Los santos son personas “que pertenecen totalmente a Dios”, que han conservado intacto el “sello del bautismo” y a través de esta gracia han alcanzado la meta: “Finalmente ven a Dios así como es”. Lo dijo el Papa Francisco antes del rezo del Angelus en la Plaza San Pedro. El pontífice, luego de la oración mariana, anunció también que tiene la intención de abrir personalmente la Puerta Santa de la Catedral de Bangui, en la República Centroafricana, durante el viaje apostólico que él realizará a fines de noviembre.

Hablando de la fiesta de Todos los Santos, el Papa nos reclama a una “característica esencial de los santos: son personas qe pertenecen totalmente a Dios”. Los santos, explica citando el Apocalipsis, , “pertenecen a Dios de un modo pleno y exclusivo, son de su propiedad. Y ¿qué significa llevar el sello de Dios en la propia vida y en la propia persona? Nos lo dice también el apóstol Juan: significa que en Jesucristo nos hemos transformado verdaderamente en los hijos de Dios (cfr 1 Jn 3,1-3)”.

¿Somos concientes, pregunta Francisco, “de este gran don? (…) ¿Recordamos que en el Bautismo hemos recibido el “sello” de nuestro Padre celeste y nos hemos transformado en sus hijos? (…) ¡Aquí está la raíz de la vocación a la santidad!  Y los santos que hoy recordamos son precisamente aquellos que han vivido en la gracia de su Bautismo, han conservado íntegro el “sello” comportándose como hijos de Dios, tratando de imitar a Jesús; y ahora han alcanzado la meta, porque finalmente “ven a Dios así como Él es”.

Una segunda característica propia de los santos “es que son ejemplos para imitar.  Pero prestemos atención, no solamente aquellos canonizados, sino  también los santos, por así decir, “de la puerta al lado” que con la gracia de Dios, se han esforzado por practicar el Evangelio en su vida ordinaria.(…) De estos santos hemos encontrado tantos también nosotros; quizás hemos tenido alguno en familia, o bien entre los amigos y los conocidos. Debemos estarles agradecidos, y sobre todo debemos estar agradecidos a Dios que nos los ha dado, que nos los puso cerca, como ejemplos vivos y contagiosos del modo de vivir y de morir en la fidelidad al Señor Jesús y a su Evangelio”.

Imitar sus gestos de amor y de misericordia, concluye antes de la oración mariana, “es un poco como perpetuar su presencia en este mundo. Y, en efecto, aquellos gestos evangélicos son los únicos que resisten a la destrucción de la muerte: un acto de ternura, una ayuda generosa, un tiempo dedicado a escuchar, una visita, una palabra buena, una sonrisa… Ante nuestros ojos estos gestos pueden parecer insignificantes, pero a los ojos de Dios son eternos, porque el amor y la compasión son más fuertes que la muerte”.

Luego del Angelus, el pontífice hizo un llamado: “Los dolorosos episodios que en estos últimos días han intensificado la delicada situación de la República Centroafricana, suscitan en mi ánimo viva preocupación. Hago un llamado a las partes involucradas para que se ponga fin a este ciclo de violencias. Estoy espiritualmente cercano a los Padres Combonianos de la parroquia Nuestra Señora de Fátima en Bangui, que acogen numerosos refugiados. Expreso mi solidaridad a la Iglesia, a las otras confesiones religiosas y a la entera nación Centroafricana, tan duramente extenuada mientras realizan todo tipo de esfuerzo para superar las divisiones y retomar el camino de la paz”.

Para manifestar la cercanía orante de toda la Iglesia a esta nación tan afligida y atormentada, y a exhortar a todos los centroafericanos a ser cada vez más testigos de misericordia y reconciliación, anuncia Francisco, “el domingo 29 de noviembre tengo intención de abrir la Puerta Santa de la Catedral de Bangui, durante el Viaje Apostólico que espero poder realizar a aquella nación”.

El Papa recuerda luego la beatificación de la madre Teresa Casini, fundadora de las Hermanas Oblatas del Sagrado Corazón de Jesús, y saluda a quienes participarán en la Carrera de los Santos y la Marcha de los Santos: “Aprecio estas manifestaciones que ofrecen una dimensión de fiesta popular a la celebración de Todos los Santos”.

Antes de terminar, recuerda que esta tarde irá a Verano, para celebrar la misa, “visitando el principal cementerio de Roma, me uno espiritualmente a quienes en estos días van a rezar a las tumbas de sus seres queridos, en todas partes del mundo”.