Asegura el sacerdote Salvador Valadez Fuentes, ex rector del Instituto Teológico Pastoral para América Latina (ITEPAL), que es necesario dar pasos decisivos en la renovación de la pastoral. 

Por Gilberto Hernández García

El diagnóstico no es nuevo, pero la situación, sin embargo, se acentúa a lo largo y ancho de América Latina: “un grupo muy reducido de la vida parroquial (el 5 o 10%) demanda el cien por ciento del tiempo y los esfuerzos de los recursos humanos y materiales que hay en las parroquias. Esta es la queja de muchos obispos en nuestro continente”, asegura el padre Salvador Valadez, ex rector del ITEPAL.

Y abunda: “El estilo de pastoral que se sigue practicando en la Iglesia es mayoritariamente de mera conservación, muy demandante, exigente en cuanto a servicios de culto”.

Para el sacerdote, también vicario episcopal en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, está siendo difícil “hacer realidad eso que el Espíritu Santo nos ha pedido en Aparecida: tenemos que pasar de una pastoral de mera conservación a una pastoral decididamente misionera”.

 

“El gris pragmatismo de la Iglesia”

“El Papa Benedicto XVI tenía razón al hablar de que el gran riesgo de la Iglesia hoy en día es el gris pragmatismo de la vida cotidiana de la Iglesia, donde aparentemente todo va bien: sacramentos aquí, fiestas allá, religiosidad, pero en realidad la fe se va desgastando y cayendo en medianías”.

“Llevará tiempo poder dar el paso a una Iglesia renovada, donde Cristo esté al centro y donde las expresiones más claras sean una conversión seria y radical de los cristianos a Cristo y una proyección de compromiso real dentro de la Iglesia y sobre todo hacia el mundo”.

 

El camino de superación marcado por Aparecida

Al cuestionarle sobre “la salida” que vislumbra a este círculo vicioso, enfatiza: “El camino lo ha marcado Aparecida: recomenzar desde Cristo, volver al centro, al eje de la fe, que es el encuentro con Cristo.  Rescatar todo lo que la Iglesia tiene de positivo: la cuestión de los sacramentos; buscar un equilibrio, no quedarnos solo en actividades reducidas al aspecto cultual y sacramental, que es lo que llaman una pastoral sacramentalista.

“Los sacramentos son algo esencial, como camino para encuentro con Cristo, pero no sin una buena y previa evangelización o a la par. Esto implica cargar mucho las tintas a propiciar un encuentro primero con Cristo a través de la palabra. Un anuncio claro, decisivo entusiasmante de Cristo a través del kerigma; implica creatividad y revisar las maneras de cómo en la Iglesia estamos realizando el este primer anuncio”.

“Recomenzar desde Cristo, también implica para los agentes de pastoral ser más creativos, con nuevas metodologías de anuncio, para que los católicos realmente hagamos  una opción personal por Cristo y que se continúen en procesos de formación integrales, desde una verdadera experiencia comunitaria”, concluye.