Por Gilberto HERNÁNDEZ GARCÍA |

Este domingo se ha celebrado la Jornada Mundial de los enfermos de Lepra, y el Papa Francisco lo recordó en el rezo del Ángelus. Dijo que esta enfermedad ha ido disminuyendo en número, pero aún sigue siendo una de las más temidas y afecta a los más pobres y marginados:

“Es importante luchar contra esta enfermedad, pero también contra las discriminaciones que genera. Aliento a cuantos están comprometidos en el socorro y en la reinserción social de las personas afectadas por la lepra, para las cuales aseguramos nuestra oración”, exhortó el Pontífice.

Reinsertar en la sociedad a los enfermos de lepra

Por su parte, el Cardenal Peter Turkson, Prefecto del recién estrenado Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, hizo un llamado para ayudar a las personas que sufren de lepra y conminó a “hacer todo lo posible para que sean reinsertados en la sociedad”.

En un mensaje público, el Cardenal Turkson, dijo que es importante que los líderes de todas las religiones, en sus enseñanzas, escritos y discursos, contribuyan a eliminar esta discriminación contra las personas afectadas de lepra”.

Añadió que es necesario que toda la sociedad se comprometa, en todos los niveles “para que en todos los países sean modificadas las políticas familiares, laborales, escolásticas, deportivas y de todo tipo de género que discriminan directamente o indirectamente a estas personas; para que los gobiernos pongan a punto los proyectos de actuación que involucren a las personas enfermas”.

La Iglesia, a la vanguardia en la atención de las personas con lepra

Según los datos del último Anuario Estadístico de la Iglesia católica, ésta dirige en el mundo 612 centros para los enfermos de lepra: 174 en África, 43 en América, 313en Asia, 81 en Europa y 1en Oceanía.

Es bien sabido, que a lo largo de la historia la Iglesia católica ha prestado un valioso servicio a los enfermos de lepra, no sólo para paliar la enfermedad, sino para devolverles su dignidad. Un trabajo arduo es el que se realiza en los territorios de misión, donde además de procurar la atención médica también se ofrece asistencia espiritual y la posibilidad de reinserción en la sociedad.

Es amplia la lista de valientes testimonios de tantos cristianos que han dedicado su vida a aliviar el sufrimiento de los enfermos de lepra. Ahí están los santos Damián De Veuster, universalmente conocido como “el apóstol de los leprosos de Molokai”; santa Marianne Cope, que pasó 35 años en Molokai ayudando con otras hermanas al padre Daamian; Santa Teresa de Calcuta; el beato Jan Beyzym, quien atendía a los leprosos de Madagascar; el venerable Marcello Candia o Raoul Follereau, el escritor y periodista francés al que se debe la institución, en 1954, de la Jornada Mundial de los enfermos de lepra, que se celebra el último domingo de enero.

Presencia de la enfermedad en el mundo

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la lepra como una enfermedad crónica causada por un bacilo de multiplicación lenta, Mycobacterium leprae, con un periodo de incubación de la enfermedad de unos cinco años, y cuyos síntomas pueden tardar hasta 20 años en aparecer. La enfermedad afecta principalmente a la piel, los nervios periféricos, la mucosa de las vías respiratorias superiores y los ojos. Es curable con un tratamiento multimedicamentoso.

Según las cifras oficiales procedentes de 138 países de 6 regiones de la OMS, la prevalencia registrada mundial de la lepra a finales de 2015 era de poco más de 176 mil casos, y ese mismo año se notificaron aproximadamente 211 973 nuevos casos.

 

 

 

Por favor, síguenos y comparte: