Por VC Noticias
Semanas antes de la intervención militar ordenada por Donald J. Trump en territorio venezolano para derrocar a Nicolás Maduro acusado por el mandatario de los Estados Unidos de narcotráfico; los obispos católicos de Venezuela emitieron su tradicional mensaje de Navidad con la preocupación sobre las movilizaciones militares con intenciones bélicas en la región.
«Desafortunadamente, esta gozosa experiencia [de la Navidad] se ve hoy ensombrecida por las reiteradas y, en ocasiones, contradictorias noticias de acciones bélicas cercanas a nuestras costas con lamentables pérdidas de vidas, la presencia de un poderío militar foráneo enaguas internacionales del Mar Caribe», explicaron los obispos.
Los pastores de la nación venezolana también lamentaban un estilo de gobernanza social basada en una «narrativa especulativa donde la opinión se anticipa a la realidad ocupando el espacio público». Pero especialmente por «la violencia verbal y la descalificación reinante en nuestra dinámica política, la privación de libertad por pensar distinto políticamente de ciudadanos nacionales y extranjeros, el empobrecimiento generalizado de la población que sufre una galopante inflación y una economía desestructurada, las confiscaciones de nuestros recursos naturales y la imposición de nuevas sanciones económicas, la discriminación y criminalización de los migrantes».
Al ponerse al lado de la sociedad venezolana, los líderes religiosos compartieron la preocupación por la inquietud y angustia; y pidieron que todos los esfuerzos sociales se orienten a la construcción de la paz fundada en los valores, la dignidad de la persona humana y el bien común por encima de los intereses individuales, ideológicos y partidistas, pues «cuando estos valores se ven afectados, se hace necesario unir nuestras voces para anunciar y reclamar nuevamente la paz».
En el mensaje firmado el 23 de diciembre del 2025, los obispos también criticaron el uso instrumentalizado de la «paz» como discurso propagandístico: «Se habla mucho de paz, pero se práctica poco o se tergiversa su significado»; por ello exhortaron a «la humildad del diálogo, el respeto al otro y el permanente rechazo a la mentira sistémica y reiterativa que tantas veces se mantiene en estructuras políticas y económicas».
Y concluyeron: «Lograr la paz y construir un ambiente que favorezca su crecimiento, sólo lo podremos hacer si cada uno de nosotros asume su responsabilidad como ciudadano, y si las instituciones llamadas a servir al pueblo, principalmente el Estado, cumplen verdaderamente con su misión. Es necesario abandonar las soluciones poco realistas y los enfoques que no toman en cuenta a todos».





