”Ha habido considerables avances en la causa de las mujeres en muchos países, especialmente en los ámbitos de la educación, la representación política y la participación económica.  Sin embargo, a pesar de los admirables esfuerzos y los importantes avances todavía demasiadas mujeres siguen teniendo que lidiar con la discriminación y con muchas formas de violencia simplemente porque son mujeres”. Es lo que dijo en días pasados el arzobispo Bernardito Auza, Observador Permanente de la Santa Sede en las Naciones Unidas en Nueva York.

Auza intervino el pasado 13 de marzo en la 59ª sesión de la Comisión sobre la Condición de la Mujer que ha analizado la Declaración y la Plataforma de acción de Beijing con el fin de presentar los avances hacia la igualdad de las mujeres en un programa de desarrollo posterior a 2015.

”El objetivo de erradicar la pobreza, especialmente la pobreza extrema, es una preocupación central de la Santa Sede. La Iglesia Católica tiene una experiencia casi inigualable en cuanto a las necesidades de los pobres, gracias su compromiso bimilenario y a los cientos de miles de programas e instituciones que se ocupan de las mujeres y hombres pobres de todo el mundo -prosiguió- La promoción de economías inclusivas y equitativas repercute profundamente en la mejora de la condición de la mujer. De hecho, las mujeres viven dificultades económicas únicas relacionadas con las políticas de empleo injustas, con el pago de diferentes salarios por el mismo trabajo, con la negativa de acceso al crédito y a la propiedad y por su victimización en situaciones de conflicto y migración. Aunque las mujeres constituyan la mayoría de los pobres y se vean afectadas por la carga de la pobreza en formas muy específicas, están en primera línea en el frente de batalla para erradicar la pobreza extrema. Desde esta perspectiva, la lucha por la promoción de la mujer también debe significar que se asegure la igualdad de acceso a los recursos, al capital y la tecnología”.

El arzobispo subrayó que ”varios estudios han demostrado que las estructuras familiares frágiles y el declive del matrimonio entre los pobres están muy estrechamente vinculadas a la pobreza entre las mujeres. Se deja sólas a las madres solteras cuando se trata de criar a los hijos y muchas madres en situaciones difíciles no pueden mandarlos a la escuela, haciéndoles entrar así en el círculo vicioso de la pobreza y la marginación…Numerosos informes de la Secretaría General han hecho hincapié en la centralidad de la familia para la erradicación de la pobreza y el desarrollo sostenible”.

Asimismo la Santa Sede toma nota del informe de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos sobre los problemas y ataques que experimentan las niñas en el acceso a la educación. ”Mi delegación -afirmó el Observador Permanente- está convencida de que la lucha por la igualdad de acceso de las niñas a la educación, especialmente a la educación de calidad, es un elemento indispensable en la lucha por la promoción de la mujer ?. y reitera la disponibilidad del Papa Francisco para trabajar con todos los que luchan diariamente para construir un mundo que trata a las mujeres como iguales en la práctica, en la diversidad de dones y fuerzas, para el bien común de todo el mundo”