Por Jaime Septién

Confieso que al ver el nuevo libro de Fabrice Hadjadj (un filósofo tan imprevisible como su apellido) me quedé perplejo. ¿Cómo un autor católico, padre de diez hijos, converso y estrella del pensamiento actual puede tomar la saga cinematográfica de Misión imposible y a Tom Cruise en serio? ¿Le habrá ganado el ansia de popularidad?

Después me di cuenta de que el título traía jiribilla: Tom Cruise y su misión: imposible. Los dos puntos hacían claro que no era una provocación. Quien haya visto películas de este personaje sabrá que el planteamiento inicial (sea cual sea su misión) haría desistir al más pintado. Y, además, tendrá en cuenta que Cruise, en la vida real, realiza escenas sin dobles, es decir, que, si salta en una moto entre dos cerros, el que tripula la moto es él…

Pues bien, Hadjadj dice en la presentación de su libro: “Eres un agente secreto y tienes una misión, porque, desde tu infancia, tienes una vocación que te llama a hacer grandes cosas o hacer con grandeza las pequeñas cosas”. Como Tom Cruise, hay una misión asignada a cada uno. Sea la que sea, pero una misión que se va aclarando conforme recibimos las instrucciones (contenidas, por ejemplo, en el Catecismo de la Iglesia Católica) para llevarla a cabo.

Igual que en las películas, la tendencia es a justificar nuestra renuncia. “No, eso no, eso es imposible”, decimos en nuestro fuero interno. Llegan, de inmediato, el mercado o la ideología. “No hagas caso, te están comprando, tú sé libre: he aquí la oferta del día…”. La vocación se aletarga, la capacidad de actuar por sí mismo se intercambia por espejismos, el sentido de la vida se regala a opciones precocidas. Hadjjadj señala que las preguntas esenciales: ¿por qué estamos aquí?, ¿para qué vivimos? y ¿a qué hemos sido llamados? se estacionan en una esquina de la conciencia. Esa es la derrota del cristianismo. La derrota de la humanidad. Hay que saltar, como Tom Cruise, sobre el abismo. Del otro lado está la verdadera misión.

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 28 de junio de 2026 No. 1616

Imagen de Anja en Pixabay