Mientras Francia afronta una temporada de incendios sin precedentes, las Hermanas de Mater Dei aseguran que las llamas llegaron hasta los muros de su monasterio en Cotignac y, de manera inesperada, cambiaron de dirección. El papa León XIV expresó su cercanía con los damnificados y los obispos franceses pidieron abrir iglesias y salones parroquiales para recibir a las personas evacuadas.

Por Ana Paula Morales (Poli)

El bosque que rodea el monasterio aparece completamente negro. Todavía se levantan pequeñas columnas de humo y, a lo lejos, helicópteros y aviones continúan descargando agua sobre las zonas afectadas. Las llamas consumieron árboles, arbustos y terrenos situados a pocos metros de los edificios. Sin embargo, el monasterio permanece en pie.

Desde ese paisaje cubierto de cenizas, una religiosa de las Hermanas de Mater Dei, en Cotignac, al sur de Francia, sostiene una pequeña imagen de san José y pronuncia unas palabras que rápidamente comenzaron a circular entre sacerdotes, religiosos y miembros de la Comunidad Saint-Jean —San Juan—:

«Nuestro monasterio, por un gran milagro, fue preservado del fuego gracias a san José».

El testimonio forma parte de varios videos compartidos desde Cotignac después del incendio que amenazó el santuario de Notre-Dame de Grâces, el monasterio de Mater Dei y otras construcciones religiosas de la localidad. En ellos participan religiosos vinculados a la Comunidad Saint-Jean, entre ellos el padre Alain-Marie y el padre Vincent, rector del santuario.

Las imágenes muestran caminos calcinados, olivos rodeados por el fuego, muros ennegrecidos y bomberos trabajando alrededor del pueblo. También muestran algo que los religiosos interpretan desde la fe: tanto el santuario como el monasterio quedaron intactos, pese a que las llamas llegaron hasta sus inmediaciones.

«Todo estaba quemado alrededor»

En uno de los videos, un sacerdote se encuentra al pie de la escalera de Luis XIV, debajo del santuario de Notre-Dame de Grâces.

«Aquí comenzó a arder. Los bomberos todavía están trabajando alrededor del pueblo y hacia la explanada. Aquí prendió el fuego, pero arriba de la escalera, a la altura del santuario, todo está intacto», relata.

Después dirige su agradecimiento tanto a Dios como a quienes arriesgaron la vida durante la emergencia:

«Gracias, Señor; gracias a los bomberos. Bravo a todos los que trabajaron y a los que todavía continúan trabajando».

En otra grabación recorre el Camino de San José. A ambos lados del sendero todavía se observan pequeños focos de humo. Al llegar al calvario colocado como exvoto por el 50 aniversario de la peregrinación de padres de familia, comprueba que la cruz blanca, la imagen de la Sagrada Familia y los olivos situados frente al monumento permanecen en pie.

«Todo alrededor ha ardido. Todavía hay un poco de humo, pero el fuego ha sido controlado. Abajo, de un lado, está todo quemado. Los olivos hicieron su trabajo para frenarlo», explica.

El religioso concluye dando gracias a la Sagrada Familia:

«Aquí la Sagrada Familia vela. Gracias, Señor; gracias, Virgen María; gracias, san José».

Una pequeña imagen en el jardín

El relato más conmovedor procede del monasterio de las Hermanas de Mater Dei.

Antes de ser evacuadas, las religiosas dejaron en el jardín una imagen de san José bajo la advocación de «Terror de los demonios». Cuando pudieron regresar, encontraron el bosque cercano reducido a cenizas, pero los edificios del monasterio no habían sido alcanzados.

Según el testimonio de una de las hermanas, el fuego descendía directamente desde la parte alta de la colina y se aproximó hasta uno de los muros.

«Las llamas eran grandes y muy altas. El fuego llegaba justo al lado del monasterio. Todo estaba quemado en la parte superior y, de una manera inesperada, dio la vuelta», relata.

