AGENDA INTERNACIONAL | Por Georg EICKHOFF |

Contra todas las previsiones, el demócrata Doug Jones ganó las elecciones al Senado en Alabama. El acontecimiento fue celebrado por algunos, dentro y fuera de Estados Unidos, como un fuerte indicador de que el éxito electoral del populismo trumpista y el poder personal de Donald Trump hayan entrado en su fase de debilitamiento y desaparición. Quizás es temprano para afirmar tanto. Pero es posible que, dentro de algunos años, la elección de Mr. Jones se vea como un punto de quiebre.

Alabama es un feudo de los republicanos. Trump había ganado allí con 28 puntos de ventaja. Pero Roy Moore, el candidato apoyado por Trump, se vio inmerso en acusaciones de haber abusado sexualmente de menores. De poco sirvió que Trump dijo después de la derrota que él hubiera ganado. También está acusado de conducta sexual inapropiada.

Para la casi imposible tarea de defender su recién ganado lugar en el Senado en las próximas elecciones, Jones tendrá que ganar perfil como conservador para parecerse un poco más al electorado de Alabama. No se espera ninguna revolución de Mr. Jones. La revolución es su pura elección que se debe, según encuestas en boca de urna, al voto de la población negra, las mujeres y los jóvenes del estado sureño conocido por su historial racista.

Doug Jones es conocido por su actuación exitosa, en el año 2002, como fiscal contra dos miembros del Ku Klux Klan acusados del atentado con bomba contra una iglesia bautista en Brimingham, Alabama, 39 años antes.

Cuatro niñas negras que atendían el catecismo dominical murieron y 22 otras personas fueron heridas en este crimen racista de gran impacto histórico. Desencadenó las protestas cívicas que llevaron, dos años más tarde, a las reformas electorales del Presidente Lyndon B. Johnson que garantizaron el voto negro. Las protestas bajo el liderazgo del pastor Martin Luther King tuvieron su centro igualmente en Alabama, en la ciudad de Selma. Una excelente película con el nombre de la ciudad lanzada 50 años después de los hechos cuenta esta historia que también refleja la incidencia de la fe cristiana en la historia.