El horizonte que la Iglesia en México asume para este 2026 es muy claro: caminar juntos como una Iglesia más unida, más sinodal y más cercana al pueblo. Una Iglesia que acompaña, que anuncia la esperanza con palabras y con obras, y que construye la paz desde el Evangelio, con verdad, caridad y la firmeza. Este camino nos prepara para grandes acontecimientos de gracia: el Jubileo Guadalupano del 2031 y la celebración de la Redención en el 2033.





