Por José Luis Oliva Posada

Jesucristo fue muy claro: el ser humano no se construye en el aislamiento, sino en la relación con el otro, en el amor al prójimo. Sin embargo, el mundo contemporáneo parece avanzar en dirección opuesta.

Hoy, una parte significativa de nuestra comunicación ocurre a través de pantallas:

  • Gen Z (18-26 años): 65% digital
  • Millennials (27 a 42): 50–60%
  • Gen X (43 a 58): 40%
  • Baby Boomers (más de 59): 30%

La tendencia es clara: cada generación conversa menos cara a cara y más mediada por la tecnología. Pero lo verdaderamente disruptivo no es esta comunicación, sino el siguiente paso: la aparición de interlocutores artificiales emocionalmente funcionales.

A continuación, tres realidades que no son ciencia ficción: entre 350 y 500 millones de personas en el mundo ya se relacionan hoy, emocionalmente, con o por las IA.

Las plataformas de inteligencia artificial LLM

  • (ChatGPT, Grok, Gemini, Claude, DeepSeek…)

No solo procesan información: simulan comprensión, empatía y vínculo. Y cuando una tecnología puede sostener una conversación emocional coherente, el siguiente fenómeno es inevitable: el apego. Estas relaciones con apego pueden agruparse en tres grandes categorías:

1. IA como terapeuta

Un sustituto accesible, inmediato y sin juicio.

El 24% de los usuarios de internet la han usado para apoyo emocional.

El 38% de los estadounidenses interactúan semanalmente con chatbots para su bienestar.

2. IA como amigo o confidente

Un espacio donde el usuario puede ser completamente auténtico.

Alta autorrevelación.

Sensación de comprensión constante.

3. IA como pareja emocional o sexual

El vínculo más controvertido y de mayor crecimiento.

Relaciones altamente personalizadas.

Sensación de intimidad sin fricción.

El patrón es claro: la IA elimina el costo emocional de relacionarse. No contradice, no exige, no se hiere… y se adapta perfectamente al usuario.

4. De herramienta a compañía diseñada

Más allá de los modelos generales de los LLM, existe un ecosistema creciente de aplicaciones diseñadas específicamente para el acompañamiento emocional:

Replika: +30 millones de usuarios.

Character.AI: +20 millones.

Snapchat My AI: +150 millones.

Xiaoice (líder en Asia): ~660 millones.

Este mercado no es marginal. Se estima que el sector de acompañantes de IA alcanzará los 366.7 mil millones de dólares para finales de 2026. El modelo es claro: compañía emocional bajo demanda, sin riesgo social y con personalización total.

5. El amor humano mediado por IA

El impacto de la IA en el matchmaking. Plataformas como Tinder, Bumble o Hinge ya no solo conectan personas: optimizan la atracción mediante algoritmos.

Plataforma Usuarios

Activos Mensuales

Tinder 90 Millones

Bumble 50-60 Millones

Hinge 15 Millones

Badoo 400 millones

El mercado de soluciones de citas automatizadas por IA crecerá de los 8.5 mil millones de dólares actuales a más de 25 mil millones para 2032. La relación humana empieza a ser diseñada, filtrada y preconfigurada por inteligencia artificial.

6. El verdadero punto de quiebre

El fenómeno no es tecnológico, es antropológico. Por primera vez en la historia, el ser humano puede relacionarse con una entidad que:

Siempre está disponible.

Siempre responde.

Siempre se adapta.

Nunca exige transformación real.

Esto rompe una tensión fundamental del desarrollo humano: el otro ya no es necesario para construir identidad emocional. Y aquí aparece el riesgo estructural: no es que la IA sustituya las relaciones humanas… es que puede volverlas innecesarias o incómodas en comparación con la de una IA.

El vínculo humano implica fricción: desacuerdo, espera, límites, negociación, alteridad real. El vínculo con la IA elimina esa fricción. Y cuando eliminamos la fricción… eliminamos también el crecimiento. Estamos transitando, silenciosamente, de una cultura del encuentro a una cultura del reflejo.

La IA no es “el otro”. Es una extensión de uno mismo que responde con forma de diálogo. Cuando el ser humano deja de encontrarse con lo distinto y comienza a relacionarse solo con lo que lo confirma, entra en un bucle de validación que puede parecer bienestar… pero empobrece su capacidad de transformarse.

La pregunta no es si estas tecnologías deben existir. La pregunta es mucho más exigente: ¿Cómo preservar la riqueza del vínculo humano en un mundo donde el sustituto es más fácil, más cómodo y cada vez más convincente?

El autor es ingeniero especializado en implementación de software empresarial de misión crítica. Es Project Manager Professional (PMP) del Project Management Institute (PMI), el referente más serio y reconocido a nivel mundial en administración de proyectos.

 

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 12 de abril de 2026 No. 1605


 

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