In Memoriam (1918-2017)

Por Jaime Septién | Una de las vetas menos explotadas del pensamiento y la acción del cristiano es la de la empresa.  Hay ejemplos de líderes muy dignos de ser exhibidos.  Uno de ellos es, sin duda, el de Lorenzo Servitje Sendra, fundador y consejero del Grupo Industrial Bimbo.

La semana pasada le pedí una entrevista a don Lorenzo, pues una empresa internacional de medición de aprecio, confianza, admiración y respeto de los consumidores hacia las compañías, le concedió a Bimbo el noveno sitio del mundo.  Me pareció que la aplicación del cristianismo había tenido mucho que ver en este honroso lugar que los consumidores le dan a Bimbo. Este es el cuestionario y éstas las respuestas de don Lorenzo:

¿Qué aspectos de la Doctrina Social Cristiana han sido decisivos para que Grupo Bimbo sea tan bien reconocido en el mundo?
—Los principios de respeto a la persona humana, la solidaridad, la subsidiaridad, el bien común, el valor del trabajo y el amor fraterno.

Ante la corriente de relativismo moral y de falta de ética que aqueja a la empresa contemporánea, ¿es posible anteponerle –como remedio—los valores cristianos?
—No hay duda que ante el relativismo moral en la sociedad y aún en la empresa, la única solución es inspirarlas con valores cristianos.

¿Qué función tienen los empresarios cristianos ante la crisis financiera del mundo?
—Ante la crisis financiera que hoy se sufre, al empresario cristiano le corresponde dar respuesta con su confianza, su prudencia y con su espíritu de trabajo.

¿Qué hace falta al empresario cristiano para situarse a la vanguardia y colaborar en una genuina transformación de la sociedad?
—A los empresarios cristianos nos falta decidirnos a cumplir con nuestra responsabilidad social como un gran compromiso.

¿Qué consejos le da al joven empresario cristiano que se incorpora apenas a la vida profesional?
—Que desde el principio maneje su negocio con un gran sentido moral y de caridad para todos.

Son respuestas concreta, de un hombre mayor en edad y en sabiduría; de un empresario católico que se la ha jugado por Cristo y que, tal y como Cristo lo afirmó en su enseñanza, ha recibido el ciento por uno.

Estos son los hombres y las mujeres que necesitamos para salir de la crisis global que hoy nos tiene postrados: valientes imitadores de Jesús (y no cobardes avorazados, tacaños imitadores del diablo).

Publicado originalmente el 2 de Noviembre de 2008 en El Observador de la actualidad