Cuando se habla de la industrialización de insectos para consumo humano, se mira a largo plazo. Pero hoy existe un problema real de inflación y de creciente desabasto de alimentos, por lo que hace falta un remedio casi inmediato.

Actualmente existen unas 250 empresas repartidas por el mundo que se dedican a la cría y procesamiento, para consumo humano, del gusano de la harina (Tenebrio molitor), del gusano rey (Zophobas morio), del grillo doméstico (Acheta domesticus), de las larvas de mosca soldado-negra (Hermetia illucens) y del escarabajo de la cama (Alphitobius diaperinus), entre otros; pero con sus precios exorbitantes están muy lejos de ser una solución para nadie.

Tres ejemplos de estos productos, que se pueden adquirir en México: bolsa de harina de grillo para cocina, de la marca One Chance Foods, con apenas 200 gramos, cuesta $350 pesos; la proteína de grillo sabor chocolate, marca BeCrickets, en presentación de 756 gramos, cuesta, $1,141 pesos; y la harina de tenebrio deshidratado, marca In Insect Nutrition, en paquete de 250 gramos, tiene un precio de $360 pesos.

Si se quieren aprovechar los insectos para salvar a la humanidad de la desnutrición o de la hambruna, mejor hay que mirar a las culturas que ya saben usarlos.

En América las naciones que mejor han sabido preservar su cultura entomofágica, surgida desde épocas prehispánicas, son Perú, Colombia y México. Este último tiene una colección de platillos que ya son verdaderos clásicos:

Chapulines

Tostados en la sartén, se pueden comer como botana ya sea solos o enchilados; también se sirven en tacos, acompañados de guacamole.

Jumiles

Chinches voladoras de monte, de los estados de Morelos y Guerrero. Se alimentan de tallos y hojas de encino, lo que hace que tengan un sabor parecido a la canela. Se pueden comer vivos o crudos, pero así se adormece la boca y el estómago. Mejor comerlos en tacos con guacamole o con salsa de jitomate asado.

Escamoles

Son las larvas de la hormiga güijera (Liometopum apiculatum), que se pueden encontrar en Puebla, Tlaxcala, Hidalgo y Guanajuato. Se consideran una delicia y se preparan friéndose con mantequilla y epazote, y también sirven para elaborar desde un omelette hasta un mixiote.

Hormiga Chicatana

También se le llama hormiga del desierto y mochomo, su nombre científico es Atta mexicana, y se puede encontrar en prácticamente todo el territorio nacional. Se preparan de diversas formas, pero las más sabrosas son en mole o en salsa.

Chinicuil

En náhuatl significa gusano de chile. Como se acostumbra a agregarlos a las botellas de mezcal, también lo llaman gusano rojo o gusano de maguey.

Los chinicuiles son larvas de la polilla Comadia redtenbacheri. Se tuestan y se fríen en mantequilla para luego servirse en tacos o ahogados en salsa.

Tantarrias

Llamadas así en Querétaro, se les conoce como cocopaches en Puebla e Hidalgo. Son de zonas áridas del semidesierto, y se trata de las chinches gigantes del mezquite (Thasus gigas), que se alimentan de la savia de dicho árbol. Tienen sabor dulce, y se acostumbra a quitarles las patas antes de servir estos bichos fritos, asados o hervidos.

Alacrán

En México es más bien un bocadillo de más o menos reciente aparición; se ha hecho popular en el estado de Durango como atractivo para los aventureros. El alacrán se cuece para luego freirlo y saltearlo, acabando con cualquier efecto que pueda producir su veneno; sin embargo, hay quienes aseguran que todavía puede adormecer la boca. No hay unanimidad en cuanto al sabor: a algunos les recuerda al charal, otros dicen que a carne de pollo o de res.

¿Cuántos tipos de bichos comestibles hay?

A decir de Enrique Vela, arqueólogo por la Escuela Nacional de Antropología e Historia, escribe en la revista Arqueología Mexicana que en México se tienen registradas hasta ahora 531 especies de insectos comestibles.

A nivel mundial esta cifra alcanza las 3 mil 169 especies de insectos comestibles.

TEMA DE LA SEMANA: “LA ALIMENTACIÓN DE AYER PUEDE SER LA DE MAÑANA”

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 29 de mayo de 2022 No. 1403

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