La CEM publicó un protocolo para la atención espiritual de los fieles en esta pandemia.

Redacción

Con un protocolo espiritual, difundido a inicios de este mes por la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), se busca orientar a los obispos, sacerdotes y demás agentes de pastoral en el ejercicio de su ministerio para disminuir los contagios del Covid-19 y un posible colapso sanitario.

La Iglesia ha estado atenta, a pesar de la emergencia, a que los fieles se sientan cercanos a ella a través de los medios de comunicación y de las nuevas tecnologías de información. Mantiene la creación de Redes Vecinales de Solidaridad en la parroquias, la preocupación por que la caridad cristiana siga siendo efectiva, Eucaristías, cursos, catequesis, oraciones y Horas Santas “online”, en las que participan agentes de pastoral.

En lo que se refiere a las obras de misericordia, como visitar al enfermo y dar cristiana sepultura a los difuntos, son acciones que corresponden, en primer lugar al sacerdote; por ello se ha establecido una forma muy concreta, en esta pandemia, de la atención pastoral hacia los enfermos, sobre todo aquellos que están en peligro de muerte, los médicos, los difuntos y familiares.

“Ante la actual emergencia sanitaria, nuestra acción pastoral ante los enfermos, difuntos y sus familias no debe cesar, pero también debe ajustarse a los lineamientos sanitarios, internacionales, nacionales y estatales; tal como ha sido expresado en el Plan Emergente Sacerdotal de la CEM”, se lee en el documento.

Las propuestas

Recomiendan que, de ser posible, a nivel diocesano se instale un servicio telefónico, o de presencia virtual, disponible las 24 horas del día, hasta el fin de la emergencia sanitaria, y/o mientras, se limite el tránsito de personas y la campaña de sana distancia.

Además, los sacerdotes y obispos deben estar atentos a todas las disposiciones sanitarias, así como seguir los protocolos antes de visitar a un enfermo en el hospital para administrar algún sacramento.

Cuando el apoyo pueda ofrecerse sólo de manera remota, por medio de tecnologías digitales, debe hacerse con profundo esmero y con la confianza puesta en Dios (comunicándose con los familiares y el enfermo) de que el Señor comunica su gracia de maneras insospechadas.

Para evitar un posible contagio se debe evitar todo contacto físico y guardar sana distancia. Y para ser parte de esta tarea, los sacerdotes deberán cumplir con varios requisitos, como tener menos de 55 años o no tener alguna enfermedad crónica. Además de que deben estar conscientes de la situación y recibir capacitación.

Misas virtuales

En el protocolo se reconoce que la labor del sacerdote es una actividad esencial para la atención de los difuntos y sus familiares. Pero que, en este tiempo de pandemia, es necesario celebrar la Eucaristía por los difuntos y pidiendo también por los deudos, pero a distancia, virtualmente, sin presencia física de fieles, de manera que los familiares encuentren en ello consuelo y fortaleza. En caso de no haber restricciones de las autoridades para realizar las exequias deberán hacerse siguiendo las normas estrictas de precaución y utilizando el equipo de protección personal necesario.

Publicado en la edición semanal digital de El Observador del 17 de mayo de 2020. No. 1297