Por Rubicela Muñiz

La Pastoral de la Esperanza nació en 2006 en el seno del Movimiento Apostólico de Schoenstatt, en Paraguay, con la intención de ser un “bálsamo en las heridas, una respuesta a las llagas del divorcio (Benedicto XVI)”. Su objetivo se centra en acompañar a quienes, tras una separación o divorcio, han decidido formar una nueva y definitiva unión familiar.

Fiel a la doctrina católica, este modelo pastoral insta a las parejas en nueva unión a permanecer en la Iglesia, pues esta se reconoce partícipe de sus sufrimientos y los invita a integrarse con fe y presencia activa.

En 2016, el Papa Francisco abrió nuevas rutas sobre este tema al proponer, en la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia, la importancia de “acoger y valorar especialmente el dolor de quienes han sufrido injustamente la separación, el divorcio o el abandono, o bien, se han visto obligados a romper la convivencia por los maltratos del cónyuge”. El perdón, agregó el Pontífice, “por la injusticia sufrida no es fácil, pero es un camino que la gracia hace posible. De aquí la necesidad de una pastoral de la reconciliación y de la mediación, a través de centros de escucha especializados que habría que establecer en las diócesis”.

Su llegada a Querétaro

Siguiendo este itinerario —adaptado a la realidad local—, la Pastoral de la Esperanza llegó a Querétaro en 2023 por iniciativa del padre Alejandro Martínez, quien detectó la necesidad de una “Iglesia en salida” que fuera al encuentro del prójimo.

Apoyado en miembros de Schoenstatt, el sacerdote convocó a tres parejas para acompañar a estos hermanos bautizados. Una de ellas es la integrada por Jesús Compeán y Marcela Valdez, quienes hoy fungen como coordinadores generales de la pastoral y asesores del retiro Reencantarse.

“Hemos encontrado que estas parejas están muy heridas y, en cierta forma, sienten el rechazo de la Iglesia, pero también la necesidad de ser acogidas. Al principio no sabíamos cómo tratarlos, pero al convivir comprendimos su deseo de regresar a casa y ser partícipes”, comparte Jesús.

A Jesús le sorprende cómo estas parejas se convierten en “libros abiertos” al compartir su historia: “Si bien en un matrimonio normal siempre hay problemas, en las segundas nupcias estos pueden incrementarse por la dinámica con los hijos y el aprendizaje de convivir con las otras familias”.

El acompañamiento

Para consolidar la familia cristiana, el acompañamiento es vital, dado que las parejas suelen arrastrar procesos dolorosos. “Nuestro objetivo es que se sientan amados por su condición de bautizados y que no se sientan rechazados; que encuentren el amor de Jesús y María para fortalecer sus lazos y su espiritualidad”, comenta Marcela.

Este acompañamiento, basado en la pedagogía de Schoenstatt, se enfoca en brindar cobijo y transformación interior para el posterior envío. Se trabaja en ciclos donde se realizan “conquistas” espirituales para profundizar en el amor de María.

Reencantarse

Para integrarse a la pastoral, es necesario que las parejas tengan al menos un año de relación o estén casadas por lo civil, asegurando así un compromiso serio. Una vez integradas, pueden vivir el retiro Reencantarse, que este año se celebrará el 25 y 26 de abril.

“Los retiros son experiencias significativas; ellos llegan esperando respuestas institucionales, como el querer comulgar, pero en los grupos descubren que la transformación es interior. La Mater hace su obra: los acoge y los transforma. Incluso, aunque no es el fin primordial, algunas parejas han logrado la nulidad de su vínculo anterior. Una pareja ya se casó por la Iglesia y otra lo hará en junio. Su anhelo constante por Jesús nos enseña mucho”, relata Marcela.

El crecimiento de la pastoral

Aunque el movimiento hoy solo reside en Querétaro, son las propias parejas “reconstruidas” quienes buscan replicar el modelo en estados como Chiapas, Aguascalientes y Chihuahua.

Marcela y Jesús consideran que la pastoral “puede crecer, pero requiere difusión. A veces se piensa que promovemos el divorcio, pero es lo contrario: buscamos que estas nuevas uniones sean para siempre y que no caigan en círculos viciosos”.

Por ahora, se concentran en el próximo retiro, donde esperan a parejas abiertas a ser transformadas por Jesús y María para, por qué no, alcanzar la santidad.

Retiro Reencantarse

Días: sábado 25 y domingo 26 de abril de 2026

Lugar: Casa de retiro del Santuario de Schoenstatt, Querétaro.

Contacto: 442 149 5325

 

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 29 de marzo de 2026 No. 1603

 


 

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