Por José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista

Domingo VI del tiempo ordinario – ciclo A

Reflexión homilética 15 de febrero de 2026

Para comenzar la reflexión de este domingo será bueno que meditemos las palabras del verso aleluyático:

«Bendito seas, Padre, Señor de cielo y tierra porque has revelado los secretos del reino a la gente sencilla».

Es muy importante reconocer la libertad que nos da Dios en nuestra santa religión y cómo, sin dejar de lado la fe, libremente escogeremos la manera de actuar.

Eclesiástico

Es de destacar cómo enseña el Eclesiástico que, en nuestra voluntad, unida a la de Dios, encontraremos la solución al tema que hoy meditamos.

Empieza afirmando, y debemos fijarnos en esto, que de nuestra voluntad depende cumplir los mandatos del Señor.

En efecto, ante nosotros está escoger entre el fuego y el agua; la muerte y la vida… Desde la libertad tenemos que decidir cómo actuar para hacer lo que Dios quiere; escogiendo libremente entre las cosas posibles.

Dios ve nuestras acciones, «no manda pecar al hombre ni deja impunes a los mentirosos».

Si actuamos bien y con responsabilidad tendremos la bendición de Dios.

Salmo 118

El salmo señala cómo es una bendición para todos el caminar en la voluntad del Señor. Por eso, dice:

«Dichoso el que con vida intachable camina en la voluntad del Señor; dichoso el que guardando sus preceptos lo busca de todo corazón».

Concluye el salmista pidiendo: «Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes y lo seguiré puntualmente. Enséñame a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón».

San Pablo

Dice el apóstol a los corintios que sus enseñanzas no son de este mundo, sino que proceden del mismo Dios.

La sabiduría de este mundo conduce al error y al pecado: «Si la sabiduría fuera auténtica nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria».

Nuestra preocupación como creyentes debe ser seguir las inspiraciones del Santo Espíritu del Señor ya que «Dios nos lo ha revelado por el Espíritu. El Espíritu lo sondea todo, incluso lo profundo de Dios».

Ojalá que siempre, pero con toda libertad, sigamos sus divinas inspiraciones.

Evangelio

Encontramos en San Mateo, este domingo, una serie de leyes o principios de moral que siguiéndolos con libertad conseguiremos la gracia y bendiciones de Dios. Aquí tienes unas pinceladas para tu reflexión y crecimiento espiritual:

+ «Si no sois mejores que los escribas y fariseos no entraréis en el reino de los cielos».

+ «Habéis oído que se dijo a los antiguos: no matarás; y el que mate será procesado. Pero yo os digo: todo el que esté peleado con su hermano será procesado».

+ «Habéis oído el mandamiento: no cometerás adulterio; pero yo os digo: el que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior».

+ «Habéis oído que se dijo a los antiguos: no jurarás en falso y cumplirás tus votos al Señor. Pues yo os digo: que no juréis en absoluto ni por el cielo que es el trono de Dios, ni por la tierra que es estrado de sus pies, ni por Jerusalén que es la ciudad del gran rey. Ni jures por tu cabeza pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo.

A vosotros os basta decir sí o no. Lo que pasa de ahí viene del maligno».

Ahí tenemos unas normas y consejos de Jesucristo en este domingo en que hablamos de la libertad a la hora de cumplir la Ley del Señor.

 

Imagen de congerdesign en Pixabay


 

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