500 años de los dominicos en México
Por Hugo Daniel López Hernández
Esta historia comenzó en España. El 2 de febrero de 1526, ocho frailes dominicos embarcaron en el puerto de Sanlúcar de Barrameda, cerca de Cádiz. Se trataba de Fr. Tomás Ortiz, Fr. Vicente de Santa Ana, Fr. Diego de Sotomayor, Fr. Pedro de Santa María y Fr. Justo de Santo Domingo. Estos cuatro eran procedentes de Castilla. Por su parte, Fr. Pedro Zambrano, Fr. Gonzalo Lucero y Fr. Bartolomé de Calzadilla eran procedentes de Andalucía.
Aquellos frailes dominicos viajaron en la misma flota que Luis Ponce de León, un juez de residencia enviado por la Corona para supervisar el gobierno de Hernán Cortés, que era fuertemente cuestionado. Durante el trayecto, la nave presentó graves averías: la quilla estaba rota y el costillaje, podrido. La flota se vio forzada a hacer escala en la isla La Española (actual Santo Domingo).
Allí, tras la muerte de fray Pedro de Córdoba —el decano de los dominicos en América, quien murió por las inclemencias del tiempo—, se sumaron otros cuatro religiosos más: fray Domingo de Betanzos, Fr. Diego Ramírez, Fr. Alonso de las Vírgenes y Fr. Vicente de las Casas. La expedición que iba a México quedó compuesta por doce frailes, imitando deliberadamente el número apostólico.
Luego de varios días de espera y de intensos diálogos con el superior dominico en la isla, se les concedió la licencia para partir. Navegaron alrededor de diecinueve días hasta arribar, el 23 de junio de 1526, al antiguo puerto de San Juan de Ulúa, en Veracruz. Apenas pisaron tierra firme, iniciaron sin demora su marcha hacia la Ciudad de México, que había sido tomada cinco años antes. El trayecto fue recorrido a pie, pidiendo limosna y entonando himnos religiosos como verdadero acto penitencial. Veían toda pausa como una distracción de su deber apostólico. 309 años después de la confirmación papal de la Orden en España, los dominicos llegaron a la mítica Ciudad de México, antigua México-Tenochtitlan.
El autor es director ejecutivo del Instituto Dominicano de Investigaciones Históricas (IDIH).
Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 22 de marzo de 2026 No. 1602

