Por VC Noticias

La Sagrada Familia, la histórica basílica iniciada a finales del siglo XIX en los barrios periféricos de la vieja Barcelona, lucía sus mejores luces, vitrales y piedras. El papa León XIV llegó a la fachada del Nacimiento, la única que Antoni Gaudí vio completada en vida. Le esperaban los Reyes de España, Felipe VI y Letizia; el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; el presidente de la Generalitat, Salvador Illa; el presidente del Parlament, Josep Rull; la presidenta del Congreso, Francina Armengol; y el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni.

Antes de la misa, una niña invidente llamada Valentina explicó al pontífice y a los reyes una maqueta de la torre de Jesucristo. Describió la cruz como un “paraguas protector de la ciudad de Barcelona”. El Papa recorrió la cripta, rezó ante el Santísimo y colocó una vela en la tumba de Gaudí, bajo la Virgen del Carmen.

La misa comenzó con un repertorio que combinó gregoriano, música popular catalana y obras de la escuela montserratina. 500 cantores y 100 niños de coros infantiles llenaron las tribunas. León XIV entró por la puerta principal, la fachada de la Gloria, donde está inscrito el Padrenuestro en 50 idiomas. Vestía una casulla dorada y blanca inspirada en la cruz que corona el templo.

‘No podemos creer en Jesús y matar al inocente’

El Papa inició su homilía en catalán, alabando al Señor con el salmo 8: “Senyor, sobirà nostre, que n’és, de gloriós, el vostre nom per tota la terra!”. Agradeció al cardenal arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, y a las autoridades presentes. Recordó que Benedicto XVI consagró la basílica en 2010 y anunció que bendeciría la torre más alta, la de Jesucristo.

“Mucho más que un monumento, la Sagrada Familia sigue siendo hoy una obra en construcción, que nos recuerda cómo la vida cristiana es siempre un camino”, afirmó. Citó el pasaje de David (2 Samuel 7): “No somos nosotros quienes damos un lugar a Dios. Es Dios quien nos da un lugar, y el lugar que nos regala es su propio corazón”.

Luego, con palabras tajantes, se dirigió a los fieles: “No podemos creer en Jesús y promover la guerra. No podemos creer en Jesús y matar al inocente incluso antes de que nazca. No podemos creer en Jesús y abandonar a quien sufre, a quien llora, a quien huye de la miseria”.

En catalán, describió la cruz que corona la basílica: “La Creu dels últims que es tornen els primers, dels pecadors que es tornen sants, dels morts que ressusciten” (La cruz de los últimos que serán los primeros, de los pecadores que serán santos, de los muertos que resucitarán). La cruz, dijo, brilla de día con el sol y de noche “il·luminant la ciutat com un far obert al Mediterrani” (e ilumina la ciudad como un fario abierto al Mar Mediterráneo).

Gaudí, ‘arquitecto ardiente de fe’

León XIV elogió la obra de Antoni Gaudí, de quien se cumple el centenario de su muerte. Lo definió como “arquitecto ardiente de fe” que concibió los espacios para narrar los misterios de la vida del Señor. La basílica, añadió, es una “elocuente catequesis hecha de piedras, colores y luz”. En un tiempo dominado por la imagen, “el arte y la belleza son eminentes canales de evangelización”.

“La Sagrada Familia es la iglesia más alta del mundo, no para destacar en clasificaciones mundanas, sino para guiar los pasos del pueblo de Dios que peregrina en España, con la cruz que ilumina el camino”, concluyó.

Bendición de la torre y espectáculo de drones

Al término de la eucaristía, el Papa se trasladó a la fachada del Nacimiento. Desde allí, bendijo la torre de Jesucristo, de 172.5 metros, la más alta del templo y de todas las iglesias del mundo. Pidió en su oración que quienes dirijan su mirada a la cruz alcancen los frutos de la salvación. Rogó por quienes han trabajado en la construcción y por quienes encontrarán paz y consuelo en el templo.

Después, roció agua bendita sobre la torre y sobre los presentes. Comenzó entonces un espectáculo de música, canto coral y luces. Una orquesta sonó dentro de la propia cruz. Los asistentes encendieron sus teléfonos móviles al ritmo de los latidos del corazón y del órgano. Drones trazaron sobre el cielo el rostro de Gaudí, que luego se transformó en la frase: “Primero el amor, después la técnica”. Un castillo de fuegos artificiales cerró la noche.

El Papa descubrió una placa conmemorativa en la fachada, junto a las que dejaron Benedicto XVI en 2010 y Juan Pablo II en 1982. La placa recuerda el centenario de la muerte del “arquitecto de Dios” que soñó esta “Biblia en piedra”.

La polémica del catalán

Durante su estancia en Madrid, la primera etapa del Viaje Apostólico del Papa al Reino de España, algunos políticos y eclesiásticos catalanes habían criticado que la oración de bendición de la torre se pronunciara en castellano.

Sin embargo, la plegaria comenzó en catalán, prosiguió en español y concluyó en catalán mencionando a Gaudí. Un gesto que se ha interpretado como una valoración de los lenguajes que constituyen la sociedad pluricultural y multiécnica del reino español.

Durante la misa, el Papa hizo la señal de la cruz en catalán, las lecturas fueron en catalán, el credo y el Padre nuestro también, y las peticiones alternaron el castellano y el catalán. La homilía se pronunció en ambos idiomas.

Las últimas dos jornadas del papa León XIV en España sucederán fuera de la península ibérica. El jueves por la mañana, el pontífice viajará hacia Las Palmas de Gran Canaria donde sostendrá encuentros con centros de acogida a migrantes en el puerto de Arguineguín; después tendrá reuniones con ministros de culto y agentes pastorales en la Catedral de Santa Ana para preparase a la Santa Misa en el Estadio de Gran Canaria.

Finalmente, antes de despedirse de los territorios de ultramar del reino español, León XIV viará a Santa Cruz de Tenerife donde también se reunirá con migrantes, organizaciones civiles y con ellos también celebrará la Santa Misa antes de retornar a Roma hacia la mediatarde.