Por P. Joaquín Antonio Peñalosa
En 1886, el famoso autor de El nombre de la rosa, Umberto Eco, publicó un artículo en Italia dando a conocer un juego muy serio inventado por él mismo. Se trata de idear la respuesta que darían personajes notables de la historia a la pregunta; ¿Cómo te va? La respuesta, como es claro, debe tener íntima relación con la personalidad de quien contesta. Pequeña y curiosa prueba del ingenio y de la cultura del lector.
He aquí algunos ejemplos del propio Eco. Si a Dante le preguntáramos, ¿qué tal te va?, contestaría muy ufano: En el séptimo cielo. El Pitacántropo: Aun tengo mucha cola que me pisen. Lázaro: Me siento revivir. Poncio Pilatos: Una mano lava a la otra. Nerón: Miren que luces. Gandhi: Ahora no tengo apetito. Descartes: Bien, pues pienso. El Greco: Un poco descuadrado. Beethoven: No le oigo. Marx: Sin clase alguna. Larousse: En pocas palabras, bien. Leonardo da Vinci fue el único entrevistado que no contestó, se limitó a sonreír levemente.
Ahora algunas muestras de nuestra exigua cosecha. Cristóbal Colón: Estoy mareado. Hernán Cortés: Tristeando por las noches. La Malinche: Aquí comprando fayuca. Cuauhtémoc: Con ardores de piel. Don Miguel Hidalgo: Siempre es bueno un grito a tiempo. Don Miguel Hidalgo: Cómo batallo con estos dolores. El emperador Maximiliano: Entrenando para subir cerros. La emperatriz Carlota: Mal, no me prueba el tratamiento del psiquiatra. Su Alteza Serenísima Santa-Anna: Parece que me en-cojo.
Ramón López Velarde: suave, muy suave. Agustín Yáñez: Al filo del agua. Juan José Arreola: Como en feria. Hugo Sánchez: De la patada. Miguel Espinosa Armillita: Rezando a mis patronos San taurino, San Cornelio y Santa Verónica.
Satanás: Como al diablo con San Miguel. Adán: Dando vueltas a la manzana. Eva: Probándome hojas. Matusalén: Sigo un curso avanzado de geriatría. Herodes: Soy alérgico a las casas de cuna. Los Reyes Magos: Poniendo un fax a Santa Claus. Juan el Bautista: Trato de no perder la cabeza. Lázaro: Morir, morir dos veces, esto no es vida. El apóstol Pedro: No me gusta que me traigan “gallo”. Judas: Yo no sabía lo que llaga un beso.
Einstein: Estoy relativamente bien. Bécquer: Ay, una golondrina no hace verano. Darwin: Compruebo que las mujeres son muy monas. Jorge Luis Borges: Me las veo negras. Gabriel García Márquez: Escribiendo al coronel, porque “El coronel no tiene quien le escriba”.
Artículo publicado en El Sol de México, 26 de marzo de 1992; El Sol de San Luis, 28 de marzo de 1992.
Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 4 de enero de 2026 No. 1591





