Por Jaime Septién

“Amo la noche, sombrero de todos los días”, escribió el poeta chileno Vicente Huidobro. El sombrero como lo que tapa la luz; el sombrero como metáfora de sombra. Mucho tiempo –recuérdese a los personajes “Chano y Chon” de Los Polivoces—el sombrero ha sido símbolo del mexicano abúlico, aquél del que se decía que cuando veía a otro descansar no lo dejaba solo…

El asesinato de Carlos Manzo en Uruapan ha cambiado la dinámica del sombrero. Ahora –por la sangre derramada de ese alcalde valiente—se ha convertido en un símbolo de amanecida; un instrumento de protesta y de organización ciudadana por la paz con justicia.

Cambiar el sombrero de la noche a la mañana sin que intervenga partido político alguno (lo cual no quiere decir que haya quien quiera apropiarse), es una señal del México profundo, tal y como lo aconsejaba López Velarde al final de Suave Patria: “Patria, te doy de tu dicha la clave: / sé siempre igual, fiel a tu espejo diario; / cincuenta veces es igual el AVE / taladrada en el hilo del rosario, / y es más feliz que tú, Patria suave.”

Que este proceso ciudadano no quede en “gritos y sombrerazos”; que penetre hasta la médula del México bueno, hasta hace poco amedrentado por la “obediencia anticipada” que supone la terrible combinación del crimen organizado y la ineptitud del Estado para frenarlo.

Como bien dice Gabriel Zaid en el artículo que publicamos en interiores: “Garantizar la seguridad de la población no es uno de los servicios del Estado, es su razón de ser. Si no hay seguridad, no hay Estado.”

Quizá con el sombrero de Carlos Manzo en el corazón, estamos empezando a construir un Estado verdadero, que nos pertenezca y nos responsabilice a todos. Un Estado de derecho y no uno “de chueco”, como el mismo Zaid ha denunciado en mil ocasiones.

  1. Vi una proseción en la catedral de Zamora (Michoacán). Al frente de sacerdotes y laicos, una manta con Guadalupe y un sombrero. Pensé: “La combinación que va a salvar a México.”

 

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 23 de noviembre de 2025 No. 1585

 


 

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