La religiosa asegura que los bomberos tampoco lograban explicar el cambio de dirección:

«El fuego pasó junto al muro del monasterio. Quemó un poco en la parte baja y después pasó al otro lado, consumiendo el bosque que está junto al edificio. El monasterio quedó intacto. Nada fue tocado».

Para las hermanas, lo ocurrido solo puede comprenderse como una gracia recibida:

«Solo podemos agradecer a san José. Es un verdadero milagro. San José, Terror de los demonios; san José, protector de la Iglesia».

La afirmación pertenece al ámbito del testimonio religioso: expresa la interpretación de fe de la comunidad ante un hecho vivido directamente. Pero la preservación de los edificios también fue confirmada por la Iglesia local.

El obispo habla de «una gracia inmensa»

La diócesis de Fréjus-Toulon informó que varias viviendas cercanas a Cotignac sí resultaron afectadas, mientras que los santuarios de Notre-Dame de Grâces y de San José de Bessillon fueron preservados. Las personas que se encontraban en los recintos habían sido evacuadas previamente y trasladadas a lugares seguros.

«¿Cómo no dar gracias por la preservación de estos lugares? Vemos en ello una gracia inmensa», señaló el obispo del Var en un mensaje recogido por la Conferencia de Obispos de Francia. (Église catholique en France)

La Iglesia no presentó la supervivencia del santuario como motivo para olvidar el sufrimiento de las familias afectadas. Por el contrario, el mensaje episcopal unió la acción de gracias con la solidaridad hacia quienes perdieron viviendas, terrenos, cultivos o medios de subsistencia.

Una Francia cubierta por el fuego

El incendio de Cotignac forma parte de una crisis mucho mayor. Durante julio de 2026, Francia registró incendios masivos en Gironda, Las Landas, Var, Córcega y otros departamentos.

El 25 de julio, AFP informó que cerca de 98 mil hectáreas habían ardido en el territorio francés, una superficie considerada entonces un récord histórico. Dos días después, el Ministerio del Interior elevó el balance provisional a más de 115 mil hectáreas recorridas por el fuego desde el inicio del año. Las cifras continúan modificándose a medida que las autoridades actualizan los perímetros afectados. (AFP)

En Gironda, el fuego alcanzó alrededor de 42 mil hectáreas. Solo en esa zona, las autoridades reportaron hasta 220 mil evacuaciones acumuladas. En distintos momentos de la emergencia, comunidades enteras, centros turísticos y campamentos tuvieron que ser desalojados por carretera y por mar. AFP documentó incluso el traslado en embarcaciones de habitantes y turistas de la península de Cap-Ferret ante el avance de las llamas. (AFP)

En Las Landas, decenas de miles de personas también fueron desplazadas. En el Var, unas dos mil permanecían evacuadas mientras el incendio de Pontevès seguía activo después de recorrer aproximadamente cuatro mil hectáreas, afectando el entorno de Cotignac. (AFP)

Más de un centenar de edificios y viviendas fueron destruidos o dañados en los principales focos. Decenas de bomberos resultaron heridos y Francia también lamentó la muerte de integrantes de los cuerpos de emergencia durante las operaciones contra las llamas. AFP informó que dos bomberos murieron cuando combatían un incendio cerca del aeropuerto de Burdeos. (AFP)

«Nunca habíamos conocido algo así»

Ante la magnitud de la crisis, el presidente Emmanuel Macron sostuvo que Francia no había vivido una situación semejante desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

El mandatario pidió una movilización máxima de la Seguridad Civil y ordenó la participación de las Fuerzas Armadas. El Gobierno desplegó bomberos, militares, fuerzas de seguridad, aeronaves y equipos de otros países europeos. Por primera vez, también se utilizó un avión militar A400M adaptado para arrojar hasta 20 mil litros de agua o retardante. (AFP)

Macron reconoció que las semanas siguientes continuarían siendo difíciles y prometió que el Estado participaría en la reconstrucción de las zonas destruidas.

