Ante la violencia, el hambre y la desigualdad, la defensa de la infancia emerge como camino concreto hacia la reconciliación social
Por Miriam Apolinar
En medio de un país atravesado por la violencia, la pobreza estructural y la fractura del tejido social, la pregunta sobre cómo construir la paz deja de ser únicamente política o económica para convertirse en una cuestión profundamente humana: ¿qué lugar ocupa la niñez en el futuro de México?
Desde hace más de cuatro décadas, World Vision México intenta responder a esa pregunta acompañando a comunidades vulnerables desde un enfoque integral que combina ayuda humanitaria, desarrollo comunitario, incidencia pública y colaboración con comunidades de fe.
Para esta organización global, presente en el país desde hace 43 años, los desafíos actuales exigen respuestas inmediatas sustentadas en la empatía, la corresponsabilidad y la acción conjunta entre sociedad civil, Iglesia, empresas y gobierno.
“No podemos hablar de paz si las niñas y los niños siguen creciendo entre el miedo, el hambre o la exclusión”, afirma Esmeralda Reyes Limón, gerente nacional de Fe y Desarrollo, en entrevista con El Observador de la Actualidad.
México y la deuda pendiente con la infancia
Hace 35 años, México asumió el compromiso internacional de proteger los derechos de niñas, niños y adolescentes. El proceso inició en 1990 con la adopción de acuerdos internacionales en materia de derechos infantiles; sin embargo, tuvieron que pasar más de dos décadas para consolidar un marco jurídico nacional sólido.
Fue hasta la publicación de la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes cuando el país dio un paso decisivo hacia la protección integral de la infancia. A pesar del avance legal, la realidad muestra enormes desafíos.
Entre el año 2000 y 2023, el número de personas desaparecidas de 0 a 17 años aumentó en más de 51 mil por ciento, siendo las adolescentes mujeres quienes concentran el mayor nivel de vulnerabilidad.
Las cifras revelan una contradicción dolorosa: México reconoce jurídicamente a la niñez como sujeto de derechos, pero millones de niñas y niños continúan viviendo sin condiciones reales para ejercerlos.
Según World Vision México:
- 1 de cada 2 niñas y niños vive en situación de pobreza
- 58% enfrenta carencias en seguridad social
- 3% carece de acceso adecuado a servicios de salud
La pobreza infantil no solo limita oportunidades; también incrementa la exposición a violencia, explotación laboral y migración forzada.
Cuando la violencia alcanza la niñez
La crisis de desapariciones, desplazamientos y violencia social tiene un impacto silencioso sobre la niñez mexicana. Miles de niñas, niños y adolescentes crecen en entornos donde la inseguridad se normaliza. Para World Vision México, este fenómeno obliga a replantear la manera en que el país entiende la seguridad.
“No basta con estrategias policiales. La paz comienza cuando protegemos la dignidad de las niñas y los niños”, explica Reyes Limón. Por ello, la organización participa activamente en el Diálogo Nacional por la Paz, iniciativa ciudadana y eclesial impulsada principalmente por la Iglesia Católica y la Compañía de Jesús.
El proyecto surge tras foros realizados en todo el país donde víctimas, académicos, organizaciones civiles y comunidades religiosas dialogan para construir propuestas de reconciliación desde lo local. En estos espacios, World Vision introduce una perspectiva innovadora: escuchar la voz de la niñez dentro de la construcción de la paz.
El trabajo infantil: una herida global
La problemática del trabajo infantil sigue siendo uno de los desafíos más graves a nivel mundial. Un estudio conjunto de la Organización Internacional del Trabajo y UNICEF estima que 160 millones de niñas y niños trabajan actualmente en el mundo, algunos desde los cinco años.
En México, la cifra alcanza aproximadamente 3.3 millones de niñas, niños y adolescentes. Ante esta realidad, World Vision México desarrolló la iniciativa “Cosechando Derechos Laborales”, una |estrategia que articula:
- autoridades federales, estatales y municipales
- *sector agrícola
- empresas
- comunidades locales
- organizaciones sociales
Gracias a esta estrategia, los trabajadores del sector agrícola participaron en diferentes actividades que les permitieron conocer cuáles son sus derechos laborales básicos, además de impulsar acciones para evitar el trabajo infantil.
La capacitación se dirigió a 2 mil 291 trabajadores agrícolas, quienes concluyeron su formación; además mil 473 trabajadores agrícolas recibieron apoyo para acceder a los servicios de protección social.
El objetivo es transformar una práctica culturalmente normalizada en una conciencia social colectiva: la infancia no debe trabajar para sobrevivir; debe crecer para desarrollarse plenamente.
Hambre en un mundo con comida suficiente
El hambre infantil representa otra de las urgencias globales.
Datos compartidos por World Vision muestran una paradoja contundente:
- 45 millones de niñas y niños sufren delgadez extrema
- 2 de cada 3 niñas y mujeres carecen de micronutrientes básicos
- 37 millones de menores viven con sobrepeso u obesidad
Mientras tanto, el planeta produce aproximadamente 8 mil millones de toneladas de alimentos, suficientes para toda la población mundial. En México, más de 28 millones de personas viven con carencia alimentaria y cerca de 10 millones padecen hambre crónica, aun cuando el país desperdicia comida capaz de alimentar a la mitad de quienes sufren hambre.
