Por P. Federico Albatch – ACN México

En un viaje de regreso a la Ciudad de México, un niño que venía con su familia exclamó a voz en cuello: “Este es el mejor día de mi vida”. Varios de los pasajeros sonrieron al escucharlo. Seguramente al niño le causaba una gran emoción ese viaje. Después de eso me quedé pensando sobre cuál sería el mejor día de mi vida. Es una pregunta que todos nos podemos hacer. Algunos dirían: “mi fiesta de graduación”, “mi boda”, “el nacimiento de mi hijo” o, quizás como el niño, “un viaje en familia”. Es difícil escoger un solo día en particular; es más fácil enlistar algunos de los mejores momentos de la vida.

En lo personal, el mejor día de mi vida está por suceder. Comenzará el sábado 4 de abril, por la noche, y continuará el domingo 5 de abril. Ese día celebraré la Pascua, la resurrección de Cristo, junto con la comunidad a la que pertenezco. Es el mejor día de mi vida porque esa celebración no es solamente una conmemoración, sino un hacer vivo y presente en mi vida el momento de la resurrección de Cristo. Este suceso le da sentido a mi existencia. Cristo entregó su vida para reconocer el profundo amor con el que Dios me ama, para lavarme de mis culpas, para hacerme participar de su vida divina y para tener esperanza en mi propia resurrección, cuando muera, así como en la resurrección de las personas que me han amado y que yo también he amado. El 4 de abril, en la noche, brillará una luz que me da la seguridad de que la vida no es un fracaso ni una condenación al sinsentido, sino la oportunidad para que el amor y la búsqueda de la paz y la justicia sean abrazados por los brazos y por las manos perforadas del Resucitado.

La Pascua es la razón de ser de ACN. Miles de hombres y mujeres son perseguidos a causa de su fe y de sus convicciones. Algunos de entre ellos han sido vejados, torturados y asesinados. Su dolor y su muerte no son un desperdicio, sino una vida que da testimonio que la muerte no es la palabra definitiva en nuestras vidas. El amor de Dios sana heridas y resucita muertos. Todos los que colaboran en ACN con su trabajo, su oración y sus ofrendas guardan la esperanza en la resurrección, la cual es el impulso inagotable para seguir luchando por la vida y la libertad de todo ser humano.

Se acerca ya el mejor día de mi vida, y de nuestra vida; el mejor día para todos los que creemos en Cristo. ¡Que estas Pascuas de Resurrección sean luz en nuestra caminar y fuente de esperanza y de vida!


 

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