Oh mi amado Jesús, Tu Corazón late incesantemente por amor a toda la humanidad.
Te rogamos nos protejas dentro de la herida que sufrió tu Divino y Sagrado Corazón,
y que las espinas que lo rodean sean fuertes muros, donde podamos estar protegidos al consagrarnos hoy a Ti.
Mira que somos vacilantes, débiles y temerosos. Mira, oh Jesús, que sin Ti nada podremos hacer.
Permítenos estar dentro de tu Sagrado Corazón
y que él sea un refugio seguro junto al Corazón Inmaculado de nuestra Madre Santísima,
la bienaventurada siempre Virgen María.
Que los Dos Sagrados Corazones se fusionen en cada uno de los nuestros,
de quienes hoy recurrimos a Ti, para ser protegidos, sanados y liberados de todo el mal que hay en el mundo.
Es por eso que yo …NN… me consagro a Ti en cuerpo y alma y humildemente te pido,
que no tengas en cuenta mis muchas miserias y pecados,
y aceptes refugiarme en tu Corazón y en el Corazón de nuestra Santísima Madre.
Amén.
Con licencia eclesiástica del Arzobispado de Salta, Argentina, 16 de junio de 2022

