Misiones salesianas |

El centro juvenil de los Salesianos en Damasco representa un oasis de paz para cientos de menores y adolescentes en medio de una guerra, la que vive Siria, que está a punto de cumplir 7 años. Dentro de la obra salesiana, con los patios llenos de jóvenes y las actividades y juegos cargados de alegría nadie diría que viven rodeados de violencia y miedo. Está claro que es la esperanza y la educación para la paz las que infunden ese ambiente entre los jóvenes y sus familias.

El padre Munir Hanachi es un joven salesiano de 34 años nacido en Alepo y que desde 2013 es el director de la obra de Damasco. En el contexto actual, cuando los misiles continúan cayendo sobre la capital de Siria y las milicias permanecen en los alrededor de la ciudad, la obra salesiana se ha convertido en un “oasis de paz” al ofrecer un área de serenidad y seguridad en medio de la violencia.

En Siria, los Salesianos aseguran que “los terroristas todavía están en los alrededores, las granadas de morteros y los misiles siguen cayendo cerca y, por lo tanto, la guerra no ha terminado en Siria”. De hecho, el padre Munir reconoce que “hemos tenido que cerrar el centro juvenil varias veces por los misiles que de vez en cuando alcanzan la ciudad”.

Más de 1.300 adolescentes y jóvenes, incluso universitarios, acuden a los Salesianos a diario desde todos los puntos de la capital porque es el centro más activo que hay. Además, a diario ofrece una comida porque también escasea en las familias por culpa de la guerra.

Los Salesianos intentan crear un ambiente acogedor, de familia, y por eso se conoce como un “oasis de paz”. Gracias a dos generadores el centro juvenil siempre tiene electricidad y agua, elementos esenciales que también faltan en muchos hogares por el impacto de misiles y las bombas.

Las presencias salesianas en Siria tienen claro que su trabajo es “ayudar en todo lo que podamos a defender la presencia cristiana en el país. Muchos tuvieron que huir, pero nosotros debemos ayudar a las familias que se han quedado de todas las formas posibles”.

Lo que piden los Salesianos de Siria es lo mismo que ellos hacen a diario: “Rezamos y pedimos oración para que todo esto termine, aunque signifique tener que reconstruir el país”.