Por P. Fernando Pascual

Lo barato atrae porque da la sensación de que vamos a ahorrar dinero. Si compramos ahora esos zapatos, o ese abrigo, o ese tablet, podremos ahorrar un 20, un 40 o incluso más de un 50% sobre el precio inicial.

El problema surge cuando, a costa de comprar productos baratos, a final de mes uno se da cuenta de que ha gastado más de lo ordinario.

¿Por qué ocurre eso? Seguramente habrá estudios que lo expliquen a fondo. Lo que uno intuye, sin ser especialista en psicología de mercado, es que la idea de comprar barato puede llevarnos a comprar más de lo que necesitamos, y más de lo que nuestro “bolsillo” tiene a disposición para este mes.

Si nos damos cuenta de que lo barato nos hace perder dinero, hace falta aplicar esa virtud de la moderación que ayuda a controlar el deseo de tener más cosas cuando no siempre las necesitamos.

Es cierto que una buena estrategia en las compras nos ayuda a encontrar ofertas económicas de productos que necesitamos, para uno mismo o para la familia. Pero también es cierto que esa estrategia debe ser llevada adelante con inteligencia, sin caer en la trampa de comprar más y más con la ilusión de que así ahorramos.

Además, el dinero no es flexible, por más que nos gustaría que lo fuera. Hay lo que hay, y conviene saber administrarlo con prudencia y oportunidad, sin gastar más de lo que permite la cartera.

Las páginas de ventas online, que tanto éxito tienen en los últimos años, no deberían arrastrarnos con ofertas continuas, bajo la presión de que si no compramos ahora, perderemos una ocasión de oro. Al contrario, si las usamos sabiamente, podremos hacer compras a buen precio y según un sentido de ahorro bien dosificado.

Todo ello, desde luego, sin olvidar que el dinero no es solo para nuestras necesidades, sino que a través del de la prudencia y de la inteligencia a la hora de evaluar lo que necesitamos comprar, podremos ahorrar no solo para nuevos gastos futuros, sino también para ayudar a quienes más urgencia tienen de solidaridad y apoyo.

Acaba de llegar una oferta maravillosa. Con serenidad, vemos de qué se trata, cómo va la lista de compras del mes, y cuáles son nuestras mayores necesidades. Luego, con calma, podremos decidir si aprovechar esa oportunidad para comprar barato, o si dejarla a un lado para tener a disposición algo de dinero para la familia y para quien lo pueda necesitar en un momento de dificultades económicas.

 
Imagen de Kamalakannan PM en Pixabay


 

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