HACIA EL V CENTENARIO DEL ACONTECIMIENTO GUADALUPANO
El Observador Redacción / Discurso de clausura por Ramón Castro (obispo de Cuernavaca y presidente de la CEM)
El Congreso Teológico Pastoral sobre el Acontecimiento Guadalupano, celebrado en la Ciudad de México del 24 al 26 de febrero de 2026, no fue solo un espacio de reflexión académica, sino un momento profético para la Iglesia en América y el mundo. En la ponencia de clausura, a cargo de monseñor Ramón Castro Castro, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), se delineó una visión renovada de la Virgen del Tepeyac: no como un recuerdo del pasado, sino como una presencia viva que ofrece soluciones a las heridas de la modernidad.
Bajo el lema “Rostro y Corazón de un nuevo pueblo que camina hacia el futuro”, este encuentro sentó las bases de lo que será el V Centenario del Acontecimiento Guadalupano en 2031. A través de un diálogo entre la tradición náhuatl y la eclesiología sinodal, se propuso a Guadalupe como un método de evangelización basado en la ternura, el encuentro y la inclusión de las periferias.
A continuación, se presentan los 10 puntos fundamentales que resumen el espíritu de este Congreso y la hoja de ruta que guiará a la comunidad eclesial en los próximos cinco años de preparación jubilar:
- 1. Naturaleza del congreso: No fue solo un evento académico o conmemorativo, sino un ejercicio profético y un momento de discernimiento para la Iglesia del tercer milenio, con la mirada puesta en el V Centenario del Acontecimiento Guadalupano en 2031.
“Este Encuentro Internacional Mariano puede —y debe— abrir caminos. Caminos de reflexión seria, caminos de renovación pastoral, caminos de conversión eclesial. Que aquí no sólo intercambiemos ideas, sino que dejemos que el Espíritu nos interpele. Que no sólo hablemos de María, sino que aprendamos de ella. Que no sólo profundicemos en la doctrina, sino que nos dejemos transformar por su pedagogía espiritual”.
- 2. Rostro y corazón: Basado en el difrasismo náhuatl in ixtli in yólotl, el texto define a María de Guadalupe como la identidad profunda de un nuevo pueblo. Ella muestra un rostro mestizo que genera cercanía y un corazón maternal que ofrece consuelo y dignidad.
“En el Nican Mopohua, María no aparece como una figura distante o etérea. Se presenta con un rostro concreto: mestizo, moreno, cercano. Un rostro que Juan Diego puede reconocer porque habla su idioma, viste sus colores, habita su paisaje. Ella dice: «Hijo mío el más pequeño, Juanito, Juan Dieguito»”.
“Así como el Verbo se hizo carne en un contexto histórico particular, María de Guadalupe asume las facciones de aquellos a quienes es enviada. No evangeliza desde la lejanía, sino desde la proximidad. No habla sobre los pobres, sino con los pobres. No se presenta ante la cultura indígena, sino dentro de ella”.
- 3. Centralidad cristocéntrica: Se enfatiza que Guadalupe no es una mariología aislada. María es “transparente”: no se anuncia a sí misma, sino que conduce a “el verdaderísimo Dios por quien se vive”, funcionando como un camino seguro hacia Jesucristo.
“La grandeza de la Guadalupana, como la de la mujer de Nazaret en la Anunciación, reside precisamente en su transparencia: ella no retiene la mirada sobre sí, sino que la conduce hacia Cristo. Así como el ángel Gabriel le reveló que concebiría al Hijo del Altísimo (Lc 1,31-32), María revela a Juan Diego que su misión no es otra que la de hacer presente al Dios vivo entre los suyos. El núcleo del acontecimiento guadalupano no es una mariología aislada sino una cristología mediada por la maternidad espiritual”.
- 4. La ternura como categoría teológica: La ponencia propone que la ternura guadalupana no es sentimentalismo, sino una verdadera pedagogía y estrategia de evangelización: primero se abraza y se sana al otro, y después se le entrega la doctrina o la misión.
“El corazón de Guadalupe late con el ritmo de la misericordia. María no pregunta primero a Juan Diego si es digno, si está preparado, si tiene credenciales. Lo llama, lo consuela, le devuelve la dignidad, lo envía. Este es el método guadalupano: primero el amor, después la misión. Primero la ternura, después el envío. Primero el encuentro, después la doctrina”.
- 5. La eclesiología guadalupana en clave sinodal: Guadalupe se presenta como un modelo de “Iglesia en salida” y sinodalidad. El diálogo de la Virgen con Juan Diego —escuchando al pequeño e interpelando a la institución (el obispo)— anticipa los valores de caminar juntos que promueve la Iglesia actual.
“El acontecimiento del Tepeyac no produjo simplemente una devoción. Produjo un pueblo. Un pueblo nuevo, nacido del encuentro entre culturas, razas, cosmovisiones. Y ese nuevo pueblo sigue caminándose. Lo vemos en las peregrinaciones que llenan nuestras carreteras cada diciembre. Lo vemos en los migrantes que cruzan fronteras llevando consigo la imagen de la Morenita. Lo vemos en las comunidades indígenas que reconocen en ella a la madre que habló su lengua. Lo vemos en las familias que, en medio de las crisis más duras, recurren a la Guadalupana como ancla de esperanza”.
