Una teoría teológica de la sanación
Por Rebeca Reynaud
Fr. John Burns hizo su tesis doctoral sobre sanación y nos comparte algunas de sus ideas. Su tesis es sobre sanación a través del perdón.
El tema de sanación cobra más importancia cada día. A veces hay escepticismo o dejamos la sanación a la autonomía de la persona, pero hay quienes quedan atrapados en sus heridas. No todo lo poco placentero es voluntad de Dios. ¿Cómo manejamos el sufrimiento? No todo sufrimiento es bueno. Hay que discernir. Cristo quiere que vivamos una vida satisfactoria. El pecado nos hace infelices, es verdad. “Yo no quiero ser infeliz, pero tampoco quiero dejar el pecado, y quiero vivir con Cristo”, allí está el problema. Sería como poner un curita en una herida grande. Estamos heridos por el pecado, éste hiere nuestra naturaleza, y eso le pega a la solidaridad, uno termina solo. ¿Tengo miedo a morir?
Hay cosas que he hecho y las sigo haciendo, hay afición al pecado, me gusta. La verdadera curación viene cuando ya no quiero el pecado y cambio mis aficiones. Los poderes del hombre están debilitados por la concupiscencia. El intelecto ha sido oscurecido. Vemos la verdad, pero sentimos confusión, elegimos cosas no buenas que, al final, no satisfacen. “Buscaba sentirme mejor, pero no fue así”: es efecto del pecado.
Nuestro corazón quiere armonía en las emociones. “Si logro acallarlas haré un buen trabajo”, es estoicismo y lo aplicamos con frecuencia. Podemos vivir vidas apropiadas y equilibradas emocionalmente. Cristo era hombre que deseaba, en su alma había una armonía total en sus pasiones y emociones. Se trataría de vivir así como él, para que nuestra voluntad sea fortalecida por la gracia. ¿Es mejor amar Dios con pasión? Es mejor que hacerlo sin pasión. Nuestra vida emocional tiene mucho que ver con la vida moral. Es mejor cantar con pasión, vivir con pasión.
La gracia es la respuesta para remediar nuestra naturaleza herida. Si pedimos a Dios el remedio no siempre lo obtenemos; el mal nos ha herido y volvemos al mismo pecado. Cuando cometemos un pecado nos hacemos más visibles al enemigo que y nos dice: “¿Realmente puedes confiar en Dios? ¿Crees que eres bueno?”. Cuando elegimos el pecado, echa raíces y se hace una estructura que constriñe nuestro corazón. Empezamos a resistir a Dios que trata de guiarnos.
Cristo fue torturado, burlado, herido, afligido, muerto. Es tiempo de curarse y ser sanado por Él. Él nos preguntará: “¿Quieres ser sanado y estar bien? Estás enclavado en la mentira, puedo ayudarte a no seguir pecando”.
Cuando alguien cuenta algo doloroso buscamos varias narrativas, no tenemos todos los elementos de quién soy. Hay que completar la historia, hay partes de ella que siempre borramos al hablar con los demás e incluso con Dios. El príncipe de la oscuridad hace que no las mires. No tenemos acceso a nuestra historia completa, sólo Dios tiene acceso a ella, sólo tenemos una narrativa. Dios permite este obstáculo para evitar una situación destructiva, y eso no lo vemos. ¿Y dónde estaba Dios? preguntamos, y no nos damos cuenta que él estaba cerca.
Alguien me hirió, mis pasiones están inflamadas, entonces pienso que soy un peso, soy corrupto, que mi voluntad está comprometida: es una mentira del enemigo. Dios no puede curarme si mi voluntad está comprometida y él no viola mi voluntad. El respeta nuestra voluntad. ¿Qué piensas de ti mismo? Es un acto de voluntad. Dios pregunta: ¿Quieres ser curado? No te resistas. ¿En qué me resisto? Deja que Dios te lo revele, sino no vas a hacer progresos en tu sanación. Esta estructura debe ser examinada. La sanación de tu vida depende de tus amores.
Empezamos por la independencia, “no necesito de nadie”. Eso no es verdad. Necesitamos las relaciones, hay personas a las que necesitamos, pero si rompemos la comunión, el enemigo vendrá a susurrar cosas que nos esclavizan. Si consentimos aceptando las mentiras, nos amarrará, hay que renunciar a ellas porque allí faltaría libertad. La verdad nos hace libres. Dios quiere liberarnos al decirnos la verdad. Si le dejamos actuar veremos una luz que nos lleve a la verdad.
La verdad de mi identidad me lleva a la luz. Empiezo a resistir menos y menos la historia de mi vida. Dios puede permitir cierto dolor porque sabe lo que hará con él, para luego ver algo de luz, y con ella, poder y salvación. Dios quiere traer esperanza; quiere traernos a cantar junto con el coro de los Ángeles. A veces no lo oímos porque hay otras canciones que no son el Gran Canto.
Vivir espiritualmente y sanar es amar de modo nuevo. Todas las facultades humanas deben de ser restauradas, rectificadas y armonizadas. Dios nos llama a una vida plena, ordenada a Dios. El secreto para la sanación y la libertad es el perdón.
FUENTE: A Theological theory of healing. John Burns. St. Paul Center. https://youtu.be/rj3T0KebqIE



