Por Sarah Kaczmarek

Para sanar la memoria herida hay que tener fe en que Jesús nos puede sanar, hay que contar con un espacio de tiempo y con cierta serenidad.

Oración inicial: “En el Nombre de Jesús ato cualquier espíritu maligno que causa sodera y ceguera espirituales… Padre Dios, muchas gracias por enviar a Jesús a mi vida, te pido perdón de mis pecados. Te declaro Señor de mi vida y de mi amor. ¡Ayúdame!”.

Dios tiene deseos de encontrarse contigo

Jesús siempre ha estado con nosotros, independientemente de que seamos conscientes o no. Está justo a tu lado. Te amó antes de que supieras cómo amarlo. En Mateo 28,20 Jesús promete que siempre estará con nosotros. Él puede hacer cosas para nuestro bien aun cuando no comenzaron bien.

Invita a Jesús a esos recuerdos que hieren porque Él reemplaza las lentes rotas por lentes nuevas a través de las cuales vemos algo claro. Cuando Jesús restaura es como si pusiera lentes nuevos, es decir, ves la interacción con otra perspectiva. El Señor te permite ver las cosas correctamente o de modo diferente. A veces la persona que nos hirió, está herida a su vez. Hay que conectar con la compasión de Jesús, Él es quien dirige esta sanación.

Hay que recordar, en la presencia de Dios:

Jesús, ¿qué recuerdos de mi pasado quieres sanar? …

Jesús, ¿dónde estabas cuando me pasó esto?…

Dios, ¿Qué mentiras llegué a creer de esta experiencia o a raíz de ella? …

En el Nombre de Jesús renuncio a la mentira de que no soy amado. “Jesús, ¿qué verdad quieres darme a cambio de esta mentira?”. “En el Nombre de Jesús declaro que he sido creado de manera maravillosa”. Luego: “Elijo perdonar a mi padre por no amarme del modo que necesito ser amado, por su abandono…”. Tienes la libertad de no hacerlo si no estás preparado. “En el nombre de Jesús renuncio al espíritu de amargura y de venganza. Trae paz a mi corazón”. Dios me ama. “Jesús: ¿qué verdad quieres darme a cambio de estas mentiras?”. (Que donde faltó su amor de padre, estabas Tú, aunque no me diera cuenta, tu mirada estaba sobre mí. Declaro que me evitaste otras cosas y me diste a una persona que se interesó por mí y me amó, pero necesito sanar mi Corazón, y eso, sólo Tú puedes hacerlo. Te he evitado, ayúdame a no hacerlo más. Soy tan débil. No dejes mi interior vacío pues lo puede ocupar el enemigo; dame fe, confianza en Ti). En el Nombre de Jesús elijo perdonar a ___ por no verme, por no amarme, por no guiarme como necesitaba, por su indiferencia, por silenciarme.

“Siento que todavía hay algo.” Jesús, ¿necesito perdonar algo más? … En el Nombre de Jesús renuncio al espíritu de inseguridad y de indignidad, renuncio al espíritu de duda… Restaura mi corazón, Jesús. Ayúdame a limpiar este lugar para que no me afecte como antes. Amén.

 


Imagen de myeongae lim en Pixabay
 

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