Una intensa agenda de encuentros, celebraciones y mensajes del Papa León XIV en esta semana. Desde su visita a San Marino y Rímini hasta sus audiencias con legisladores, militares y personas con discapacidad

Por Patricia Ynestroza – Vatican News

En su semana de actividades, el Papa León XIV viajó el sábado a las ciudades italianas de San Marino y Rimini. En San Marino, se reunió con las autoridades civiles y los representantes de la sociedad. Durante su visita, el Papa también se encontró con sacerdotes, religiosos y miembros de la comunidad eclesial. Allí animó a responder a los desafíos de un mundo marcado por la violencia, el aislamiento y el miedo al otro con la fuerza del Evangelio, la cercanía a los más débiles, el perdón y la comunión.

En Rímini, el Pontífice participó en el Meeting por la Amistad entre los Pueblos, del movimiento Comunión y Liberación, donde propuso el amor de Dios y la misericordia como fuerzas capaces de transformar una historia marcada por las guerras, las desigualdades y la polarización. También se reunió con enfermos, personas con discapacidad y personas pobres asistidas por Cáritas. Y en la misa celebrada en el puerto de Rímini, invitó a redescubrir el verdadero descanso, que nace del encuentro con Dios y con los demás, y recordó que la autoridad debe expresarse a través del servicio y la atención a quienes más necesitan ayuda.

En otro de sus encuentros, dirigido a legisladores católicos, León XIV abordó uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo: el desarrollo de la inteligencia artificial y la necesidad de que permanezca siempre al servicio de la dignidad humana y del bien común. Es necesario una legislación que salvaguarde los derechos ylibertades del ser humano y propuso como camino seguir la doctrina social de la Iglesia.

El domingo, en el rezo del Ángelus, el Santo Padre invitó a los creyentes a no vivir una fe de mera costumbre, sino a preguntarse constantemente quién es Jesús para cada uno y a dejarse transformar por el encuentro personal con Él. El Papa exhortó así a renovar continuamente la fe, sin encerrarse en las propias certezas, y a permanecer abiertos a lo que Cristo pide en cada momento de la vida.

También recibió al Ordinariato Castrense de Portugal. León XIV recordó su misión de acompañar espiritualmente a militares, policías y sus familias, y los animó a vivir su servicio guiados por la verdad, la justicia y la paz. Para profundizar en esta idea, el Papa propuso la figura del centurión de Cafarnaúm. Se trata de un personaje que, según destacó, reúne muchas de las cualidades asociadas a la vida militar: obediencia, disciplina, responsabilidad y capacidad de ejercer la autoridad.

Finalmente, el Pontífice recibió a los miembros de la Federación Marsodeto de Toledo, que desde hace 45 años trabaja junto a las personas con discapacidad intelectual y parálisis cerebral y sus familias. El Papa agradeció esta labor, muchas veces silenciosa, y destacó la solidaridad, la inclusión y la defensa de la dignidad de cada persona como expresiones concretas de la fe.