Por Rubicela Muñiz

¿Quién era el médico de los pobres?

* Nació en un pueblo de los Andes venezolanos llamado Isnotú en el estado de Trujillo. Estudio en Caracas, se graduó de médico y fue a estudiar a las mejores universidades de Alemania, Francia y Estados Unidos.

* Le ofrecen quedarse como profesor de medicina en Francia, pero regresa a Venezuela y funda la cátedra de Microbiología en la Universidad de Caracas.

* Crea el primer laboratorio, se dedica a la investigación para poder curar muchas enfermedades tropicales.

* La Iglesia reconoce sus virtudes, su gran fe en Dios y esa fe que se hace caridad operosa, operativa para los más necesitados.

El beato venezolano José Gregorio Hernández será proclamado santo, el primero de su país. Así lo estipuló el Santo Padre Francisco en el comunicado publicado el martes 25 de febrero de 2025, tras la audiencia concedida en el Hospital Policlínico Gemelli. Al respecto conversamos con Macky Arenas, socióloga y comunicadora venezolana con 34 años de experiencia en radio y televisión (Globovisión).

Para Macky, dicha decisión representa la emoción de un pueblo que tenía un siglo esperando por esta noticia “en medio del dolor que viven los venezolanos por la crisis humanitaria en que está envuelto el país, la represión, la pérdida de la unidad familiar afectada por la migración, la frustración continuada de las expectativas de un cambio político favorable a la democracia, esto ha significado una inyección de esperanza”.

Sin vacilar asegura que, después de la devoción a la Virgen de Carmen, José Gregorio es la segunda figura que más inspira y une a todos —sin diferencias políticas, ideológicas o sociales de ningún tipo— en la admiración y el respeto por el “médico de los pobres”.

“Rézale a José Gregorio”

Tras la muerte de José Gregorio, la devoción se extendió a cada hogar venezolano y traspasó fronteras cuando su historia comenzó a propagarse, la historia de un hombre que siempre ponderó la vida de los más necesitados.

“Ya fallecido continuó su presencia entre nuestra gente, intercediendo por numerosos milagros. Milagros debidamente registrados y documentados muchos de ellos. Y no sólo en Venezuela, sino en el mundo entero. En América del Norte, en Asia, en Europa, se encuentra uno con devotos de este santo que hoy ha sido reconocido por la Iglesia pero que para nosotros ya lo era. Es de todos conocido que el pueblo venezolano lo venera de una manera especial y que, exagerando, a veces decimos que no hay hogar en este país que no tenga una referencia de un milagro, favor o asistencia de José Gregorio en algún trance grave de la vida. Cada vez que alguien sufre un tropiezo de salud, lo primero que viene a la mente es: «¡Rézale a José Gregorio!»”.

La devoción

La iglesia de La Candelaria, ubicada en una zona popular de Caracas, guarda los restos del futuro santo, y cada vez que se ofrece una misa o llega una fecha conmemorativa de la vida de este médico, los llenos son tan grandes que cuesta entrar y las Eucaristías deben sucederse una tras otra para que todos puedan participar. “El día de su beatificación ¡fue la locura! Por mi parte, ni siquiera me planteé asomarme por allá…. Con eso te digo todo”.

Durante sus honras fúnebres, comparte la comunicadora, “cuando era conducido a hombros del pueblo por las calles hasta el cementerio, nuestro insigne novelista, Rómulo Gallegos, escribió sobre aquel momento: «No era un muerto a quien se llevaba a enterrar; era un ideal humano que pasaba en triunfo, electrizándonos los corazones; puede asegurarse que en pos del féretro del Doctor Hernández todos experimentamos el deseo de ser buenos». Desde ese instante comenzó la fama de santidad de José Gregorio. Allí arrancó la devoción”.

Testimonios que confirman

De acuerdo con lo compartido por Macky Arenas, la canonización del doctor José Gregorio no solo impacta en los venezolanos, sino en todo el mundo, y así lo ha constatado: “En cada país que he visitado —y son muchos— cuando la gente sabe que soy venezolana, siempre hay una historia, una anécdota, un testimonio relacionado con José Gregorio. En una ocasión, en el Skytrain de Miami, iba una pareja de señores mayores. Yo me levanté para cederles el puesto. Cuando hablé, me dijeron: «¿Eres venezolana, no?». Respondí afirmativamente y de inmediato: «Somos muy devotos de José Gregorio Hernández. Mira, dijo señalando a su esposo, él estaba inválido y ahora camina sin problemas. Fue gracias al médico de ustedes”. ¡Me sonó tan bonito!  Porque eso es él: nuestro. Y así te podría relatar muchas conversaciones inesperadas donde siempre el protagonista era nuestro José Gregorio”.

Con el anuncio, “en Venezuela estamos de fiesta espiritual. Sentimos que era algo que se nos debía. El cardenal Baltazar Porras, arzobispo emérito de Caracas, el prelado que más movilizó esta Causa, dijo una gran verdad al conocerse la gran noticia. «Francisco no canoniza a José Gregorio por un segundo milagro. El Papa convirtió en santo al beato trujillano por su fama de santidad en el mundo, tras la recopilación de testimonios de devotos en varios países durante más de dos años. Y eso ha sido suficiente»”.

“Él se mantiene cerca de nosotros”

A lo largo de los años el mensaje, del todavía beato, sigue vivo en los corazones de los venezolanos. Lo recuerdan de distintas maneras, frecuentan su tumba y conversan con él: “¡Es que él se ha mantenido cerca de nosotros! Además, sus historias de bondad y de entrega hacen que el ejemplo de José Gregorio se crezca ante tanta maldad e insensibilidad desde el poder. Sabemos que él se enfrentó al tirano de turno cuando pretendía cerrar la Universidad. Sus alumnos y su formación eran lo más importante para él, junto a sus enfermos. Fue, se le presentó, y lo retó. Por donde lo veas, José Gregorio es una inspiración y una referencia invaluable”, concluye.

 

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 9 de marzo de 2025 No. 1548

 


 

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