Pbro. David Ugalde Mendoza, MSP

El pasado 11 de Marzo, la Conferencia de obispos de México hizo un llamado fuerte a aquellos políticos y legisladores mexicanos que han incentivado y promovido la aprobación de leyes y reformas que atentan contra la unidad y bienestar nacional, al fomentar ideologías contrarias a la dignidad humana e imponerlas como ley nacional.

En un contexto de crisis internacional y México, siendo un país notablemente sacudido por los estragos de la epidemia, necesita que sus legisladores aboguen por la unidad del pueblo y la búsqueda conjunta de soluciones a tanta dificultad: “Exhortamos de la manera más firme y atenta a todos los actores sociales y políticos a que reconsideren sus prioridades. A nadie conviene tener en estos momentos a un México dividido y fracturado por temas que exigen un debate social ordenado, paciente, respetuoso y bien fundamentado. En momentos como los actuales es preciso, trabajar por la fraternidad, la amistad social y la unidad nacional. Recordando que nadie se salva solo, que únicamente es posible salvarse juntos (FT 32).” (CEM).

Son dos los grandes temas que preocupan a los prelados mexicanos y que, sin duda han de ser para todo cristiano nacido en México, deben ser prioridad: La legalización de la marihuana en la Cámara de diputados, permitiendo la conformación de clubes de consumidores que, en conjunto, puedan tener hasta 50 plantas de Marihuana, así como la portación de hasta 28 gramos de esta planta.

Y aunque es una discusión antigua pero aún carente de una discusión a conciencia y sustentada por un científico marco teórico y se ha acelerado su proceso gracias a las presiones internacionales.

Por otro lado, están las leyes que proporcionan al aborto un marco legal e, incluso una imposición casi ideológica con la aprobación en la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados federal de un paquete de reformas constitucionales bajo el título de «igualdad sustantiva».

Se buscan introducir conceptos que contribuyan a la legalización del aborto, tales como “autonomía reproductiva” o la promoción de la “reproducción humana asistida” que manipula la concepción humana a expensas de la aniquilación de muchos seres humanos en etapa embrional. Estos conceptos contradicen la dignidad humana, pues la persona se concibe como derecho de otro. De modo que quien, según la ley es el derechohabiente (en este caso los progenitores), puede decidir la vida y la muerte de la persona a la que, según la ley se tiene derecho.

De modo que el ser humano se convierte en objeto o en sujeto a tenor de lo que la ley pueda y quiera decir.

Estas iniciativas legales están en etapas incipientes, pero se apresuran en el contexto que prepara las elecciones de 2021; por ello, los cristianos ciudadanos de este país no podemos permanecer indiferentes a estas iniciativas y el mejor modo de luchar contra esto que es realmente inhumano, es informarse a conciencia de las iniciativas y propuestas de los candidatos que elegiremos en los próximos comicios, así como de cotejar dicha información con el mensaje del Evangelio que siempre será gran promotor del hombre y de la mujer, sujetos de una dignidad particular en toda la creación.

Para conocer más sobre el proceso de aprobación y reformas legislativas en nuestro país, presentamos la infografía que el sitio web conparticipacion.mx realizó para ilustrar dicho proceso.

El mejor signo de la autenticidad de nuestro cristianismo es la unidad, Jesús dice que sólo estar unidos garantiza que venimos de Dios (Jn 17), por ello, no podemos permitir que los intereses egoístas e inhumanos nos dividan o comprometan esta unidad en tiempos donde necesitamos unos de otros. México, será de veras un país de progreso en la media en que sea un México de hermanos.

TEMA DE LA SEMANA: «UNA ELECCIÓN, DOS CAMINOS»

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 30 de mayo de 2021 No. 1351