Por Cardenal Felipe Arizmendi Esquivel

HECHOS

Ciertamente el gobierno debería hacer más por evitar el poder destructivo de los grupos armados, así como impedir la tala clandestina de madera y promover un desarrollo más equitativo para nuestro pueblo, pero no todo depende del gobierno.

Por ejemplo, cada fin de semana, ahora que ya no estoy en Chiapas, acostumbro ir de Toluca a mi pueblo Chiltepec, para convivir con la familia y la comunidad. Pasando Raíces, antes de subir al Nevado, hay mucha basura a los lados de la carretera, que los ciudadanos dejan allí. ¿Eso es culpa del gobierno? Ciertamente los ejidatarios locales podrían organizarse para quitar la basura, lo cual les beneficiaría a ellos mismos pues se alienta más el turismo; pero la responsabilidad es de quienes pasan por allí y no tienen reparo en dejar sus desechos.

Hace unos dos años, en las dos calles principales de mi pueblo, que están empedradas por conveniencia de los mismos paisanos, había unos baches. Se le pidió a la autoridad municipal que los atendiera, y nada. Entre algunos vecinos, nos organizamos y, con nuestros recursos, los tapamos. Con el tiempo, el gobierno arregló muy bien esas calles renovando los empedrados, pero no todo depende del gobierno. A veces, las autoridades no arreglan muchos desperfectos porque no hay dinero que alcance, o porque no les reditúa en votos. Es la comunidad la que puede y debe atender estos asuntos, siempre y cuando eso no exceda sus posibilidades.

Ante los abusos de grupos criminales que extorsionan y asesinan a campesinos y a comerciantes, que secuestran a jóvenes para sus fines perversos, algunas comunidades se han armado para defenderse. Ciertamente no es lo más recomendable, por todas las repercusiones que eso trae para los mismos ciudadanos, pero lo han hecho porque los gobiernos no les atienden ni les protegen. No lo recomendamos, pero son medidas desesperadas de los pobladores.

A pesar de que insistimos a los gobernantes que hagan mucho más para proteger a los ciudadanos, los pueblos se sienten indefensos. Sin embargo, por más militares y policías que mande el gobierno, si las familias están fracturadas, si hay hombres que dejan hijos por varias partes y no los atienden en su educación integral, si los jóvenes no sienten su casa como un hogar familiar, se exponen a ser enrolados en grupos criminales que les ofrecen dinero, drogas, armas y placeres. Sin familias bien constituidas y armónicas, por más que haga el gobierno, los problemas no se resuelven.

ILUMINACIÓN

El episcopado mexicano, desde el 15 de febrero de 2009, emitió un importante documento, que no ha perdido actualidad, titulado “Que en Cristo, nuestra paz, México tenga vida digna”. Desde entonces, se enumeran muchas situaciones que ahora se han agravado, sobre todo por el crimen organizado, por las extorsiones y desapariciones. Sin dejar de denunciar las deficiencias de los gobiernos, advierte:

“Llamamos a los ciudadanos de México a constituirse en una sociedad civil responsable. Vivimos en un país que no merece vivir bajo el miedo, ni bajo la amenaza de unos cuantos que quieren acabar con sus jóvenes, con sus hombres y mujeres, creando una cultura de terror y de muerte. La sociedad es responsable de participar vigilando y verificando que las autoridades asuman a cabalidad el compromiso que tienen con el pueblo, atendiendo a los factores que contribuyen en la vida social, económica, política y cultural a la inseguridad y a la violencia. Sin la colaboración de la sociedad responsable, los gobiernos no tienen la capacidad suficiente para abatir la violencia causada por los criminales que se organizan para hacer daño a la comunidad” (246).

“Vivimos tiempos difíciles, pero tenemos la certeza de que Cristo venció a la muerte y en Él hemos puesto nuestra confianza. La historia de nuestro pueblo no ha sido fácil, pero siempre ha contado con la nobleza de sus hombres y de sus mujeres. Hoy no puede ser distinto, pero debemos reconciliarnos, debemos reconstituir la unidad nacional en la riqueza de la pluralidad de sus culturas y de la sociedad. Debemos unirnos en la construcción de la paz y en el impulso del desarrollo humano integral y solidario de cada mexicano y de todos los mexicanos” (257).

ACCIONES

Cada uno podemos hacer algo por nuestra patria, y no esperar que todo lo haga el gobierno. Podemos organizarnos para tapar baches, para recoger basura y no tirar más, para sembrar árboles, para ayudarnos entre vecinos, para informar a las autoridades sobre situaciones que requieran su atención e insistirles en posibles soluciones, etc. Hagamos cada uno lo que podamos por nuestra calle, por nuestra colonia, por nuestro pueblo.

 

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 22 de febrero de 2026 No. 1598

 


 

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