crímenes violentos era más o menos el mismo: por arriba de los 40 mil abortos conocidos; y va a seguir la violencia mientras no se revierta el aborto, y va a haber tanta violencia en proporción del aborto».

LOS DEMONIOS HABLAN
Ángel es el nombre del michoacano de 43 años de edad, esposo y padre de familia, que desde hace algunos años viene padeciendo la posesión diabólica, y que ya ha sido sometido a numerosos exorcismos por distintos sacerdotes autorizados, hasta el momento sin lograr la liberación.

El cardenal Juan Sandoval Íñiguez le dio a Ángel todas las cartas necesarias para facilitarle el acceso al Papa y para que el más autorizado exorcista de la Iglesia, el italiano Gabriele Amorth, lo recibiera.

Y como los medios de comunicación ya sabían del caso, estuvieron muy al pendiente; de ahí que el propio padre Amorth, después de una sesión de exorcismo sobre Ángel, dijo a la prensa que son cuatro los demonios metidos en el cuerpo de este hombre, y que durante el exorcismo revelaron que están ahí en razón de que se aprobó en la ciudad de México el aborto en el 2007; es decir, que esta posesión es una consecuencia y un signo de lo que está pasando en el país. Igualmente, que Dios y la Santísima Virgen están muy agraviados por haberse aprobado la ley del aborto en la ciudad de México, y que el Cielo ha permitido que por cada aborto pueda haber un homicidio por parte del crimen organizado.

¿SE PUEDE CREER?
Jesucristo enseña que el diablo «no se mantuvo en la verdad, porque no hay verdad en él», ya que es «mentiroso y padre de la mentira» ( Jn 8, 44). Confiar entonces en lo que un demonio diga no parece muy racional.

Sin embargo, cuando un exorcista, en el nombre de Dios, ordena al diablo revelarle cómo se llama, por qué razón ha poseído a la persona afectada, cuántos demonios están presentes y cuándo se van a marchar, si bien suele ser difícil sacar esa información, lo normal es que, obligado por el poder divino, acabe hablando y diciendo la verdad.

Además, lo que revelaron al padre Amorth no es distinto a lo que ya le habían revelado a alguno de los exorcistas mexicanos que habían tratado el caso de Ángel; es decir, que se trata de cuatro demonios y que lo poseyeron como un signo por la aprobación de aborto.

HAY ESPERANZA
Podría objetarse que Dios no puede permitir que todo un país sea afectado con la violencia por culpa del Distrito Federal. Pero, en realidad, casi todo México es culpable, incluso los estados que se han blindado o tratado de blindar sus legislaciones en contra del aborto libre; ¿por qué?, porque 21 de las 32 entidades federativas legalizaron en 1997 el aborto en caso de que el embarazo sea producto de una violación (como si el inocente bebé tuviera la culpa) o en caso de presunto peligro de muerte para la madre (para evitar la muerte de uno, hay que asesinar a otro).

La buena noticia es que los demonios han revelado, a pesar suyo, que la violencia en México no va a terminar hasta que los obispos hagan actos de desagravio en sus diócesis y después un gran acto de desagravio a nivel nacional; después de eso, finalmente podrá echarse para atrás la ley del aborto. Y entonces es cuando la violencia en México llegará a su fin. Es decir, hay esperanza.
D. R. G. B.

Retorno en México de los sacrificios humanos

Por Ludovico Ben Cidehamete
El Gobierno del Distrito Federal en México dispuso que se reintrodujeran los sacrificios humanos en la antigua ciudad de Tenochtitlán después de 488 años de ser abrogados por Hernán Cortés. Éste parece ser el nada edificante final de las sucesivas revoluciones y asonadas de corte masónico y comunista estalladas en México a partir de 1913.

Parece, pues, que el triste final de la pretendidamente gloriosa Revolución Mexicana es terminar allí mismo donde comenzó la historia de México y concluyó la de los aztecas y las demás tribus mesoamericanas que realizaban sacrificios humanos; y así, autorizar todas las prácticas paganas abandonadas, por la Gracia de Dios, hace casi 500 años.

Algunos medios de difusión intentaron demostrar que la población femenina prestaba su apoyo a esta «novedad» legislativa, mas no les fue posible ocultar que, al conocerse la decisión de la legislatura del Distrito Federal, muchas mujeres reunidas en la zona céntrica, que estaban rezando a la Virgen de Guadalupe para impedir estos sacrificios humanos, comenzaron a llorar desconsoladamente por su patria y por las víctimas potenciales.

Tampoco a los mexicanos se les ha economizado el escarnio de sumársele, a la desgracia de la restauración de los sacrificios humanos, la del inicuo tratamiento de tontos a que todos los partidarios del aborto someten a los pueblos que los soportan, debiendo escucharse siempre la misma colección de mentiras que en el resto del mundo.

¡Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de la ONU!
Artículo resumido de Bitacorapi.blogia.com

 

¿Qué podemos hacer?

Lo que está pasando en México es un problema social, pero más que nada un problema espiritual. Dice el padre Juan Rivas, L.C.: «Nosotros le hemos dado fuerza al demonio, y sólo el más fuerte [Cristo] podrá devolverlo al abismo de donde salió el día en que México votó por el aborto». La solución está, pues, en Dios, pero ésta sólo vendrá si el pueblo de México se la pide y repara por los pecados de la nación.

Habla el padre Rivas: «La Virgen está muy triste. Al menos consagremos nuestros hogares al Corazón Inmaculado de María y busquemos que en nuestra parroquia se haga adoración una vez por semana 24 horas seguidas, una hora por familia. Si lo hacen, esos barrios y esas familias estarán protegidas contra la violencia».

Eso que dice no son sólo palabras bonitas: él recuerda como ejemplo el año en que todo el pueblo de Guadalajara salió en peregrinación con el Santísimo desde Zapopan hasta la Catedral, y la violencia bajó casi a cero.

Advierte: «Si no hacemos una consagración de familia por familia, de pueblo por pueblo y de ciudad en ciudad, la violencia va a aumentar. Se trata de hacer algo parecido a lo que hizo san Francisco en Arezzo, donde todos se mataban a todos, hasta que invitó a un diácono para hacer un exorcismo mientras él rezaba públicamente en la calle».

En seguimiento al caso del poseso Ángel, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) encargó una investigación, y, concluida ésta, recibió la recomendación de que en México se realice la dimicatio; esta palabra, que significa «combate», se refiere a un conjunto de oraciones hechas para alejar al demonio de una comunidad o lugar.

Se entregaron a la CEM las propuestas de cómo ha de realizarse la dimicatio en cada una de las diócesis del país, así como la que necesita hacerse para todo México.

Independientemente de si los obispos convocan o no al pueblo para orar por el cese de los sacrificios humanos, cualquier feligrés, individual o comunitariamente, puede ofrecer a Dios por esta causa toda clase de rezos, ayunos, mortificaciones y penitencias; eso es lo que Cristo y su Madre esperan de nosotros.

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