México es uno de los países de América Latina con mayor consumo de pornografía. Entre los estados de mayor alcance sobre este tema se encuentran Michoacán, Zacatecas y Guanajuato. La sexualidad mal comprendida y el alto consumo de contenidos sexuales violentos producen fuertes impactos.

Por Mary Velázquez Dorantes

La pornografía produce un comportamiento adictivo, mientras que las emociones y los sentimientos de placer se trastocan fuertemente. El grupo más vulnerable a este fenómeno son los adolescentes, quienes buscan satisfacer su curiosidad sexual a través de los contenidos pornográficos. La mayoría de este grupo, de acuerdo con grupos de estudio, no mantiene buena comunicación con sus padres y no cuenta con información sexual adecuada y certera.

En segundo lugar se encuentran las mujeres, colocándose como líderes a nivel mundial de visitas a páginas pornográficas. Sin embargo, ¿cuáles son los efectos que produce la pornografía?, ¿cómo el cerebro humano se ve alterado frente a estos contenidos? y ¿cuáles son los impactos que se producen a nivel psicológico y emocional?. Aquí te presentamos los efectos dañinos de la pornografía.

UNA SEXUALIDAD ALTERADA

El fenómeno de consumo de pornografía incrementa cada año de acuerdo a las métricas de evaluación. Detrás de ello se encuentra un excesivo uso de estímulos sexuales y el individuo, ante esta situación, comienza a presentar cuadros de estrés, ansiedad e inestabili-
dad emocional.

Los estados recientes han demostrado que la persona que consume pornografía padece de culpabilidad sexual, desorden en el sueño, memoria insuficiente, así como desorden en sus procesos de atención. El 31% de los contenidos pornográficos es consumido por mujeres mexicanas. Algunas de ellas acceden a éstos por el deseo de «aprender» sobre el arte del erotismo, sufriendo una fuerte carga de liberación de dopamina que altera las funciones cognitiva y conductuales en las personas. De acuerdo con estudios internacionales provenientes de Estados Unidos, los consumidores de pornografía realizan esta actividad en solitario, y algunos otros por complacer a la pareja. No obstante, este fenómeno produce problemas físicos, psicológicos, emocionales y espirituales, dado que el alto contenido sexual puede desencadenar cuadros de depresión y vacío emocional.

UNA DROGA POCO REGULADA

Recientemente se ha descubierto que las personas padecen un malestar personal a causa de sus conductas relacionadas con la pornografía. A ello se suma una nueva ola de cibersexo, que causa déficit en el control de los impulsos y se relaciona, además, con la adicción a drogas, tabaco y alcohol.

En promedio un mexicano pasa casi diez minutos al día consumiendo pornografía, mientras que alrededor del mundo se ven 210 mil videos pornográficos por minuto.

Los efectos vinculados al consumo de pornografía están fuertemente relacionados con una vida sexual poco sana, dado que la pérdida de libido e interés sexual son los primeros síntomas de la adicción a este fenómeno.

UNA TRAMPA PELIGROSA

Hombres y mujeres consumen pornografía y no se reflexiona sobre los fuertes estragos que produce. Algunos consideran el hecho de hacerlo como algo recreativo; sin embargo, el efecto compulsivo va creciendo poco a poco, el plan de recuperación es lento y exige un fuerte compromiso.

Los rehabilitadores de personas adictas a la pornografía afirman que las personas requieren de un guía contraste en materia psicológica, pero además de un guía espiritual donde se incluya la oración de forma diaria, dado que la trampa de la pornografía genera heridas psicológicas que se producen dentro de un círculo vicioso. En tanto, las mujeres tienden a sentirse físicamente inferiores al resto de las mujeres, los hombres presentan fuertes crisis de miedo por no «sentirse a la altura».

La violencia es otro de los factores críticos y ha cobrado un nicho entre los adolescentes, quienes en sus hábitos sexuales comienzan a incluirla. Del otro lado de la moneda, los actores que han abandonado el mundo de la pornografía afirman que su recuperación ha sido muy lenta y en un día cotidiano pueden experimentar sensación de abuso físico y psicológico, donde la fuerte separación del sexo y el amor produce una imagen deformada de las relaciones amorosas. La humillación, la vejación, la sexualidad al extremo son los rasgos más dolorosos para quienes padecen el daño de los contenidos pornográficos.

EFECTOS:

  • » La pornografía se vuelve una adicción.
  • » Afecta la autoestima de quien la consume.
  • » Afecta la imaginación.
  • » Quien la consume cada vez necesita un contenido más fuerte.
  • » La vida sexual y de pareja se ve seriamente afectada.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 24 de noviembre de 2019 No.1272