Nos habéis enviado el vídeo de un debate en el que un hombre que se identifica como Ángel Ruiz-Valdepeñas, a quien Verificat ya ha desmentido con anterioridad, asegura que la pandemia ha sido “perfectamente diseñada”. Para probarlo, cita una supuesta investigación de un experto en patentes, cuyo nombre no comparte, en la que, según él, se encontró que “existen 74 patentes de antes de 2019 en relación con esta situación [de pandemia]”. Es ENGAÑOSO. Efectivamente, existen patentes de antes de 2019 relacionadas con las PCR, la proteína Spike e incluso los coronavirus en general, pero esto no prueba que la pandemia haya sido diseñada: la PCR se inventó hace años y ha habido otros coronavirus antes del SARS-CoV-2 con componentes similares.

“Hay una investigación de un experto en patentes y “existen 74 patentes de antes de 2019 en relación con esta situación. Proteína Spike, componentes del virus, PCR… es decir, estamos en una situación perfectamente diseñada”.”

Ángel Ruiz-Valdepeñas, un médico que ha sido suspendido durante seis años por el Colegio de Médicos de las Islas Baleares “por postular la negación de la pandemia por SARS-CoV-2”, y que es cofundador del grupo negacionista de la pandemia ‘Médicos por la Verdad’ según una investigación de Maldita.es, aseguró en un debate que la pandemia causada por la covid-19 ha sido “perfectamente diseñada”, al existir “74 patentes de antes de 2019 en relación con esta situación”. Sin embargo, en ningún momento cita al autor de la supuesta investigación ni el título de la misma, lo que hace imposible encontrar el trabajo.

Es cierto, no obstante que existen patentes relacionadas con la pandemia. Sólo en 2005, por ejemplo, se publicaron más de 500 familias de patentes que hablaban de los coronavirus, cada una de las cuales engloba los registros en diferentes países relacionados con la misma invención, pero de esto no se desprende que la pandemia actual haya sido planificada. En primer lugar, el concepto coronavirus no hace referencia sólo al SARS-CoV-2, sino a una familia de virus, de los cuales siete han sido capaces de infectar a seres humanos a lo largo de la historia y comparten ciertas características. Entre ellas, que cuentan en su superficie con la proteína Spike o S.

De hecho, “la investigación realizada en las últimas décadas con otros coronavirus permitió identificar y caracterizar a la proteína Spike, altamente conservada en toda la familia vírica, explica a Verificat Adelaida Sarukhan, inmunóloga y redactora científica del Instituto de Salud Global (ISGlobal) de Barcelona. Es esto, continúa, lo que ha permitido que “se pudieran desarrollar tan rápidamente las vacunas contra el SARS-CoV-2”, puesto que la mayoría de ellas usan esta proteína como antígeno (la sustancia que al introducirse en el organismo induce en una respuesta inmunitaria).

Otras partes del virus

La S no es la única proteína que comparten todos los HCoVs. La Enciclopedia de Virología incluye un apartado respecto a la estructura de los coronavirus, en el que se desarrollan las similitudes y diferencias entre las otras principales proteínas que se encuentran en todos los virus de la familia.

No es extraño, por lo tanto, ni que la literatura científica hiciera referencia a algunas componentes del SARS-CoV-2 antes de 2019 más allá de la proteína Spike, ni que existan patentes relacionadas con estas partes del virus previas a la pandemia.

Si se realiza una búsqueda con la herramienta Google Patents bajo el término SARS-CoV-2 para patentes publicadas antes de 2019, el buscador arroja sólo 35 resultados, ninguno de los cuales habla del virus actual. Las páginas aparecen en el buscador porque han sido citadas por patentes posteriores a 2019 relacionadas con la pandemia de la covid-19.

La PCR, un invento de 1985

Las pruebas PCR no se han desarrollado en el marco de la pandemia actual. Se trata de una técnica inventada en 1985 que permite aumentar de manera exponencial el número de copias de ADN de una muestra. Esto la convierte en una prueba diagnóstica ideal para enfermedades infecciosas como la covid-19 porque, al generar millones de copias a partir de una cantidad muy reducida de un material genético concreto, permite determinar si un paciente está o no contagiado.

Que hayan sido tan útiles no implica que la tecnología se haya usado sólo en el contexto de la pandemia: según Sarukhan, se trata de “un invento que ha tenido un impacto enorme tanto en la investigación biomédica como en aplicaciones prácticas (diagnóstico de enfermedades infecciosas o genéticas, medicina forense, biotecnología, etc)”, por lo que su uso no puede vincularse exclusivamente con la covid-19. De hecho, la patente para la PCR expiró (el propietario dejó de tener derechos exclusivos sobre su invento) hace más de 15 años, en marzo de 2005 en Estados Unidos y un año después en Europa.

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