500 AÑOS DE LOS DOMINICOS EN MÉXICO

Por Hugo Daniel López Hernández

A lo largo del siglo XVII, los frailes no realizaron grandes obras de construcción en el convento de Santo Domingo de México; se concretaron a embellecer su convento, a resguardarlo de la gran inundación de 1629 y a autorizar en el atrio la construcción de cuatro capillas pertenecientes a las cofradías de los Mixtecos, el Rosario, la Tercera Orden y la de los negros o mulatos: La Expiración.

En cuanto a la inundación de 1629, que mantuvo por cerca de tres años anegada la Ciudad de México, el cronista fray Alonso Franco cuenta que esta no afectó al convento porque los dominicos levantaron una calzadilla y una noria que evitó contrariedades. Al contrario de la inundación de 1629, el convento y la iglesia resultaron afectados por la inundación de 1716. Esto originó la tercera etapa constructiva y la reconstrucción de la actual iglesia, aprovechando los cimientos de la anterior. Las obras empezaron después de 1716 y concluyeron el 23 de enero de 1754, año en que el fraile aragonés Francisco Pallás Faro, obispo de China, consagró el templo.

Es importante señalar el lugar de la biblioteca conventual, que se encontraba en el claustro alto del lado occidental. En 1810 la colección estaba conformada por 5,693 volúmenes. Las últimas obras realizadas durante el periodo colonial fueron la sillería del coro, terminada en 1804, y el actual altar mayor, cuya inauguración ocurrió un mes antes del inicio de la Guerra de Independencia de México. Su diseño se atribuye al gran arquitecto español Manuel Tolsá, constructor del Palacio de Minería y de la estatua de Carlos IV, conocida popularmente como el “Caballito”.

Después de la Independencia, los frailes no emprendieron grandes obras en su convento; al contrario, este sufrió las consecuencias del conflicto armado entre liberales y conservadores. En 1861, debido a la aplicación de las Leyes de Reforma, lo único que permaneció en pie fue la iglesia. Los dominicos también vivieron un período muy difícil hasta que la Orden de Predicadores, en 1895, inició la restauración de las provincias mexicanas.

El autor es director ejecutivo del Instituto Dominicano de Investigaciones Históricas (IDIH).

 

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 24 de mayo de 2026 No. 1611

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