Cuando un político dice “respetar al pueblo”, ¿lo está respetando de verdad?

La forma de saber si un político –de esos que se llenan la boca diciendo que respetan las decisiones del pueblo y que “la voz del pueblo es la voz de Dios”—es viendo si ése político respeta a las instituciones del pueblo.

En efecto, respetar al pueblo es no destruir ni violentar irrespetuosamente las instituciones que ha ido construyendo a lo largo de la historia, incluyendo, por supuesto, las instituciones religiosas.

La cultura y la religiosidad populares son formas en las que se enraízan las personas y de las que obtienen un sentido de pertenencia. «El desprecio a la cultura popular es el comienzo del abuso de poder», según el Papa Francisco.

Este seis de junio debemos estar atentos frente a aquellos que no respetan las instituciones de México –que han costado mucha sangre– y quieren comenzar la historia a partir de su ideología.