Por VC Noticias

A  días del inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, que se disputa en México, Estados Unidos y Canadá, la Iglesia católica mexicana hizo pública su voz. No fue una sola carta. Fueron dos mensajes complementarios, firmados por las máximas autoridades eclesiásticas del país.

El primero, del cardenal arzobispo de México, Carlos Aguiar Retes; el segundo, un pronunciamiento de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), encabezada por el obispo de Cuernavaca, Ramón Castro Castro, y el obispo auxiliar de México, Héctor M. Pérez Villarreal.

Ambos documentos retoman una exhortación del papa León XIV: “Que el deporte sea siempre escuela de fraternidad y no de rivalidad vacía, espacio de encuentro y no de exclusión, camino de paz y no de violencia”.

Un mensaje para la Selección Nacional y los aficionados

El cardenal Aguiar Retes dirigió su primer párrafo a los integrantes de la Selección Nacional: jugadores, cuerpo técnico, directivos y a quienes “pocas veces aparecen ante las cámaras, pero acompañan cada entrenamiento y cada esfuerzo”. Les expresó cercanía y oración. Les pidió vivir la experiencia “con gratitud, con humildad” y con la conciencia de que, más allá de los resultados, tienen la oportunidad de inspirar a niños y jóvenes.

“El deporte posee una profunda dimensión humana y educativa”, escribió. “Cuando se vive con autenticidad, nos enseña que nadie alcanza grandes metas por sí solo; nos forma en la disciplina, el esfuerzo, la capacidad de levantarnos después de una derrota y el valor de trabajar juntos”.

El cardenal citó a León XIV para afirmar que el deporte puede convertirse en “escuela de fraternidad, espacio de encuentro y camino de paz”. Subrayó que los jugadores tienen una oportunidad extraordinaria, “en un tiempo en el que nuestro país y el mundo necesitan reconciliación, unidad y esperanza”.

Saludó también a las selecciones de las distintas naciones participantes. Deseó que cada encuentro fortalezca el respeto mutuo, la amistad entre los pueblos y el reconocimiento de que “somos una sola familia humana, llamada a caminar en fraternidad”.

Invitación a los aficionados: alegría sin olvido

Aguiar Retes se dirigió además a todos los aficionados con una invitación sencilla: “Disfrutemos esta fiesta deportiva con alegría, pero sin perder de vista lo que verdaderamente da sentido a nuestra vida”.

Pidió que la emoción de un partido no haga olvidar a la familia, ni distraiga de las responsabilidades cotidianas, ni aleje del encuentro con Dios, “fuente de nuestra esperanza y de nuestra alegría más profunda”.

Advirtió sobre la fugadcidad de este tipo de acontecimientos: “Hay acontecimientos que nos emocionan durante unas semanas. Pero el amor de nuestros seres queridos, el servicio que prestamos a los demás y la presencia de Dios en nuestra vida son dones que permanecen y nos acompañan siempre”.

El episcopado mexicano: rivalidades que ensombrecen

La Conferencia del Episcopado Mexicano, por su parte, puso el acento en las rivalidades internas: “En México vivimos muchas rivalidades que con frecuencia ensombrecen nuestra convivencia pacífica: rivalidades políticas, económicas, ideológicas, sociales, e incluso en la lucha por la vida”, señaló el documento.

Los obispos afirmaron que la actitud social está llamada a elegir formar una “escuela de fraternidad en vez de rivalidades vacías; en espacios de diálogo y encuentro en lugar de odio y exclusión; en caminos de paz y no de violencia”. Para lograrlo, dijeron, es necesario “abrirnos a la riqueza del hermano y tratarnos con dignidad”.

El mensaje episcopal recordó que más allá de la competencia deportiva, este encuentro internacional invita a reconocer que “formamos una sola familia humana desde nuestra diversidad”. En un mundo marcado por tensiones y conflictos, y “un país herido por la violencia, las desapariciones, la corrupción y las injusticias”, el deporte no debe ser “un distractor de estos dolores”, sino “una oportunidad privilegiada para poner nuestras diferencias al servicio de la justicia, de la verdad y de la paz”.

Los obispos expresaron su deseo de que el acontecimiento mundial inspire en todos “actitudes de amistad, reconciliación y esperanza”, y ayude a construir “relaciones más humanas y fraternas, dentro y fuera de las canchas”.

El Mundial 2026 es el primero en la historia que se disputa en tres países: México, Estados Unidos y Canadá. México es sede de 13 partidos en tres ciudades: Ciudad de México (Estadio Azteca-CDMX), Guadalajara (Estadio Akron) y Monterrey (Estadio BBVA). La selección mexicana debutará el 11 de junio en la Ciudad de México contra Sudáfrica; luego el 18 de junio en Guadalajara contra Corea del Sur; y finalmente el 26 de junio contra República Checa.

 

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