Por Sebastián Gallegos Sánchez , Comunicaciones Iglesia de Santiago de Chile /

“Dios no es una hipótesis para explicar lo inexplicable, es el fundamento último de la existencia del Universo y de la ciencia misma”, asegura el sacerdote jesuita José Gabriel Funes, director del Observatorio Vaticano, cuyo origen se remonta a la segunda mitad del siglo XVI, cuando en 1578, el papa Gregorio XIII hizo erigir en el Vaticano la Torre de los Vientos y encargó a los jesuitas astrónomos y matemáticos del Colegio Romano que preparasen la reforma del calendario promulgada después en 1582.

Desde entonces, la Santa Sede no ha cesado de manifestar el propio interés y apoyo a la investigación astronómica. El doctor en astronomía, que hace poco estuvo en Chile ofreciendo la charla “Ciencia y Fe: Una periferia existencial”, está convencido de que la religión, sin la visión científica, corre el riesgo de caer en el fundamentalismo, “y ya sabemos cuáles son las consecuencias de aquello”, advierte.

¿Cuál es la misión del Observatorio Vaticano?

En el contexto del pontificado del Papa Francisco, que ha pedido a la Iglesia ir a las periferias existenciales, nuestra misión como Observatorio es ir lejos en el pasado, porque estudiamos los momentos iniciales del Universo, el Big Bang, también las galaxias más lejanas y el Sistema Solar. En ese sentido, vamos a la periferia del conocimiento humano. El Observatorio es como un puente, no el único, entre la Iglesia y el mundo de la ciencia, en particular de la astronomía. No es el único puente, porque toda Universidad Católica donde haya investigación científica lo es también. En nuestro caso un puente pequeño pero especial porque se trata del Observatorio del Papa. Su misión es comunicar a la Iglesia lo que la astronomía va descubriendo acerca del Universo y, por otra parte, explicar al mundo de la astronomía y la ciencia lo que es la Iglesia. Con nuestro trabajo mostramos que no hay contradicción entre ciencia y fe, sino que se complementan.

¿Cómo es posible armonizar la búsqueda de una realidad objetiva, como plantea la ciencia, con la verdad revelada en los textos bíblicos? 

Son distintos niveles epistemológicos, formas distintas de conocer. Ninguno de ellos da una descripción absoluta de la realidad, son perspectivas de la realidad, y todos de algún modo buscamos la verdad. La verdad es única, pero los caminos para llegar a esa verdad no son únicos y se pueden complementar. No podemos tener la pretensión de decir que conocemos todo desde la fe o la tentación de decir que la ciencia puede explicar todo. Entonces, sí, la ciencia explica muchas cosas pero no la totalidad de la realidad.

¿Puede la astronomía ser un medio de Evangelización?

Seguramente que es un instrumento humanizante. La humanidad siempre se hace estas preguntas fundamentales: ¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos? En esto juega un papel importantísimo la astronomía a lo largo de la historia. Es una ciencia que nos pone en perspectiva de lo que somos, nuestra existencia. Yo creo que hay distintas oportunidades que se presentan en la cultura actual que tenemos que tener en cuenta y que pueden ser puntos de partida para evangelizar. Por ejemplo, el origen del Universo, esa es una oportunidad para enseñar la doctrina de la creación, que Dios es bueno, que da sentido a lo creado, y en un momento difícil para la humanidad, en que hay una crisis de sentido, crisis en la política, crisis en la religión, crisis en la cultura, no hay que tener miedo, porque hay una Buena Noticia, tenemos esperanza, porque Dios ha creado un Universo que es fundamentalmente bueno y eso da sentido a la existencia. La historia bíblica, que es la historia del Universo y la historia nuestra, historia humana hecha de tantas historias personales, no va hacia el vacío, no va hacia la muerte sino que nos espera un futuro brillante que es Cristo, que es la resurrección.

Cómo científico católico: ¿da crédito al Big Bang como explicación del origen del Universo?

El Big Bang es la mejor explicación científica que tenemos hasta el momento. Hay distintas pruebas científicas que lo sostienen. Desde el punto de vista de la revelación, podemos decir que Dios es el Padre, que la existencia del Universo depende de Dios. No veo contraposición entre estas dos maneras de entender el origen del Universo. No podemos interpretar la biblia literalmente, porque el autor sagrado vivió hace tres mil años, siempre inspirado por Dios, pero en la cultura de su tiempo. El autor del libro del Génesis o el Pentateuco no conocía la física cuántica ni la teoría de la relatividad, entonces el mensaje es sobre todo un mensaje religioso. El relato bíblico del Génesis es un lenguaje poético, no científico. Dios habló a la humanidad usando un lenguaje humano. Los relatos son la respuesta bíblica con el lenguaje de la época a las preguntas fundamentales del ser humano.

Uno de los campos de estudio de la astrobiología es la eventualidad de vida extraterrestre. ¿Cree que sea posible? ¿Qué implicaría para el catolicismo? 

En un Universo de 100 mil millones de galaxias, cada uno con 100 mil millones de estrellas y tal vez cada una con distintos planetas, como en este Sistema Solar, es posible que exista vida extraterrestre, y que esta vida sea inteligente. De todos modos, no hay absolutamente ninguna prueba hasta el momento. Sin embargo, la astrobiología es una disciplina difícil porque reúne distintas ciencias, como la astronomía, astrofísica, física, química, biología, geología, son pocos los que tienen dominio de todas ellas. Pero es interesante la búsqueda de vida en el Universo. Si algún día llegamos a descubrir vida o vida inteligente, esto no representaría, creo, gran dificultad para la teología cristiana, es posible responder a este desafío: Dios creador, en su libertad, pudo haber creado a tantos otros seres.

Y, sin embargo, Dios se hizo hombre en Jesús…

El evento de la Encarnación es único en el tiempo y el espacio. El Universo tiene una edad de 14 mil millones de años, y Dios se hizo hombre concretamente en Israel, hace dos mil años. Si hubiera otros seres, no sabemos si habrían pecado o no. No somos el centro del Universo, pero desde el punto de vista de la teología, podemos decir que Dios ha elegido lo más débil, lo más pobre, esta humanidad, porque posiblemente éramos los más necesitados. Posiblemente, cuando se descubra otro tipo de vida —si existe, porque no estamos seguros— tengamos que repensar muchas cosas. Sería una situación semejante a la que vivió la Iglesia con el descubrimiento de América.

Fuente:

Por favor, síguenos y comparte: