Por Sergio Ibarra

El proyecto emblemático en Seguridad del señor López arrancó, de pronto, el pasado 30 de junio, con una marcha, Pompa y Circunstancia, que E. Elgar, compositor de esta pieza clásica, envidiaría.

El dictamen que crea la Guardia Nacional, especifica, contra la intención presidencial de militarizar las fuerzas civiles, que debe tener mandos civiles e integrada por civiles. Establece que recibirán capacitación y adiestramiento en labores policiales.

El señor Durazo, Secretario de Seguridad, anunció que 35 mil elementos del ejército y 8 mil de la armada se incorporarán. Es decir, 43 mil del total de 279 mil, que al margen de la pérdida del acceso a la carrera militar que representa a los elementos extraídos de las FFAA, representan una reducción del 15%. Equivalen a lo dispuesto desde el 2006 para la guerra en contra de la delincuencia organizada. Es claro que se armó su «Guardia Nacional», ignorando el dictamen que la creó. Por ello, no es una Guardia Nacional, sino «Guardia Nacional». Evidencia de la anterior, el conflicto que se ha provocado con Policías Federales.

Adicionalmente, el conflicto que causó al permitir pasar a USA a miles de migrantes y ofrecerles empleos en México, hizo a Trump amenazar romper con el TLC. Se detuvo, a cambio de poner el «muro» en el sur del país y pagarlo nosotros. Esto aceleró el inicio de la «Guardia Nacional», lejos de reemplazar a las FFAA en la guerra contra el narcotráfico; nacen cuidando la frontera sur.

Unas implicaciones: ¿Continuarán las FFAA la guerra en contra de la delincuencia organizada con 15% menos de personal? ¿Se va a sustituir al personal? ¿La «Guardia Nacional» reemplaza a las FFAA contra el narcotráfico? Si es el caso, dada su naturaleza civil, ¿estará equipada con armas exclusivas de las FFAA, con los riesgos de perder su control? ¿De dónde saldrán los suministros e instalaciones de la «Guardia Nacional»? ¿Cuánto va a costar su operación? ¿Y la capacitación y formación de elementos civiles reclutados? ¿Qué consecuencias económicas tendrá el cesar cientos de policías federales y que será de éstos una vez que estén fuera de las fuerzas civiles?

¿Forzará el desmantelamiento de cuarteles, instalaciones y la logística de nuestra mejor institución? ¿Cuáles son los riesgos o las intenciones de debilitar a las FFAA? Esperemos que ésto funcione por el bien de la Patria. Lamentablemente, se ve poco probable.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 14 de junio de 2019 No.1253