Por Ary Waldir Ramos Díaz / Aleteia en El Observador

Benedicto XVI y Francisco son «auténticamente» cercanos: «Es como tener el abuelo sabio en casa»

El Papa Francisco (83 años) visita a Benedicto XVI (92 años) en ocasiones especiales: Navidad, Pascua y otras fiestas. Se trata de lazos afectivos que van más allá del protocolo. Ellos rezan juntos, conversan, consultan y ríen juntos. «Es como tener el abuelo sabio en casa», aseguró el Papa Bergoglio. Por su parte, el Papa emérito prometió obediencia y oración al 266 sucesor de Pedro.

Para la muestra, Francisco creó 13 nuevos cardenales en octubre de 2019, en una ceremonia en la Basílica de San Pedro, y, sucesivamente, les llevó en un pequeño bus al monasterio Mater Ecclesia, lugar apartado dentro de los jardines del Vaticano, para encontrar al Papa emérito y recibieran asimismo su bendición.

«Benedicto XVI es un hombre que encarna la santidad, un hombre de paz, un hombre de Dios», sostiene Francisco en la presentación de la edición 2016 del libro entrevista Ultimas Conversaciones (Peter Seewald).

Ellos suman varios encuentros solemnes; por ejemplo, su abrazo fraterno durante la canonización de San Juan Pablo II y San Juan XXIII (2014). Igualmente participaron en la apertura de la Puerta Santa del Jubileo de la Misericordia en la Basílica de San Pedro en 2015. Y así sucesivamente…

Por eso, más allá de cualquier narración cinematográfica, la amistad sincera emerge de las palabras y de los gestos que ambos han dejado a la posteridad y que delinean los «tiempos impensables» (seis siglos tuvieron que pasar desde la renuncia de un Papa) de la convivencia de dos Papas en el Vaticano; sin contraposición o rivalidad.

Al contrario de cualquier teoría que sobrevalora la conspiración, Benedicto XVI es un Papa revolucionario que sostuvo con sinceridad que no tenía fuerzas y por eso renunciaba al solio de Pedro cuando estaba por cumplir 86 años. La Iglesia necesitaba vitalidad ante la deriva relativista, la reforma de la Curia romana y la agenda creciente del pontificado.

Personas muy cercanas a Benedicto XVI han destacado que los médicos le aconsejaron no viajar a Brasil para la JMJ 2013, y de ahí decidió retirarse y «dedicarse» a la oración y al estudio en el monasterio Mater Ecclesiae en el Vaticano. El resto lo dejamos a la imaginación de ilaciones melodramáticas para el séptimo arte.

El Papa alemán, enfrentó cada etapa de su pontificado sin vacilaciones. En su viaje a Estados Unidos, en medio del ciclón de los escándalos por la pedofilia actuada por clérigos, el 17 de abril de 2008, Ratzinger encuentra por primera vez a hombres y mujeres víctimas de abusos y les pide perdón. Francisco sigue los pasos de su predecesor y prosigue esa batalla de «tolerancia cero».

El Papa emérito lo ha dicho bien: «Sólo la humildad puede encontrar la Verdad y la Verdad a su vez es el fundamento del Amor, del que últimamente todo depende» (mensaje a la Comisión Teológica Internacional, 29.11.2019).

Publicado en la edición impresa de El Observador del 12 de enero de 2020 No.1279