DESDE LA MISIÓN: BIBLIOTECA COMUNITARIA EN ARROYO PRIETO
Por El Observador Redacción
Bajo la premisa de que la educación es la herramienta fundamental para romper los ciclos de pobreza, la misión de Arroyo Prieto (Guerrero, México), encabezada por el padre Christopher Hartley, ha puesto en marcha un ambicioso proyecto: la creación de una biblioteca comunitaria destinada a niños y jóvenes de la localidad.
De acuerdo con el sacerdote misionero, los niños y jóvenes de la parroquia no cuentan con un lugar donde sentarse a leer, tampoco disponen de un sitio para realizar sus tareas o deberes escolares. Por este motivo, maestros y profesores de primaria y secundaria solicitaron a la parroquia el apoyo para la creación de una biblioteca que cuente con el mobiliario adecuado y libros acordes a su edad.
El padre Hartley, junto a su equipo, ha visitado los hogares de los menores y se ha percatado de las “horribles condiciones de desorden y suciedad” en las que viven. En la mayoría de las casas no existen mesas ni sillas, además de que carecen de un ambiente adecuado para que realicen sus deberes escolares.
Limitantes y oportunidades
La parroquia de Arroyo Prieto se encuentra en una comunidad donde las oportunidades son limitadas. En este contexto, el acceso a la lectura no es un lujo: es una necesidad urgente y una herramienta para romper los ciclos de pobreza educativa.
De acuerdo con el reporte, los niños y jóvenes presentan las siguientes carencias: no tienen libros en casa, no cuentan con un espacio adecuado para estudiar, no han desarrollado el hábito de la lectura, presentan dificultades en comprensión lectora y expresión, carecen de espacios formativos fuera del horario escolar y no tienen acceso a libros de consulta, literatura juvenil o material formativo.
Arroyo Prieto es una comunidad con grandes riquezas humanas, pero con un acceso muy limitado a recursos educativos y culturales. Su contacto con la lectura se reduce a lo estrictamente escolar y, en ocasiones, ni siquiera eso resulta suficiente.
Por lo tanto, se busca crear una biblioteca parroquial que sea más que un simple lugar con libros. Se sueña con un espacio que funcione como un centro de aprendizaje y estudio, un ambiente seguro y acogedor, un lugar formativo donde se despierte el amor por la lectura, un centro de crecimiento intelectual y humano, un punto de encuentro para niños y jóvenes, y un espacio donde la fe y la cultura converjan. No solo se pretenden instalar estanterías con libros; se quieren abrir ventanas al mundo.
Como comunidad parroquial, tienen la convicción de que evangelizar también es educar, formar la inteligencia y cultivar el corazón. Están seguros de que una biblioteca no solo mejora el rendimiento escolar, sino que también forma el criterio, fortalece la autoestima y abre el alma a la verdad y a la belleza.
Un proyecto integral
Para el padre Christopher Hartley, esta nueva misión no es únicamente académica. Busca que la biblioteca se convierta en un apoyo para el crecimiento integral de la persona y la formación de valores; que sea un espacio donde los niños aprendan a pensar, dialogar y soñar, además de ser un lugar donde puedan encontrar libros que alimenten su fe.
Está convencido de que, con el tiempo y la práctica de la lectura, los niños y jóvenes aprenderán a desarrollar su interioridad, a comprender su historia personal, a descubrir su vocación y a abrirse al encuentro con Dios a través del conocimiento y la reflexión.
“Un niño que aprende a leer bien, aprende también a comprender la vida. Un joven que descubre buenos libros encuentra modelos, esperanza y sentido”, afirma el misionero.
La necesidad es urgente
El contexto vulnerable en el que se encuentran hace que la necesidad de practicar la lectura sea mayor, evitando así que se vean limitados su desarrollo académico, sus oportunidades futuras o la confianza en sí mismos. Aunado a esto, existe el riesgo de que su horizonte cultural y espiritual se vea empobrecido y sus herramientas para comprender y expresarse disminuyan.
Sin estas oportunidades, los niños y jóvenes tienen amplias posibilidades de abandonar sus estudios puesto que, “cuando un niño no tiene acceso a libros, su mundo se hace más pequeño. Cuando una comunidad tiene una biblioteca, el mundo se abre”.
La parroquia hace este llamado a la sociedad civil y a bienhechores para transformar este espacio que pretende cambiar vidas en una comunidad situada en las montañas de Guerrero y sumida en la precariedad.
“Invertir en libros es invertir en dignidad y futuro”.
“Invertir en educación es sembrar esperanza”.
“Invertir en formación integral es construir futuro”.
¿Qué necesitan?
Donación de libros nuevos o en buen estado, especialmente:
- Literatura infantil y juvenil.
- Libros educativos y de apoyo escolar.
- Cuentos ilustrados.
- Libros formativos en valores humanos.
- Diccionarios y libros de consulta.
- Libros espirituales adaptados a niños y jóvenes.
- Historias de santos.
Mobiliario:
- Estanterías.
- Mesas y sillas.
- Material de organización.
- Donativos económicos para adecuar el espacio.
¿Dónde donar?
- Titular: Fundación Misión de la Misericordia
- Entidad: Bankinter
- Número de cuenta: 0128-0014-73-0100029293
- IBAN: ES08 0128 0014 7301 0002 9293
- Código SWIFT o BIC: BKBKESMMXXX
Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 29 de marzo de 2026 No. 1603