«En estas horas en las que las llamas ponen duramente a prueba a nuestro país, Francia revela lo que es: un pueblo unido, que se ayuda mutuamente», expresó. (AFP)

Daños por cientos de millones

El costo definitivo todavía no puede calcularse. Los incendios seguían activos cuando las compañías aseguradoras comenzaron a recibir las primeras declaraciones de daños.

El sector asegurador francés anunció medidas extraordinarias para las víctimas de Gironda, Las Landas y el Var, entre ellas la ampliación de plazos para reportar siniestros, anticipos para cubrir necesidades urgentes y el pago de alojamientos temporales.

Las primeras estimaciones difundidas por medios franceses apuntan a cientos de millones de euros en indemnizaciones, pero las aseguradoras advierten que todavía no es posible establecer una cifra total. El cálculo deberá incorporar viviendas, vehículos, comercios, explotaciones agrícolas, infraestructura pública y gastos de emergencia, además de las pérdidas forestales y ambientales, cuyo impacto económico y ecológico se conocerá a largo plazo. (France Assureurs)

El papa León XIV pide orar por las víctimas

El papa León XIV se refirió expresamente a los incendios de Francia y España durante el Ángelus celebrado el domingo 26 de julio en Castel Gandolfo.

«Ante los devastadores incendios que han afectado en los últimos días a varias localidades de Francia y España, deseo expresar mi solidaridad e invito a todos a rezar por las personas afectadas y por el trabajo de los socorristas», manifestó el Pontífice. (Vaticano)

Sus palabras llegaron cuando miles de familias todavía desconocían el estado de sus viviendas y numerosos bomberos continuaban trabajando en condiciones extremas.

Abrir las iglesias para recibir a los desplazados

La presidencia de la Conferencia de Obispos de Francia también hizo un llamado nacional a la oración y a la ayuda concreta.

En un comunicado firmado por el cardenal Jean-Marc Aveline, presidente del episcopado; monseñor Vincent Jordy y monseñor Benoît Bertrand, los obispos expresaron su cercanía a las personas evacuadas, a quienes perdieron sus bienes, a los bomberos heridos y a las familias de quienes murieron combatiendo el fuego.

Además, pidieron a las parroquias mantener abiertas sus iglesias cuando fuera posible, pues pueden convertirse en lugares de descanso ante las altas temperaturas. También propusieron utilizar los salones parroquiales para alojar a los desplazados y ofrecerles alimento, reposo, consuelo y ayuda material.

«La fidelidad al Evangelio nos impulsa a comprometernos», afirmaron los obispos, recordando que la caridad puede manifestarse en un gesto tan sencillo como ofrecer un vaso de agua. (Église catholique en France)

La Iglesia ya había comenzado a responder. En Biscarosse, una parroquia abrió sus puertas para recibir a evacuados; en Córcega, el convento de San Francisco de Niolu alojó a personal movilizado contra los incendios; y distintas diócesis organizaron oraciones y redes de solidaridad. (Église catholique en France)

Dar gracias sin olvidar a quienes lo perdieron todo

En Cotignac, el santuario y el monasterio permanecen en pie. A su alrededor, sin embargo, el paisaje conserva las huellas del desastre: árboles carbonizados, caminos cubiertos de ceniza y viviendas cercanas alcanzadas por el fuego.

Por eso, el testimonio de las Hermanas de Mater Dei no puede leerse únicamente como la historia de unos edificios preservados. También es una invitación a mirar a quienes no tuvieron la misma suerte.

Las religiosas agradecen a san José; los sacerdotes reconocen públicamente el trabajo de los bomberos; el Papa pide oraciones por las víctimas; y los obispos llaman a transformar la fe en acogida concreta.

En medio de uno de los veranos más destructivos que Francia recuerda, el monasterio intacto se ha convertido para muchos creyentes en un signo de esperanza. Pero el verdadero alcance de ese signo dependerá también de la capacidad de las comunidades cristianas para acompañar a los desplazados, consolar a quienes perdieron sus hogares y comprometerse con el cuidado de una creación cada vez más vulnerable.

 

Imagen referencial de Valter Cirillo en Pixabay