La visión del obispo Jesús María Echavarría rinde frutos en 10 décadas en el ámbito educativo, intelectual, social y religioso en México y Estados Unidos

Por Gerardo Salvador González Lara

”Amar a Cristo y María y Hacerlos Amar” es la misión que el venerable y siervo de Dios tercer obispo de Saltillo Jesús María Echavarría y Aguirre encomendó al Instituto de Hermanas Catequistas Guadalupanas un 24 de agosto de 1923 en la capital de Coahuila, para contribuir a la labor encomendada por Jesucristo: “Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos”. (Mt. 28: 19).

La semilla sembrada en las tres religiosas fundadoras María Adela Enciso Carrillo, María Mercedes Santelices M. y María del Refugio García Soto, ha sido compartida durante diez décadas por 203 valientes mujeres que han aceptado los votos religiosos para impulsar la misión y enfrentar con espiritualidad, prudencia e inteligencia los periodos históricos implicados en los 100 años de vida. Sus normas fueron claramente escritas por su fundador ese mismo año en el “Reglamento de la Pequeña Familia” que las ha guiado hasta el momento, con sólo algunas adecuaciones.

El obispo de la Diócesis de Saltillo Jesús María Echavarría y Aguirre, originario de Bacubirto, Sinaloa, llegó de la Diócesis de Culiacán a Saltillo para ejercer su labor pastoral durante 49 años, de 1905 a 1954.

En ese entonces la Diócesis cubría todo el estado de Coahuila, que hoy tiene tres. Durante su labor pastoral tuvo que dejar la Diócesis en dos momentos históricamente muy relevantes la Revolución Mexicana y por la Guerra Cristera.

Fue un hombre con aguda inteligencia que, adelantado a sus tiempos, concibió a la mujer como una persona que desarrolla todas sus potencialidades intelectuales y sociales, y es pilar para la regeneración de la sociedad. Dialogó con la mujer y estableció un canal de confianza para compartir con ella las responsabilidades de su labor; precisó un modelo de proyección de ella dentro de la Iglesia católica a través del instituto que fundó.

AYUDAR A LA REGENERACIÓN DE LA SOCIEDAD

El Instituto que una vez imaginó el obispo Echavarría ha impactado en lo educativo, intelectual, social y cultural en México y Estados Unidos.

Además de su formación religiosa en teología, cristología, entre otras áreas, las Hermanas Catequistas Guadalupanas tiene como regla obtener un título profesional como Normal Básica, Normal Superior, Licenciatura en Pedagogía, Licenciatura en Teología, por mencionar algunas opciones y reciben una capacitación continua permanente.

Todos estos conocimientos y competencias son herramientas de apoyo para la catequesis y su misión pastoral, educativa y social; y ayudar a los pastores de la Iglesia católica en la regeneración de la sociedad. Reconocidas en Saltillo como las religiosas del colegio Nicolás Bravo que imparten formación y enseñanza en jardín de niños, primaria, secundaria y preparatoria, este es un de los que desde hace décadas forman parte de la familia de colegios Echavarría y Aguirre que suman seis: en Torreón, Nueva Rosita, Cadereyta, Tayahua Zacatecas, en Saltillo, el colegio Morelos.

Simultáneamente, las hermanas del Instituto Catequistas Guadalupanas implementan amorosamente servicios apostólicos, sociales y de apoyo a labores en las respectivas Diócesis de 30 casas de México, y desde hace ya 73 años en Estados Unidos.

En 1947 el arzobispo Robert Emment Lucey de San Antonio, Texas, solicitó el apoyo a su fundador para enviar religiosas y atender a personas hispanas por ser culturalmente más cercanos. Del servicio que inició en 1950, se extendió la labor de “Sisters of Our Lady of Guadalupe“ a más grupos étnicos de la región.

Además de sustentar su formación con una constante preparación, muestra de su vitalidad es la producción de investigaciones, artículos y libros, tanto para la formación catequética en personas de todas las edades en inglés y español, así como de carácter histórico sobre la vida y obra de su fundador a lo largo de estos cien años.

Artículo publicado originalmente en el Diario de Coahuila y publicado en El Observador de la Actualidad con el permiso del autor.

 

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 27 de agosto de 2023 No. 1468

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