La Marcha del Centenario

Por Rubicela Muñiz

El próximo sábado 31 de enero, más de 45 mil jóvenes convergerán en las faldas del Cerro del Cubilete para celebrar La Marcha del Centenario, bajo un lema que resuena como un mandato de vida: “Donde hay cruz y sacrificio nace la Gloria”.

Al frente de esta movilización masiva se encuentra Andrea Pineda Perea, oriunda de Morelia, Michoacán y presidenta nacional del Movimiento Testimonio y Esperanza (TyE). Su voz no solo representa a la organización, sino que encarna una herencia familiar y generacional que se ha negado a claudicar ante el paso de las décadas.

Una herencia

Para Andrea, el Cubilete no es un destino nuevo. Su historia personal se entrelaza con la lejana Marcha Nacional Juvenil del 2010, cuando apenas tenía 11 años y peregrinó por primera vez. Sin embargo, la raíz es mucho más profunda. “Mi abuelo fue a las primeras peregrinaciones cuando se hacían en noviembre”, relata con una mezcla de orgullo y nostalgia. “A él le tocó la marcha de 1975, un año trágico marcado por el asesinato de César Fernando Calvillo Silva y Juan Bosco Rosillo, dos jóvenes organizadores. Curiosamente, el año pasado conmemoramos el 50 aniversario de aquel suceso. Y a su vez, mi mamá fue fundadora del movimiento aquí, en Morelia”.

Esta tradición, que define el ADN de la familia Perea —”sabes que un Perea es Perea cuando a los 10 años ya lo mandan al Cubilete”, bromea—, encontró en Andrea a una líder forjada a los pies de Cristo Rey. Su llegada a la presidencia nacional ocurrió durante la pandemia, un periodo que obligó al movimiento a salir de su zona de confort y transitar hacia lo virtual, enfrentando retos logísticos y emocionales.

Hoy, al cierre de su ciclo de servicio en este 2026, Andrea reflexiona sobre la responsabilidad de guiar a miles de jóvenes en un contexto nacional complejo. “Ha sido un sacrificio que vale la pena”, afirma, anunciando que el día del evento se dará a conocer a quien asumirá la estafeta por los próximos tres años.

De la Guerra Cristera a la Resistencia del Siglo XXI

Este año, el discurso de TyE se suma a la reinterpretación de la historia. Para Pineda Perea, el término “Guerra Cristera” resulta insuficiente, casi limitante. Ella prefiere hablar de una “Resistencia Cristera”, tal como lo expresa el mensaje que los obispos mexicanos difundieron en noviembre del 2025, al señalar que esta no puede ser una mera conmemoración nostálgica. Si no que debe ser un examen y compromiso renovado.

“La guerra habla solamente de un nicho de tres años en los que se prohibió cualquier acto de fe. Pero esta resistencia nace desde las Leyes de Reforma y se extiende hasta hoy”, explica. Según la líder juvenil, el nexo entre los jóvenes de 1926 y los de 2026 es la búsqueda incansable de la paz. En un México marcado por la incertidumbre y la violencia, la figura del mártir no se ve como un guerrillero, sino como un constructor de paz.

“El católico no busca una batalla, no busca la guerra; busca la paz. Y en un país sumergido en el caos, es precisamente ahí donde entra esa resistencia. No debe haber descanso para los que queremos hacer el bien”, enfatiza Andrea.

El sentido del dolor

En una era que glorifica el placer instantáneo y evita cualquier forma de malestar, el lema de este año, “Donde hay cruz y sacrificio nace la Gloria”, parece ir contra corriente. Sin embargo, para Testimonio y Esperanza, el sacrificio es la única vía hacia la construcción de una comunidad sólida.

Andrea recupera una enseñanza de su padre y de los Cruzados de Cristo Rey: la vertiente expiatoria. “Por medio de nuestro cansancio, de nuestro esfuerzo y del servicio a los demás, reconocemos la importancia de hacer comunidad. Entre más nos ensimismamos, menos comunidad hacemos”.

Esta visión trasciende lo religioso para entrar en lo civil. El sacrificio se traduce en responsabilidad ciudadana. Para la presidenta de TyE, buscar el bien común implica sacrificar intereses personales para asegurar que el vecino también tenga acceso a salud, trabajo y seguridad. “La gloria es lograr que Nuestro Señor reine, y donde Él reina, hay paz”.

Nuevas persecuciones

Si bien el siglo XXI no presenta los fusiles de la década de los 20, Andrea señala que existen nuevas formas de “persecución” que enfrentan los jóvenes católicos. Estas no se dan en los campos de batalla, sino en las aulas de clase o en las legislaturas.

