Por Ana Paula Morales | Un recuento de la situación de los cristianos en Alepo contado por Antonio Chahda, arzobispo sirio-católico de Alepo

En 2001 comencé a trabajar en la zona con mis fieles que eran 1,500 familias sirio-católicas. La guerra llegó después de una vida de tranquilidad, de amor y de mucho trabajo con alegría, trabajando con todos los medios. Muchos de nuestros fieles tuvieron que salir de la ciudad por miedo a la guerra, ya que allá los cristianos son perseguidos por las fuerzas del Maligno, de Satanás.

Se metieron en nuestra ciudad para acabar con el gobierno local, no acabaron con el gobierno sino con los cristianos que fueron perseguidos por estos rebeldes, los daishtas. ¿De dónde vinieron? nadie sabe, tampoco de dónde sacaron los armamentos para matar a tantas mujeres y niños. Ellos quieren sacar a todos los cristianos de medio oriente para reemplazarlos con musulmanes. Llegaron allá en Siria a Damasco y la Ciudad de Homs, llegaron a Alepo y otras más. Todo esto desencadenó una guerra feroz, miles de personas murieron y miles más dejaron el país.

Nos quedamos durante cinco años sin luz, sin agua, sin calefacción, sin medicinas. No quedó nada más en Alepo. Solamente fueron cinco años de lágrimas.

La situación actual de los cristianos en Alepo mejoró cuando se liberó la ciudad, el día 12 de diciembre de 2016, fue entonces cuando entró la Virgen de Guadalupe a Alepo. No sé cómo llegó. Llegó la Virgen de Guadalupe y se liberó Alepo. Nosotros los llamamos el milagro de la Virgen de Guadalupe que liberó a nuestra ciudad mil veces.

En ese momento los cristianos empezaron a vivir, a respirar… porque cuando vieron que la fuerza del mal se fueron de nuestra ciudad nosotros quedamos con paz, empezaron a revivir de nuevo las personas, en ese momento regresamos los seis obispos de Alepo de los diferentes ritos: ortodoxos, armenios y católicos.

Cuando las familias regresan otra vez a sus casas, todo estaba destruido. A nuestra catedral le cayó un misil que destrozó toda la pared y rompió todos los vitrales. La casa del arzobispado también recibió otro misil de tres metros de largo y treinta centímetros de diámetro que perforó la pared del tercer piso. Cuando cayó yo me encontraba en el segundo piso, fue gracias a la Virgen de la Asunción -que es la patrona de nuestra Iglesia- que no me morí hecho mil pedazos. Si este misil hubiera caído dos metros más abajo, yo hubiera “desaparecido del mapa” porque ese misil destruyó todo. Ya empezamos a restaurar las partes dañadas, estamos reconstruyendo la catedral. Hoy en día estamos buscando ayuda para que nuestros fieles pueden regresar a nuestra catedral.

En el momento de la guerra fueron capturados dos obispos, uno sirio-ortodoxo y otro greco-ortodoxo, así como tres sacerdotes. Hasta este momento siguen desaparecidos pero esperamos que estén aún con vida. Sus feligreses desean mucho volverlos a ver.

Aún Damasco sigue recibiendo misiles, en las calles cristianas de la capital todos los días hay muertos. En Alepo pasó lo mismo mandaron miles de misiles matándonos todos los días. Nunca nosotros –los obispos– huimos, nunca dejamos a nuestra gente sola, sino que estábamos siempre cerca de ellos para darles ánimo. Gracias a la Iglesia que alimentó espiritual y materialmente a esas familias se quedaron ahí en la ciudad. Antes en Alepo éramos el 40 por ciento de la población cristiana, ahora quedamos el 1 por ciento debido a toda esta guerra feroz que estamos viviendo.

Antonio Chahda, arzobispo sirio-católico de Alepo, Siria

17 años como arzobispo de Alepo

Vivió en Varekain, Venezuela y fundó la misión sirio católica

Construyó una catedral y un consultorio médico antes de regresar a Alepo

La Iglesia católica siria es una de las 24 Iglesias sui iuris (de propio derecho) integrantes de la Iglesia católica

La guerra en Siria es ocasionada por diversas situaciones como: la Primavera Árabe, el Invierno Árabe, la Nueva Guerra Fría, la Guerra Fría del Medio Oriente y la Guerra contra el Estado Islámico