- 6. La Novena Intercontinental Guadalupana (2022-2031): Es un itinerario de nueve años de preparación espiritual y pastoral. No es una cuenta regresiva, sino un tiempo de gracia (kairós) para actualizar el mensaje de la Virgen ante los desafíos modernos como la migración y la injusticia.
“La Novena nace de una convicción teológica: lo que Dios hizo en el Tepeyac no se agotó en 1531. El acontecimiento guadalupano tiene una dinámica pascual: es muerte y resurrección, es crisis y renacimiento, es final e inicio. Así como Guadalupe transformó la conmoción del siglo XVI en encuentro y esperanza, hoy está llamada a transformar las conmociones de nuestro siglo —las guerras, la injusticia, el descarte, la crisis migratoria, la pérdida de sentido— en semillas de un mundo nuevo”.
- 7. Líneas de acción estratégicas: Para llegar al 2031, se han establecido cinco comisiones de trabajo: Investigación académica, Formación de agentes, Devoción (piedad popular), Producción Creativa (arte y lenguajes nuevos) y Difusión masiva.
Investigación: porque el acontecimiento guadalupano merece ser estudiado con rigor académico, con instrumentos interdisciplinarios, con honestidad intelectual. Este mismo Congreso es fruto de esta línea.
Formación: porque necesitamos catequistas, animadores, agentes de pastoral capaces de transmitir el contenido teológico del acontecimiento guadalupano con profundidad y creatividad.
Devoción: porque la piedad popular guadalupana es un tesoro que debemos acompañar, purificar y potenciar como fuerza evangelizadora.
Producción Creativa: porque el Evangelio necesita lenguajes nuevos —artísticos, musicales, audiovisuales, digitales— para llegar a las nuevas generaciones.
Difusión: porque lo que Dios ha hecho en Guadalupe no puede quedarse escondido; debe ser anunciado hasta los confines de la tierra.
- 8. Innovación tecnológica (Juanito.AI): Como parte de la adaptación a los “nuevos idiomas” culturales, se destaca la creación de Juanito.AI, una herramienta de inteligencia artificial diseñada para formar a los fieles en el catecismo, la visión social y el mensaje guadalupano.
“Si María habló a Juan Diego en su idioma náhuatl, hoy la Iglesia debe aprender a hablar también los “idiomas” de la cultura digital sin perder la profundidad del mensaje. Como señaló el Documento de la Santa Sede sobre inteligencia artificial, la tecnología debe estar siempre al servicio de la persona y del bien común”.
- 9. Internacionalización y “Triángulo Guadalupano”: El mensaje de Guadalupe ha desbordado México. Se destaca el hermanamiento con santuarios en España y la creación de una red en Filipinas, consolidando un eje espiritual entre tres continentes (América, Europa y Asia).
“La Conferencia del Episcopado Mexicano ha dirigido cartas fraternas a las conferencias episcopales de América Latina y el Caribe, de Estados Unidos, de Filipinas y de España, invitándolas a sumarse a este itinerario guadalupano. La respuesta ha sido esperanzadora: estamos descubriendo que Guadalupe no es solo devoción mexicana, sino patrimonio espiritual compartido”.
“De esta articulación nace lo que se ha llamado el «Triángulo Guadalupano: España-México-Filipinas», una red internacional de santuarios y parroquias guadalupanas que abarca tres continentes y testimonia la dimensión verdaderamente universal del acontecimiento del Tepeyac. Que la Virgen que habló náhuatl hoy inspire proyectos pastorales en tagalo es, sin duda, un signo de los tiempos que debemos leer con atención y gratitud”.
- 10. El desafío del futuro: La ponencia concluye que la pregunta de la Virgen (“¿No estoy yo aquí que soy tu madre?”) sigue esperando una respuesta activa de la Iglesia para no dividir el mundo en bandos, sino transformarlo a través de la cultura del encuentro.
“Esta pregunta no es retórica. Es una pregunta que espera respuesta. Y hoy, a casi quinientos años de distancia, esa pregunta sigue resonando. Resuena en los corazones de los millones de peregrinos que cada año acuden a esta Basílica. Resuena en las comunidades de migrantes que, lejos de su tierra, encuentran en la Guadalupana el rostro de la patria y el consuelo de la madre. Resuena en los jóvenes que buscan sentido en un mundo que parece haberlo perdido. Resuena en las familias heridas, en los pueblos indígenas marginados, en las mujeres que luchan por su dignidad”.
“Que María de Guadalupe, Rostro y Corazón de un nuevo pueblo, nos acompañe en este caminar hacia el futuro. Que su presencia maternal nos dé la audacia que necesitamos para ser, como ella, Iglesia en salida, Iglesia que sale al encuentro, Iglesia que habla el idioma del otro, Iglesia que no teme caminar con los pequeños”.
Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 29 de marzo de 2026 No. 1603

