En esta semana, el papa León XIV presidió el consistorio extraordinario con los cardenales de todo el mundo donde hizo un llamado a la unidad, la corresponsabilidad y la paz. Además, expresó su cercanía con las víctimas del terremoto en Venezuela y presidió las celebraciones por la solemnidad de los santos Pedro y Pablo.
Por Patricia Ynestroza – Vatican News
Al inaugurar el consistorio, el Pontífice pidió a los cardenales apoyo firme, franqueza y lealtad para ejercer el ministerio petrino, destacando que este servicio no puede vivirse en soledad. Durante las jornadas se reflexionó sobre la misión de la Iglesia, el camino sinodal, el bien común y los desafíos del mundo actual.
Al clausurar el encuentro, León XIV afirmó que las sesiones fueron una auténtica experiencia de comunión, escucha y fraternidad. Reiteró que la sinodalidad es un modo de vivir la Iglesia, basado en el discernimiento guiado por el Espíritu Santo, y manifestó su preocupación por las guerras, la pobreza, las injusticias y el sufrimiento de los jóvenes.
El Papa también expresó su solidaridad con el pueblo venezolano tras los terremotos del 24 de junio. Aseguró sus oraciones por las víctimas y los heridos, agradeció el trabajo de los rescatistas y pidió mantener el apoyo internacional al país. Como gesto concreto, envió una ayuda inicial de 100 mil euros, a través de la Limosnería Apostólica, para atender la emergencia humanitaria en coordinación con la Nunciatura Apostólica y la arquidiócesis de Caracas.
En la solemnidad de los santos Pedro y Pablo, León XIV presidió la Eucaristía en la Basílica de San Pedro e impuso el palio a 35 nuevos arzobispos metropolitanos. En su homilía presentó a Pedro y Pablo como pilares de la Iglesia y modelos de comunión. Destacó que, pese a sus diferencias, ambos fueron unidos por el Espíritu Santo para anunciar un mismo Evangelio, recordando que la verdadera unidad no significa uniformidad, sino la integración de los distintos dones al servicio de la misión.
Durante el Ángelus en la solemnidad de los santos Pedro y Pablo, el Pontífice recordó la colecta del Óbolo de San Pedro, agradeció la generosidad de los fieles y animó a seguir sosteniendo la misión evangelizadora y las obras de caridad del Sucesor de Pedro. Asimismo, recibió a una delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla y reafirmó el compromiso con la unidad de los cristianos, el diálogo ecuménico y la colaboración para promover la paz, el cuidado de la creación y la defensa de la dignidad humana.

