Cinco sencillos pasos para preparar tu vida para el acontecimiento del año

Por Angelo De Simone

La pandemia ha transformado muchas realidades que hace un año no hubiésemos imaginado. Celebraciones, reuniones, cumpleaños y eventos han sido cancelados o redimensionados en torno al distanciamiento social y al nuevo inquilino del mundo: Covid -19.

Hace un par de días, reflexionando en torno a las navidades pasadas, me venía a la mente una palabra muy usada y hasta un punto trillada: “Soñar”. ¿Es posible soñar en medio de esta situación? ¡Totalmente!, y no desde una profundidad ansiosa y desesperanzada como en las pesadillas, sino con visión de futuro y alegría. Bíblicamente, nos percatamos de un Dios que se ha hecho presente en sueños a muchos personajes importantes de la fe pero que hoy, en medio de esta situación, se hace presente en nuestras vidas para visualizar un adviento con la impronta de la esperanza y la caridad.

Entonces, ¿Será posible vivir el adviento en estos tiempos de Pandemia? Absolutamente. El distanciamiento social nos ha ayudado, en primer lugar a valorar más la cercanía con nuestros semejantes pero, en especial, la cercanía que ningún virus puede violentar: la cercanía espiritual. Son muchas las personas que en este momento, a pesar de no conocerte, oran por ti y por tu bienestar. ¿Interesante no? Pero es que cuando entendemos que somos hijos de un mismo Padre, no hay virus ni adversidad que nos detenga, oramos ardientemente por aquellos hermanos que están pasando momentos difíciles, en especial, en las situaciones complejas que vive el mundo de hoy. Por ejemplo, en este momento oro por ti, que lees este artículo, para que nuestro Padre del cielo, te otorgue muchas bendiciones en tu vida. ¡Que cercanos nos sentimos a pesar de las distancias que nos pueden separar!, pero así es la cercanía espiritual, se mide con la medida del corazón de Dios que es, amar sin medida.

A pesar de lo antes mencionado hay una realidad que no podemos negar: será un adviento distinto. Hoy cuando muchas personas quieren preparar la venida de Jesucristo en sus parroquias, colegios, universidades y trabajos, es oportuno recordar que el adviento, en su esencia, no es un tiempo de comercio ni de decoración, sino que es una preparación del corazón para la llegada del niño Dios. No hace falta luces, no hacen falta regalos, ni mucho menos grandes banquetes, sino buenas acciones guiadas por la recta voluntad. El mundo grita con dolor la necesidad de que dejemos nacer a Cristo en nuestras vidas pero ¿Cómo hacerlo efectivo hoy en día? A continuación te dejo 5 pasos, cual receta de cocina, que te permitirá preparar tu vida y tu corazón para la venida del Salvador:

Ingredientes:

  1. Toda la esperanza que encuentres en tu casa; 2. La gracia de Dios disponible en los sacramentos; 3. Oración a lo largo del día; 4. Comunidad y familia. 5. Disposición y buena voluntad

Preparación:

  1. Coloca en tu corazón toda la esperanza sembrada por aquellos que se adelantaron al encuentro con Dios. Ellos forman parte de tu historia y por ende, su testimonio, da luces para la preparación del corazón a la venida del niño Jesús.
  2. Vierte en tu corazón la gracia de Dios recolectada en la santa comunión, confesión y demás sacramento y mézclalo con la esperanza.

Debes estar atento, ya que solo se logra una mezcla homogénea cuando el recuerdo produce una sensación de paz en el pecho.

  1. Cuando tengas la mezcla de esperanza y gracia lista, disponte a orar, agradeciendo a Dios todo el bien recibido y pidiendo por aquellos que necesitan ardientemente que el Señor los visite en sus vidas. El tiempo de la oración es personal, por ello no te preocupes si algunos administran más o menos tiempo. Sabrás que es el necesario cuando logres ver toda tu vida con la misericordia con que Dios te ve todos los días. Si en algún momento no logras este punto, una solución es pedirle a Dios que te preste sus anteojos, los de la fe, ya que tienen un efecto impresionante para ver desde otra perspectiva la vida.
  2. Cuando hayas terminado los pasos anteriores es importante lo compartas con tu comunidad o familia. Una de las formas más efectivas para que nazca con mayor esplendor el Salvador en nuestros corazones, es compartir la fe con otros. Recuerda “donde 2 o más estén reunidos en mi nombre, allí estaré yo”.
  3. Disponte a recibir al Rey de nuestras vidas en tu corazón.

Vivamos con optimismo y esperanza este tiempo, nuestro corazón no tiene distanciamiento social con Dios, aprovechemos su cercanía para inflamarnos de su espíritu y empezar a construir el mundo de amor que tanto necesitamos. Anímate a preparar tu vida para el acontecimiento del año, que no puede cancelarse por la pandemia: el nacimiento de aquel que nos ha amado primero, Jesucristo, el Señor.

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 13 de diciembre de 2020. No. 1327