Frente a esta contradicción surge la iniciativa Suficiente, cuyo propósito es garantizar el derecho a la alimentación para todas las niñas, niños y adolescentes del país.
La apuesta es clara: convertir el desafío de la alimentación en esperanza
De acuerdo con los hallazgos de la “Consulta Nacional de niñas, niños y adolescentes: Comer es nuestro derecho”, realizada por World Vision México, en la que participaron 125 mil 720 niñas, niños y adolescentes de más de mil municipios de todo el país, más del 50% de las niñas y niños mencionaron sentir tristeza o angustia cuando tienen hambre.
El apoyo desde diferentes frentes se requiere de manera urgente, para garantizar el derecho a la alimentación.
Migrar sin perder la dignidad
Uno de los rostros más vulnerables de la infancia actual es el de la niñez migrante. Bajo la iniciativa Corazones en Movimiento, World Vision acompaña a menores afectados por deportaciones y movilidad forzada. Más de 30 mil niñas, niños y adolescentes han sido impactados recientemente por procesos migratorios en México.
Muchos viven en albergues; otros viajan solos, enfrentando riesgos que ninguna infancia debería experimentar: violencia, abuso, hambre y miedo. “Cuando migrar se vuelve la única opción, nuestra tarea es asegurar que la dignidad nunca se pierda”, señala Reyes Limón.
Apadrinar una vida, transformar una comunidad
Otro pilar del trabajo de World Vision es el apadrinamiento infantil.
Lejos de una asistencia momentánea, el modelo busca impulsar el desarrollo sostenible comunitario.
El apadrinamiento crea un vínculo humano que permite a niñas y niños acceder a programas educativos, nutricionales, emocionales y formativos que fortalecen sus capacidades a largo plazo. El propósito final no es la dependencia, sino la autosuficiencia comunitaria incluso después de concluida la intervención.
“Creemos firmemente que ninguna niña o niño está perdido y ninguna situación es imposible”, afirma la organización.
Una República pensada para la niñez
World Vision México también participa en el fortalecimiento del capítulo “República de y para niñas, niños y adolescentes” incluido dentro del Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030. El enfoque reconoce a la infancia como titular plena de derechos y busca eliminar barreras estructurales que limitan su desarrollo.
Para la organización, las políticas públicas solo serán eficaces si incorporan la participación real de niñas, niños y adolescentes en las decisiones que afectan su futuro.
Iglesia, sociedad y esperanza compartida
La colaboración con la Iglesia Católica constituye un eje esencial del trabajo pastoral y social. Las parroquias, comunidades religiosas y agentes pastorales funcionan como redes de confianza capaces de llegar a territorios donde muchas instituciones no logran presencia constante.
En el contexto del Diálogo Nacional por la Paz, la Iglesia impulsa espacios de escucha, reconciliación y acompañamiento espiritual que complementan la acción humanitaria.
La paz, insiste Reyes Limón, no se construye únicamente con programas sociales, sino con comunidades capaces de sanar heridas colectivas.
Empatía, corresponsabilidad y acción conjunta
Después de 43 años de trabajo en México y más de 70 años de presencia global, World Vision mantiene una convicción firme: la transformación social solo ocurre cuando todos participan. Gobiernos, empresas, organizaciones civiles, familias y comunidades religiosas comparten una responsabilidad común.
Los desafíos actuales —violencia, hambre, migración, pobreza infantil— exigen respuestas inmediatas que vayan más allá de diagnósticos.
- Requieren empatía.
- Requieren corresponsabilidad.
- Requieren acción conjunta.
- Una esperanza que comienza con los pequeños
La experiencia acumulada por World Vision confirma algo profundamente evangélico: cuando una sociedad protege a su infancia, comienza a sanar. Cada niña alimentada, cada niño protegido, cada adolescente escuchado representa una semilla de paz sembrada en el futuro.
En palabras del Evangelio, Jesús colocó a un niño en medio de sus discípulos para enseñarles el verdadero camino del Reino. Hoy, esa enseñanza sigue vigente.
México necesita volver la mirada hacia sus niñas y niños no como víctimas estadísticas, sino como protagonistas de esperanza. Porque la paz no inicia en los acuerdos políticos ni en los discursos públicos.
La paz comienza cuando una comunidad decide cuidar a sus pequeños. Cuando una familia acompaña. Cuando una parroquia acoge. Cuando una sociedad entera reconoce que defender la infancia es defender la vida misma. Y quizá ahí se encuentre el llamado espiritual más urgente de nuestro tiempo: no acostumbrarnos al sufrimiento de la niñez, sino responder con amor activo, compromiso solidario y fe encarnada en obras. Que cada gesto de ayuda, cada política justa y cada acto de misericordia recuerde que el futuro de México se escribe hoy en el corazón de sus niñas y niños.
Porque donde se protege la vida más frágil, ahí comienza verdaderamente la paz.
Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 26 de abril de 2026 No. 1607

