Por Felipe Monroy
El papa León XIV ha presentado una encíclica que aborda las preocupaciones en torno a la inteligencia artificial. En el centro de su reflexión están las inquietudes sobre “el eclipse del sentido de lo que significa ser humano” y el riesgo de negligencia moral en el uso de estas herramientas.
Evidentemente, el líder religioso propone una lectura teológica más que sociológica sobre la primacía de la persona –como el ser creado y amado por Dios– en un horizonte que se adviene desafiante y que podría redefinir conceptos civilizatorios centrales como el gobierno, el trabajo, la historia, el lenguaje y las producciones (materiales y simbólicas) de los pueblos.
Aunque aún hace falta leer detenidamente el extenso documento, hay una realidad objetiva que el pontífice ha colocado en el proscenio de todos estos debates: detrás de estas poderosas herramientas se encuentran hombres y mujeres de carne y hueso; empresarios, líderes de proyectos, investigadores, programadores, inversionistas, etcétera. Esta realidad industrial suele enmascararse en la aparente gratuidad en la disponibilidad masiva de sus instrumentos; y se oculta detrás del fenómeno de ‘divinización’ de las respuestas emitidas por las herramientas de la IA (es decir, como si la ‘verdad’ dependiera del cómputo aséptico y desinteresado, libre de las falibilidades y debilidades humanas).
Es un hecho que quienes disponen de estas poderosas herramientas tienen hoy la capacidad de intervenir y modificar los márgenes de lo que se considera real y verdadero, auténtico o verídico. Pero ¿quiénes son esas personas?
Los analistas coinciden en colocar en la cúspide de esta lista a Jensen Huang, presidente de NVIDIA. Desarrolló la tecnología de unidades de procesamiento gráfico (GPU’s) que hoy están en el corazón de la IA moderna. Su software se convirtió en el estándar para programar modelos de “aprendizaje automatizado” y hace un par de meses declaró que se había alcanzado formalmente la “Inteligencia Artificial General”. Es parte del consejo asesor tecnológico del presidente Donald Trump y pronostica que en el futuro habrá más agentes digitales que seres humanos ‘trabajando’.
Otro de los tycoons de la industria es Sam Altman, director de OpenAI, quizá la herramienta más popular y conocida del negocio. Originario de Estados Unidos trabajó en el pasado con Elon Musk; lanzó el famoso ChatGPT en noviembre de 2022 y masificó el uso moderno de la IA conversacional. OpenAI tiene como principal inversor y accionista a Microsoft (que ha integrado la IA Copilot a sus herramientas de Office) y, por lo tanto, detrás está BlackRock (Larry Fink), Vanguard Group y, honoríficamente, Bill Gates; además de fondos de The Thrive Capital (liderada por Joshua Kushner, hermano de Jared, yerno de Donald Trump).
A inicios de este año, Altman y Dario Amodei (otro de los principales personajes de la industria) se negaron a tomarse de la mano en el escenario durante un encuentro sobre el futuro de la IA.
Precisamente Dario Amodei, cofundador y director de Anthropic, fue vicepresidente de investigación en OpenAI antes de fundar Anthropic en 2021 junto a su hermana Daniela Amodei y otros colaboradores. Anthropic es la empresa detrás de Claude AI y en las últimas semanas ha estado bajo presión pues puso una frontera importante respecto al uso de sus herramientas por parte del Departamento de Guerra de los Estados Unidos. Amodei se negó a la solicitud del gobierno de Trump para que quitara las cláusulas que limitan al gobierno usar estos sistemas para la vigilancia masiva sobre sus ciudadanos y la que prohíbe integrarlos a armas autónomas capaces de matar sin supervisión humana. Sus principales accionistas son Google (es decir su actual y sus pasados directores: Sundar Pichai, Larry Page y Sergey Brin, pero también las financieras BlackRock y Vanguard Group) y Amazon, de Jeff Bezos.
Sundar Pichai, director de Alphabet y de Google, es originario de la India y lidera el gigante tecnológico más diversificado en IA, posee DeepMind (con Demis Hassabis como director), desarrolla Gemini y es accionista clave en Anthropic. Los mayores accionistas de Alphabet son fondos institucionales como Vanguard Group y BlackRock, además de los cofundadores Larry Page y Sergey Brin. Pichai recientemente adelantó que Alphabet y Google tienen un agresivo proyecto de inversión en infraestructura computacional para soportar los inmensos procesos que las herramientas exigirán por el uso masivo de agentes e IA’s.
El neoyorkino Mark Zuckerberg, creador de Facebook, lidera Meta y aparentemente busca romper el modelo mercantil de las herramientas de IA con su modelo LLaMAa de ‘código abierto’ dirigido a la comunidad de investigación bajo una licencia no comercial. Sin embargo, se sabe que Meta usa esta posibilidad para potenciar su negocio publicitario. También es miembro del consejo asesor tecnológico de Trump junto a Huang y Larry Ellison (Oracle).
Finalmente, Elon Musk es quizá el más singular en este grupo. Originario de Sudáfrica fundó PayPal, Tesla, SpaceX y OpenAI, de la que salió en 2018. Sin embargo, fundó xAI para crear Grok, su chatbot de IA. Musk es la persona más rica del mundo y posee el control total de sus empresas. Como se sabe, ha intervenido activamente en la política junto a Donald Trump y reconoció públicamente haber utilizado estrategias poco honestas para fortalecer sus herramientas de IA. Su modelo de conversación Grok es una de las herramientas con más críticas debido a sus polémicas respuestas, por generar contenido explícito no consensuado y por promover una tendencia política marcada hacia posturas ideológicas extremas.
Fuera de los Estados Unidos quizá la única herramienta IA popularizada en el orbe sea DeepSeek (China) fondeada por High-Flyer fundada por Liang Wenfeng. Wenfeng comenzó adquiriendo GPU’s de Nvidia y ahora compite por desarrollar la quimérica “Inteligencia Artificial General”. DeepSeek es la herramienta gratuita de IA más descargada en los Estados Unidos. Muy lejos están otras opciones como Mistral AI (Francia), DeepL (Alemania) o Alpha (Alemania) que buscan ofrecer opciones fuera de Silicon Valley.
Como apunta el Papa, son estas personas, sus empresas y plataformas, las que tienen en sus manos la definición misma de las condiciones de acceso a la información, las reglas de visibilidad y veracidad, así como las formas de relación humana e incluso los modelos de desarrollo económico. Conocerlos es una exigencia social, como también conocer sus intereses.
*Director de VC Noticias
Imagen de Matías Flores en Pixabay