“Defender la vida, la familia o la libertad en todas sus dimensiones a veces te convierte en blanco de burlas, problemas con profesores o conflictos familiares”, denuncia. La líder juvenil advierte sobre una “persecución ideológica” que busca restringir la libertad religiosa, mencionando intentos legislativos de prohibir a los sacerdotes hablar sobre temas de relevancia pública.

Frente a este panorama, el grito de “¡Viva Cristo Rey!” adquiere una nueva dimensión. Ya no es solo una consigna histórica, sino un acto de libertad presente. “Es un legado de personas que murieron para que hoy, y el 31 de enero de 2026, miles de jóvenes puedan subir la montaña con una cruz en el pecho y una bandera de la Virgen con total libertad”.

El camino al 31 de enero

La organización de un evento que espera a más de 45 mil personas no es tarea sencilla. Tras la caída de asistencia durante la pandemia —donde los números bajaron a 28 mil debido a la crisis económica y la inseguridad en las carreteras—, el 2026 marca un regreso triunfal y masivo.

La logística incluye una estrecha coordinación con el Gobierno del Estado de Guanajuato, el municipio de Silao, Protección Civil, la Cruz Roja y la Guardia Nacional. Este año, las medidas de seguridad son más estrictas: no se permitirá el ingreso de autos particulares al cerro para garantizar el libre tránsito de vehículos de emergencia.

Más de 200 voluntarios trabajarán en las diversas áreas del evento, inspirados por historias como la de un joven que, tras asistir por primera vez como peregrino bajo las reglas de la organización, regresa este año como voluntario encabezando una delegación de tres autobuses.

Un respaldo más que necesario

Andrea asegura que los alcances y mejoras de este evento anual no serían posibles sin el respaldo de las autoridades eclesiásticas, que permiten la realización y el acompañamiento de sacerdotes y religiosas. “Cada año ves por todos lados a sacerdotes confesando, caminando, cargando una cruz, fatigados, y luego llegan a concelebrar en la santa misa. Cuando el Cubilete se llena de sacerdotes y religiosas, es muy bonito”.

Además, continúa: “Ellos nos hacen correcciones y nunca tienen miedo de decirnos en qué podemos mejorar. Esto genera que las marchas crezcan porque, sin el apoyo y resguardo de nuestros pastores, haríamos las cosas como no se deben hacer”.

Las novedades en La Marcha del Centenario

La edición 2026 incluirá elementos únicos:

  • Galería de los mártires: Una exposición de reliquias de mártires cristeros facilitadas por familias, templos y seminarios.
  • Misa tridentina: Se llevará a cabo una celebración en latín en la Capilla de los Mártires, tal como se celebraba en los tiempos de la Cristiada.
  • Presencia diplomática y eclesial: La misa de mediodía contará con el Nuncio Apostólico en México, Joseph Spiteri, y el arzobispo de León, Mons. Jaime Calderón, además del obispo de Celaya, Mons. Víctor Aguilar Ledesma.

Este año la convocatoria ha superado las fronteras. Aunque estados como Zacatecas, Ciudad de México, Estado de México, Jalisco, Querétaro, Guanajuato y Michoacán siguen siendo los pilares de asistencia, también se suman jóvenes de zonas fronterizas como Tijuana y Chiapas y, por primera vez, grupos de peregrinos provenientes de Estados Unidos.

El compromiso post-Cubilete

Para Andrea Pineda, la marcha no termina cuando los jóvenes descienden de la montaña. “Sería incongruente si todo el respeto y amor que rendimos se quedara allá arriba; eso no sería una marcha, sería una excursión”.

El compromiso para este año es llevar la “resistencia” a la vida cotidiana: cuestionar el sistema de salud, preocuparse por los desempleados, por los ancianos y por el reclutamiento forzado que asola a diversas regiones. “México merece mucho más porque te tiene a ti. Si todos pusiéramos nuestras habilidades al servicio de los demás, seríamos primermundistas”, asegura con convicción.

Al cerrar la entrevista, Andrea recuerda las palabras de su abuelo: “Entre más se nos da, más se nos exigirá”. Con esa premisa, entrega la presidencia de Testimonio y Esperanza, segura de que las nuevas generaciones no solo mantendrán viva la tradición, sino que sabrán responder a los retos de un México que sigue buscando, cien años después, su camino hacia la paz.

Lo que debes saber de La Marcha del Centenario:

Fecha: sábado 31 de enero de 2026.

Lugar: Cerro del Cubilete, Silao, Guanajuato.

Asistencia esperada: 45 mil jóvenes.

Estados con mayor presencia: Zacatecas, Jalisco, Querétaro, Guanajuato y Michoacán.

Actos especiales: Galería de reliquias de mártires y Misa de mediodía con el Nuncio Apostólico.

 

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 25 de enero de 2026 No. 1594

 


 

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