Por Julieta Appendini Morán – ACN México
El 16 de julio celebramos la FIesta de Nuestra Señora del Monte Carmelo, la Virgen del Carmen, una de las advocaciones marianas más queridas en todo el mundo, especialmente por quienes buscan refugio, consuelo y esperanza.
Su historia está profundamente ligada a la vida contemplativa, a la oración y a la promesa de salvación.Tiene su origen en el Monte Carmelo, en Tierra Santa, lugar de oración desde los tiempos del profeta Elías. Pero fue en 1251 cuando la Virgen del Carmen se manifestó de manera especial, al aparecerse a San Simón Stock, religioso de la Orden del Carmen, y entregarle el escapulario como signo de su protección maternal. Desde entonces, quien lo lleva con fe expresa su deseo de vivir bajo su amparo y seguir a Cristo con mayor fidelidad.
El escapulario se convirtió en un símbolo mariano universal: una promesa de consuelo en vida, asistencia en la muerte y esperanza eterna. Llevarlo es recordar que no estamos solos y que María camina a nuestro lado en cada dificultad.
En esta fiesta tan especial, te invitamos a ofrecer una Misa a la Virgen durante este mes de julio. Puedes hacerlo por tus intenciones personales, por tus seres queridos vivos o difuntos, o por los cristianos que sufren en lugares marcados por la violencia y la persecución.
La Virgen del Carmen nos recuerda que, incluso en los momentos más oscuros, ella extiende su manto de consuelo y esperanza. Gracias por permanecer cerca de quienes más lo necesitan.
Unidos en la misión.



