Por Martha Morales

Los vicios son hábitos morales que siguen a las obras malas, e inclinan a repetirlas y a empeorar. Podemos cambiar si queremos. Todo está en querer.

Si nos sabemos inmensamente amados, si reconocemos con profundidad nuestra identidad de hijos de Dios, se nos abren nuevos horizontes. Estar con Jesús nos transforma. Él es el compañero de nuestra nueva historia. Él nos conoce mejor que nadie, conoce nuestras luchas, nuestras penas y alegrías, nuestros pecados. Somos humanos, imperfectos, pero con Él lo podemos todo y acaba el vacío en nuestra vida.

Cuarenta días después de su Resurrección Jesús se elevó al Padre. ¿Cómo cumplió su promesa de quedarse? La cumplió quedándose en el sacramento de la Eucaristía y en su Palabra. En los Evangelios tocamos la vida de Jesús.

Han pasado más de dos mil años y la Iglesia prevalece. En los sacramentos nos llega un caudal de gracias para llenarnos de su amor. ¿Qué es la gracia? Es un don sobrenatural que Dios concede gratuitamente al hombre para su salvación, por los méritos de Jesucristo. Dios nos da este don por pura bondad, no porque tengamos estricto derecho a él. La gracia es luz, fuerza y sabiduría de Dios. Así, Dios nos transforma.

Los sacramentos son signos visibles de la gracia invisible. El signo visible del Bautismo es el agua. Son eficaces porque funcionan. Al confesar nuestros pecados con arrepentimiento, Jesús nos perdona.

¿Podemos amar y servir a Dios con nuestras solas fuerzas? No, necesitamos la gracia. Dios tiene un plan amoroso para que cada uno de nosotros vuelva a Dios.

La gracia santificante es la que nos saca del estado de pecado al estado de gracia, y aumenta la santidad. Tiene otros dos nombres: gracia habitual y estado de gracia.

La gracia actual es un acto, algo que pasa después de cierto tiempo. Por ejemplo: un buen ejemplo, una moción interior, una meditación, una lectura, etc.

La gracia santificante es un don sobrenatural que Dios infunde en el alma y que nos hace justos, hijos de Dios y herederos del Cielo. Es un don s/n porque no es debido a nuestra naturaleza. La infunde en el alma, es decir, perfecciona el espíritu.

¿Qué recibimos con la gracia santificante? Al Espíritu Santo, las virtudes teologales y morales y los dones del Espíritu Santo. La gracia aumenta por la recepción de los sacramentos, por la oración y las buenas obras.

EFECTOS

1º. La gracia santificante nos hace justos al destruir en nosotros el pecado. Este paso del estado de pecado al estado de gracia se llama justificación. “Nada produce más viva nostalgia de Dios como el pecado” (Julián Green).

2º. La gracia nos hace hijos de Dios y herederos del Cielo. ¿En qué consiste la felicidad del Cielo? Es inexplicable. Ni ojo vio, ni oído oyó

La gracia actual consiste en las inspiraciones con que Dios ilumina nuestro entendimiento y en los auxilios con que mueve nuestra voluntad para empezar, continuar y concluir las obras con las cuales honramos a Dios y conseguimos la salvación. Siempre son transitorias (del momento).  Unas veces se dirigen a nuestro entendimiento, para iluminarlo; otras, a nuestra voluntad, para fortalecerla. Siempre se nos dan para evitar el mal y obrar el bien. Dios las concede a todos: justos y pecadores. Esta gracia es la que nos mueve a obrar. No basta la gracia santificante.

En el orden sobrenatural el hombre no puede hacer absolutamente nada sin la gracia de Dios. Por la gracia santificante, Dios vive en nuestra alma y nos hace vivir vida divina; pero sólo por la gracia actual Dios obra en ella y nos hace obrar sobrenaturalmente.

San Agustín dice que la gracia es el mismo Dios presente en nosotros. También dice: “Ama y se acercará, ama y habitará en ti” (Salmo 21).

Santo Tomás de Aquino dice que un alma vale más que la creación material entera.

 
Imagen de sabine oesterlin en Pixabay


 

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